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El
Gobierno egipcio ha
presentado su
dimisión a la Junta
Militar que dirige
el país desde la
caída de Hosni
Mubarak, en febrero
pasado. Esto ocurre
en medio de las
protestas masivas
que tienen lugar en
Egipto, según
informó el Consejo
de Ministros en un
comunicado.
El gobierno de
transición de Egipto
liderado por el
primer ministro
Essam Sharaf ofreció
su renuncia a la
Junta militar como
consecuencia de las
protestas que tienen
lugar en la plaza
Tahrir de El Cairo y
en otros puntos del
país desde el
viernes.
La Junta Militar ha
hecho un llamamiento
al diálogo a todas
las fuerzas
políticas del país.
Según informó Al
Jazeera, en la
declaración se pidió
a los ciudadanos
mantener la calma
para asegurar la
continuidad del
proceso democrático.
"Por las
dificultades que
está atravesando el
país actualmente, el
Gobierno va a asumir
sus funciones hasta
que el Consejo de
las Fuerzas Armadas
tome una decisión al
respecto", agregó.
Sin embargo, según
dijo un portavoz de
uno de los partidos
presentes en el
Gobierno, que pidió
no ser identificado,
la cúpula castrense
ha aceptado la
renuncia del
gobierno en pleno,
aunque todavía no
hay confirmación
oficial.
El lunes, el
ministro de Cultura,
Emad Abu Ghazi, ya
había presentado su
dimisión en señal de
protesta.
El Consejo de
Ministros sostiene
que "sigue con mucho
interés el
desarrollo
lamentable de los
acontecimientos que
vive Egipto" y que
ha causado la muerte
de al menos 23
personas hasta ahora
y miles de heridos.
"El gobierno asume
su responsabilidad
política, expresa su
lamento por estos
sucesos dolorosos y,
partiendo de este
sentimiento,
presentó el lunes su
dimisión y lo puso a
disposición del
Consejo Supremo de
las Fuerzas
Armadas", señaló la
nota.
"Llamamos a los
ciudadanos a
controlarse y
tranquilizarse para
recuperar la
estabilidad del país
y para allanar el
camino del primer
paso democrático,
que es la
celebración de las
elecciones
legislativas en su
fecha", es decir, a
partir del 28 de
noviembre, recalcó
el Ejecutivo
Las protestas se han
extendido por todo
el país. Desde el
norte, en las
grandes ciudades de
Suez o Alejandría
-donde murió un
destacado activista-
hasta en el sur,
donde se registraron
manifestaciones
masivas y ataques
contra comisarías de
policía. En El
Cairo, la Coalición
de los Jóvenes de la
Revolución junto a
otros 37 partidos y
movimientos
políticos han
convocado para hoy
"una marcha del
millón" para
reiterar unas
peticiones que, de
momento, los
uniformados ignoran.
Casi diez meses
después de que
ocuparan el vacío
dejado por el ex
presidente Hosni
Mubarak, la
impopularidad de la
Junta Militar no ha
parado de crecer.
Amnistía
Internacional ha
denunciado este
lunes que los
uniformados no han
cumplido las
promesas de mejorar
los Derechos Humanos
y han sido
responsables de unos
abusos que en
algunos casos han
superado a los de la
era de Hosni Mubarak.
Los enfrentamientos
pueden afectar al
inicio de las
primeras elecciones
democráticas del
país, previsto para
el próximo 28 de
noviembre. Aunque el
Gobierno de Essam
Sharaf y el consejo
militar encabezado
por el mariscal
Husein Tantaui
insisten en su
celebración, crecen
las voces que
critican inaugurar
un proceso si las
demandas populares
no son escuchadas y
la violencia
continúa en las
calles.
El viceprimer
ministro del
Gobierno egipcio,
Ali al Selmy, dijo
este lunes tras
conocer la renuncia
que las elecciones
"van a celebrarse en
su fecha, incluso si
se forma un nuevo
Ejecutivo".
La salida de los
egipcios a la calle
de nuevo tiene como
fin protestar contra
las maniobras del
Ejército para
prolongar su
permanencia al
frente del país. Los
militares han ido
dejando caer la
máscara de
salvadores que los
propios egipcios les
colocaron durante la
revuelta cuando se
negaron a disparar a
los ciudadanos y
pararon la represión
y la violencia que
la policía había
estado empleando
para aplastar las
protestas. Lo que
los ciudadanos
entendieron como el
apoyo incondicional
del Ejército que
protegía a su pueblo
parece, nueve meses
después, haberse
convertido en una
maniobra para
perpetuarse en el
poder.
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