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___________________________________________________________ Ceuta, Melilla Ignacio Ramonet
Aunque fundándose en la historia y en una presencia de mas de quinientos años, Madrid no carece de argumentos para demostrar y reivindicar la españolidad de las dos ciudades, la geografía en estos casos resulta determinante (Portugal acabó por restituir Macao a China, y el Reino Unido, Hong kong). Es obvio, guste o no, que las dos urbes se hallan en otro continente, insertadas en otro país. Esto que ya es evidente en lo que concierne estas dos ciudades, lo es mucho más si nos referimos a esas migajas de imperio, o polvos de vieja gloria que son los estériles peñascos de Vélez de la Gomera y de Alhucemas, para no hablar de las islas Chafarinas. Se precisa tener una concepción bien triste de la historia de España para empecinarse de modo tan frenético (recordemos al señor José Maria Aznar "reconquistando" el islote Perejil) con lo que sólo son unas meras piedras castigadas por sol y mar. Uno siente hasta vergüenza viendo cómo algunos tratan de dar testimonio de una historia tan inmensa aferrándose a la minúscula pequeñez de esas poco honrosas conquistas. Hace tiempo que se sabe que la grandeza de un país está en sus ideas, en sus creaciones y en sus gentes, y no en la posesión de espacios arrebatados por la fuerza.
A esas dos ciudades
habría que aplicarles algo así como la "directiva Guernica". Picasso, que pintó
el Guernica para el pabellón de la República en la exposición de Paris de 1937,
cuando la Republica perdió la guerra, dejó bien claro que el cuadro pertenecía a
España, pero que lo dejaba en depósito en el Museo de Arte Moderno de Nueva York
hasta que su país volviera a ser una democracia. Y así fue, la pieza no vino a
Madrid mas que después de establecida la Constitución. Con Ceuta y Melilla
debería hacerse lo mismo. Prometer devolverlas (después de haber consultado a
sus habitantes) cuando Marruecos sea por fin una indiscutible democracia. Un sólo detalle cambió desde entonces: aquellos clandestinos no eran ni marroquíes, ni subsaharianos, sino españoles. Andaluces en su mayoría y también ceutíes, que huían de la gran miseria de la posguerra española y las persecuciones franquistas. Buscaban trabajo y salvación en la entonces muy opulenta ciudad de Tánger, colocada bajo administración internacional.
Nota: Este artículo fue publicado en 11/10/2005, Mundoarabe.org ha visto necesario publicarlo de nuevo a raíz de la polémica desatada entre Marruecos y España por la visita que realizan los reyes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. |
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