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Los tunecinos
votaron el domingo
en masa en las
primeras elecciones
libres de la
historia del país
para elegir una
Asamblea
Constituyente y
pasar página para
siempre a la era de
Ben Ali, expulsado
del poder en enero
por una revolución
popular tras 23 años
en el poder.
La jornada electoral
sorprendió a muchos
agradablemente.
Después de una
campaña deslucida,
no eran pocos los
que dudaban de la
participación. Por
otra parte, pesaba
la gran incógnita de
saber cómo se
comportarían los
electores no
inscritos
voluntariamente y
sobre todo, los
jóvenes,
protagonistas de la
revolución de la
dignidad en este
país. También había
dudas sobre el
comportamiento de
electores,
responsables de la
organización y
fuerzas políticas al
encontrarse todos
ante las primeras
elecciones
democráticas del
país. Al final, la
participación fue un
éxito total al
superar el 80% de
los inscritos en el
censo electoral.
Según los datos
provisionales, los
islamistas moderados
conseguirían el 40%
de los votos pero,
como la ley
electoral perjudica
a los grandes
partidos para
favorecer el
consenso y la
pluralidad en un
momento de
transición como el
actual, An Nahda
obtendrán algo más
de 65 de los 217
escaños de la
Asamblea
Constituyente,
mientras los dos
principales partidos
laicos conseguirían
cerca de 50 escaños.
El modo de
representación
proporcional de la
ley electoral
tunecina, que evita
el monopolio del
poder por un partido
mayoritario y frena
la posibilidad de
que un único partido
obtenga una mayoría
absoluta, ha
obligado a las
grandes formaciones
políticas a hablar
de un gobierno de
coalición basado en
un programa político
lejos del color
ideológico de cada
partido.
Los partidos laicos
y de izquierdas,
Ettakatel, vinculado
a la Internacional
Socialista y que
encabeza el médico
Mustafá Ben Jaffar,
y el Congreso para
la República, de
Moncef Marzouki,
compiten por el
segundo puesto.
Ambos lograrían 30%
de los sufragios.
Estas dos
formaciones luchaban
contra la dictadura
desde el exilio
mientras que desde
dentro lo hacía el
Partido Demócrata y
Progresista- de
centro izquierda-,
de Ahmed Nejib, que
se atrevió a
competir con el
dictador en las
presidenciales. No
recoge los réditos
de aquel desafío
porque cosecha menos
del 10% de los
votos.
Los resultados no
permitirán formar en
la Asamblea ninguna
mayoría ni islamista
ni laica. Por lo que
Al Nahda
(Renacimiento) y
Ettakatul
(Coalición) tendrían
que pactar un
gobierno de
coalición
gubernamental.
Los islamistas de
centro y los laicos
ya han iniciado los
contactos para
formar las nuevas
instituciones. Samir
Ben Amor, alto cargo
del Congreso para la
República, ha
declarado que están
"preparados para
formar una coalición
gubernamental basada
en un programa
unificado" con los
islamistas de Al
Nahda y los laicos
Ettakatol.
En un primer
momento, la
Instancia Superior
Independiente
Electoral (ISIE)
había ofrecido en la
tarde del martes
nuevos datos de 10
provincias
escrutadas y la suma
total da como
resultado que Al
Nahda ha obtenido 41
escaños de los 94
que estaban en liza
de un total de 217
con que cuenta la
Asamblea
Constituyente. Los
islamistas moderados
obtienen en todos
los casos
porcentajes altos,
cercanos al 40% de
los votos. Mientras
los principales
partidos laicos
alcanzan un 30% de
los votos.
Elecciones
transparentes
El jefe de la misión
de observación
electoral de la UE
en Túnez, el
eurodiputado
conservador alemán
Michael Ghaler, ha
calificado los
comicios a la
Asamblea
Constituyente de
"transparentes y
creíbles" de acuerdo
con las leyes
tunecinas y los
estándares
internacionales, con
"una participación
muy grande", y ha
restado importancia
a "algunas
irregularidades
normales" que han
ocurrido a su juicio
sin impacto "grave"
en el proceso en su
valoración
"preliminar" de las
elecciones.
"No entramos en la
elección del pueblo
tunecino", ha
zanjado Ghaler en
rueda de prensa en
Túnez, evitando así
valorar la más que
probable victoria
del partido
islamista moderado
An Nahda, a falta de
conocer los
resultados
definitivos.
La misión
reconoce que han
observado 789 casos
en los que no se ha
respetado la jornada
de silencio y
prohibición de no
hacer campaña,
aunque no ha querido
aclarar si se trata
de infracciones
imputables todas al
partido islamista.
Ghaler no ha querido
valorar las
denuncias ciudadanas
de que Ennadha ha
tratado de influir
en sentido del voto
en los colegios
electorales el mismo
día del escrutinio
ni su impacto en el
resultado final.
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