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El acta
del encuentro Aznar-Bush aumenta los indicios para "iniciar acciones penales"
contra ambos
MUNDO ARABE.ORG,
10/2007
Tras la publicación –en la edición de “El País” del 26 de
septiembre- del acta del encuentro celebrado entre George W. Bush y José Mª
Aznar, el 22 de febrero de 2003 en la residencia del presidente norteamericano
en Crawford (Texas), pocos días antes del inicio de la agresión ilegal a Iraq;
la Plataforma Juicio a Aznar entiende que cobran mayor consistencia, si cabe,
los indicios para iniciar acciones penales contra el expresidente del gobierno
español por la decisión de participar en dicha guerra ilegal y por otros hechos
derivados o conexos con aquella participación.
En efecto, del contenido del acta citada se desprenden, con claridad meridiana,
dos extremos: en primer lugar, la patente y servil subordinación del entonces
presidente del gobierno a la política exterior agresiva de la administración
norteamericana hasta extremos que, si no fuera por las trágicas e irreversibles
consecuencias, devienen ridículos. En segundo lugar, el absoluto desprecio de
ambos personajes a las normas del derecho internacional con la decisión ya firme
de iniciar la guerra de agresión contra Iraq fuese cuál fuese la decisión del
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la preocupación, si acaso, de Aznar
por el masivo rechazo de la ciudadanía a la guerra – expresado justo una semana
antes del encuentro entre ambos dirigentes- que sin duda sería todavía mayor
ante una guerra sin ningún tipo de cobertura legal.
Los hechos protagonizados con
posterioridad por ambos mandatarios –y por Tony Blair- son consecuencia de las
decisiones ya tomadas en el momento de celebrarse la entrevista - cuyo contenido
ahora conocemos- y permiten afirmar, junto con la valoración de aquella, que las
responsabilidades penales que para José Mª Aznar puedan derivarse –en su caso,
también para Bush y para Blair- no podrán contar con las pretendidas excusas de
los “daños colaterales” o de excesos no deseados, sino que descansarán en la
comisión, la inducción, la complicidad o el encubrimiento de hechos ejecutados
con plena conciencia y voluntad. En definitiva, nos ratifica en el acierto y en
las posibilidades de llevar a Aznar ante los tribunales en aras de la justicia y
los derechos humanos.
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