Al
menos, diez
manifestantes
opuestos al
presidente de
Yemen, Ali
Abdalá Saleh,
murieron por
disparos
efectuados por
las fuerzas de
seguridad en los
enfrentamientos
de la pasada
noche en Sanaa,
según informaron
fuentes
hospitalarias.
Esta nueva
jornada de
protesta no ha
hecho más que
engrosar las
listas de
víctimas
mortales desde
que este país
árabe se sumara
a las
manifestaciones
en favor de la
democracia
surgidas en
Túnez y Egipto.
Ya son doce los
muertos en la
capital yemení
desde el pasado
miércoles,
cuando dos
opositores al
régimen fueron
asesinados
durante el curso
de una
manifestación
que se dirigía
hacia el
edificio de la
presidencia del
Gobierno.
Además, otras
cuatro personas
murieron en
otros puntos del
país.
Se suman a las
víctimas
mortales, los
226
manifestantes
que resultaron
heridos por
disparos de las
fuerzas de
seguridad desde
la noche del
miércoles, según
fuentes médicas.
Se
intensifica la
lucha contra el
presidente
La resistencia
del presidente a
abandonar el
poder ha llevado
a manifestantes
a intensificar
sus
movilizaciones
contra el
régimen. Ayer
decenas de miles
de personas
salieron a la
calle en varias
ciudades del
país, en medio
de una crisis
política en
punto muerto
después de que
Saleh rechazase
el plan de los
países del
Consejo de
Cooperación del
Golfo Pérsico,
que incluía su
salida pacífica
del poder.
En Saná, la
capital,
militares
abrieron fuego
contra miles de
personas que
marchaban hacia
la sede de la
presidencia del
Gobierno en Saná.
Un manifestante
murió «de un
balazo en el
pecho» y al
menos otros 40
resultaron
heridos, en
muchos casos por
tiros recibidos
en la cabeza o
en el cuello,
declaró a France
Press una fuente
médica del
hospital de
campaña
desplegado cerca
de la plaza del
Cambio,
epicentro de las
protestas.
En Taiz, en el
sur de Yemen,
los
manifestantes
asaltaron las
oficinas
provinciales del
Ministerio de
Petróleo, de los
servicios
civiles y una
comisaria, según
relató a la
agencia Dpa un
testigo. Miles
de personas
bloquearon
además las
principales
calles para
reclamar la
dimisión de
Saleh, que lleva
32 años en el
poder.
Un opositor
murió y otros 46
resultaron
heridos por
disparos, uno de
los cuales se
encuentra en
estado de muerte
clínica, después
de que un
oficial
advirtiera que
abriría fuego si
seguían adelante
con las
protestas.
En las
inmediaciones
del Ministerio
de Educación se
han manifestado
durante varios
días maestros a
los que se
rebajó el
salario por
haber
participado en
las protestas
durante el
horario escolar.
Entretanto,
miles de
personas
protestaron en
la capital del
país, Saná,
extendiendo sus
manifestaciones
desde la
universidad a
otras partes de
la ciudad.