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Egipto celebra el
segundo aniversario
de la revolución
popular que derrocó
al expresidente
Hosni Mubarak en
medio de un clima de
tensión
caracterizado por
las protestas contra
Hermanos Musulmanes
y el Gobierno
-dominado por el
movimiento
conservador-, así
como por los malos
indicadores
económicos.
Tras el tiempo
transcurrido desde
la caída de Mubarak,
el mapa político del
país revela la
formación de dos
bloques políticos
que marcarán el
destino del país
para los próximos
años.
La continuación de
las movilizaciones
tras la caída de
Mubarak y los buenos
resultados que
obtuvo el bloque
laico en las pasadas
elecciones
presidenciales no
han sido un hecho
aislado. Además, el
resultado obtenido
por este bloque en
su campaña contraria
al referéndum
constitucional
organizado por el
gobierno
conservador,
demuestra que la
alianza entre
laicos, liberales e
izquierda se está
consolidando día
tras días, lo que
convierte a esta
alianza en el
principal rival
político de los
Hermanos Musulmanes
y en una fuerza
opositora capaz de
hacer frente a las
políticas del bloque
conservador
encabezado por los
islamistas.
En los actos de
conmemoración del 2º
aniversario de la
caída de Mubarak, la
oposición se ha
marcado nuevos
objetivos para
mantener la lucha y
tratar de obligar al
actual ejecutivo
egipcio a cumplir
con los objetivos de
la revolución.
Movilizaciones
contra las políticas
de Mursi
Por el momento, al
menos 16 personas
han resultado
heridas en las horas
previas a las
protestas para
conmemorar el 2º
aniversario de la
revolución contra
Mubarak. El portavoz
del Ministerio de
Sanidad egipcio,
Ahmed Omar, aseguró
que hasta el momento
no se han producido
víctimas mortales en
los enfrentamientos
desatados anoche,
según la agencia
oficial Mena.
Todos los heridos
han sido trasladados
a los hospitales,
afirmó Omar, que
añadió que solo
siguen ingresadas
tres personas,
mientras que los
demás han sido dados
de alta después de
que mejorara su
estado.
Durante la jornada
esta prevista una
gran manifestación
en El Cairo,
convocada por
diferentes grupos
opositores, para
mostrar su rechazo a
Hermanos Musulmanes
y a la Constitución
recientemente
aprobada en
referéndum y para
criticar que las
autoridades no estén
cumpliendo los
objetivos de la
revolución, entre
ellos avanzar hacia
la justicia social y
juzgar y condenar a
los responsables de
las muertes de
manifestantes
durante la
revolución.
"No lo vemos como
una celebración.
Esto será una nueva
oleada
revolucionaria que
mostrará a Hermanos
Musulmanes que no
están solos, que hay
otras fuerzas que
pueden posicionarse
contra ellos", ha
dicho el fundador de
uno de los grupos de
mayor relevancia
durante la
revolución, el
Movimiento 6 de
Abril, Ahmed Maher.
Para rebajar las
tensiones, la
formación islamista
ha anunciado que no
enviará a sus
seguidores a la
plaza Tahrir durante
la jornada debido a
los últimos
enfrentamientos
entre seguidores y
detractores del
grupo en el lugar en
manifestaciones
simultáneas. "La
importancia del
aniversario es
elevar el ánimo del
pueblo egipcio: más
esperanza y más
trabajo", ha dicho
el portavoz de
Hermanos Musulmanes
Ahmed Aref, según ha
recogido la agencia
británica Reuters.
Las críticas se
centran en el
predominio de
Hermanos Musulmanes
en el Gobierno y el
Parlamento,
formación a la que
acusan de controlar
las instituciones
para llevar a cabo
su programa
político,
independientemente
de las necesidades
de la población y
los compromisos de
la revolución. El
último motivo de las
protestas ha sido la
victoria del 'sí' en
el polémico
referéndum
constitucional
supone el tercer
triunfo de los
islamistas en las
urnas desde la
revuelta que acabó
en febrero de 2011.
La aprobación de la
nueva Carta Magna
egipcia allana el
camino para las
próximas elecciones
parlamentarias, que
se celebrarán
previsiblemente
entre febrero y
marzo y en las que
los islamistas
volverán a medirse a
los opositores
liberales y de
izquierda. El
resultado final de
la consulta,
anunciado por el
Comité Electoral
Supremo, coincidió
hasta en las cifras
decimales con las
estimaciones que
avanzaron los
Hermanos Musulmanes,
el movimiento
islamista que
respalda al
presidente del país.
La nueva
Constitución egipcia
ha sido redactada
por una asamblea
constituyente
compuesta
principalmente por
formaciones
conservadoras
islamistas. La
confirmación de la
aprobación de la
nueva Carta Magna
representó una
decepción para la
oposición laica, que
había presionado
para que las
autoridades
revisaran el
recuento para
reflejar lo que
habían descrito como
graves violaciones
electorales.
Situación
económica
Por otra parte, la
economía del país se
ha resentido
notablemente a nivel
macroeconómico a
consecuencia del
impacto de la
'Primavera Árabe' en
diversos sectores
del país,
fundamentalmente el
turístico. La
oposición denuncia
además la
inactividad del
Ejecutivo en la
lucha contra la
pobreza en las zonas
rurales. Asimismo,
los grupos
opositores han
pedido al Ejecutivo
que, en vez de
recurrir a un
préstamo
internacional,
recupere el dinero
presuntamente
desviado por el
Gobierno de Mubarak
y que modifique la
ley de inversiones
para atraer al
capital extranjero.
En junio de 2011, el
entonces ministro de
Economía, Samir
Radwan, señaló que
no recurriría al
préstamo de 3.000
millones de dólares
(unos 2.400 millones
de euros) acordado a
principios de mes
con el FMI y el
Banco Mundial (BM)
tras reducir sus
perspectivas de
déficit para el
curso fiscal
2011/12. A finales
de enero, el primer
ministro egipcio,
Hisham Qandil,
señaló que espera
reanudar en enero o
febrero las
conversaciones con
el Fondo Monetario
Internacional (FMI)
sobre el préstamo
que el organismo
internacional
plantea entregar al
Gobierno de El
Cairo.
Las negociaciones
con el FMI sobre el
préstamo, que
ascendería hasta los
4.800 millones de
dólares (unos 3.720
millones de euros)
han estado marcadas
por los altibajos,
dado que el
Ejecutivo egipcio se
ha mostrado
reticente a la hora
de cumplir los
objetivos marcados
por el organismo
para hacerse
acreedor de la
ayuda. En principio,
el préstamo será
entregado al país
bajo los términos de
un Stand By
Agreement (SBA), que
contempla la entrega
de un paquete de
ayuda financiera a
cambio de que el
país receptor
ejecute reformas
destinadas a
fomentar la
estabilidad
financiera y la
sostenibilidad
económica.
El SBA es parte de
los programas del
FMI y el BM
destinados a
paquetes de reajuste
estructural. Los
intereses del SBA
están estipulados en
el 1,07 por ciento,
siendo un uno por
ciento destinados a
intereses fijos y un
0,07 por ciento a
derechos especiales
de giro (SDR), una
demanda potencial
sobre las monedas
utilizadas por los
países miembro del
FMI. El interés del
SDR es determinado
de forma semanal y
se basa en la media
de las tasas de
interés en una bolsa
de divisas entre las
que se encuentran el
euro, el yen, la
libra esterlina y el
dólar
estadounidense.
Máxima alerta
Durante la jornada
del jueves, las
calles de El Cairo
han sido escenario
de enfrentamientos
entre manifestantes
y policías durante
las concentraciones
convocadas con
motivo del segundo
aniversario de la
revolución. Parte de
los manifestantes
intentaron retirar
el muro que bloquea
la calle de Qasr el
Aini, que impide el
acceso a los
principales
edificios oficiales.
La Policía reprimió
con gases
lacrimógenos esta
acción, en la que
los manifestantes
llegaron a lanzar
cócteles molotov.
Estos choques
dejaron a decenas de
manifestantes
inconscientes y
causaron heridas a
tres policías.
Además, se
produjeron al menos
dos arrestos, según
informa el periódico
estatal 'Al Ahram'.
Los disturbios
también se
extendieron a las
puertas del Tribunal
Supremo, donde otro
grupo prendió fuego
a un vehículo
policial. En
respuesta, el
Ministerio de
Interior de Egipto
ha emitido una
alerta de máxima
seguridad de cara a
las protestas del
viernes, que tendrán
lugar apenas un día
antes de la
publicación del
veredicto de la
masacre de Port
Said.
Así, el Ejecutivo
desplegará a la
Policía frente a los
edificios públicos,
comisarías,
estaciones de tren,
aeropuertos,
embajadas y sedes
del Gobierno de todo
el país, según
recoge el diario
egipcio 'Al Masry al
Youm'. Además, ha
ordenado la
transferencia de
todos los reos a las
prisiones centrales
y la aseguración de
todo el armamento
presente en las
mismas de cara a
potenciales asaltos
contra las cárceles
con el objetivo de
liberar a los
internos.
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