Lengua árabe
   Cursos mensuales y continuos

MUNDO ARABE.ORG Curso "Islam y Mundo Árabe"
 


 

________________________________________________________________

EL ISLAM TAL COMO ES

Riaÿ Tatary Bakry


MUNDO ARABE.ORG
El edificio del Islam lleva consigo la fe en un solo Dios Único (a modo de tejado) y cuatro pilares (que lo sostienen), a saber: la oración ritual, el ayuno del mes de Ramadán, el pago del azaque y la peregrinación a la casa (de Dios). Así lo proclama el profeta del Islam, Muhammad, la paz sea con él.

FE EN UN SOLO DIOS

Siguiendo con esta descripción, el tejado del edificio representa la fe islámica, compuesta por seis elementos, que se considera el primer pilar del Islam.

La unicidad de Dios (Al-lah): Ser eterno, trascendental y omnipresente, tal como lo afirma el Corán y particularmente en la célebre azora 112: "Di, oh Muhammad: Él es Dios, es Único, es Eterno, jamás engendró ni fue engendrado y no tiene a nadie por igual (incomparable)". sus "más bellos nombres", en número de noventa y nueve, han sido revelados en el mismo Corán, tales como el Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente, Creador, Clemente, Misericordioso, que oye, que ve, que juzga, que resucita, etc.

La creencia en los Ángeles. Son seres ocultos e inaccesibles a los sentidos. No tienen existencia corporal. Pertenecen al mundo sobrenatural e invisible, cuya verdad no es conocida mas que por Dios.

Los Ángeles están exentos de las pasiones animales, de las intenciones personales, de los pecados y de los errores. Han sido creados por Dios de la luz. Su morada la tienen en los cielos, nunca desobedecen a la voluntad de Dios.

Los Profetas. Dentro de los elementos fundamentales de la fe islámica figura la creencia en todos los profetas de Dios que han recibido la revelación divina y han sido enviados a sus pueblos, desde Adán, el padre de la humanidad, hasta el último de los profetas, Muhammad. La paz sea con todos ellos. Cinco son los profetas considerados entre los que gozan de alta voluntad: Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad.

Los libros sagrados. La creencia en los profetas enviados por Dios implica naturalmente la creencia en libros sagrados que han sido revelados por Dios a los profetas, tales como la Tora, el Evangelio y el Corán.

El día del juicio final. Significa creer en la existencia, después de la muerte, de otra vida, en la que todas las criaturas rendirán cuenta de sus actos y recibirán recompensas o castigos.

La creencia en el Destino. Creer en el Destino forma parte integrante de la fe musulmana. Es decir, creer en el poder divino sobre todas las cosas del Universo y en la sumisión de toda la creación a su voluntad.

Estos son los componentes de la fe islámica. El testimonio de esta creencia consiste en proclamarla ante dos testigos. Ese testimonio no es necesario para Dios, pero sí para la ley. Esta "profesión de fe" -Šahada o Tašahhud- musulmana constituye el primer pilar y le hace a uno legal y socialmente musulmán.

Acudiremos ahora a los cuatro pilares sostenedores del Islam.

LA ORACIÓN RITUAL (AZALÁ)

El segundo precepto es la oración. El musulmán está obligado a cumplir esta oración ritual cinco veces al día: al alba, al mediodía, a comienzos de la tarde, al crepúsculo y por la noche. Esta oración sigue un ritual marcado, con la recitación de la "Fátiha" - el primer capítulo del Corán - y otras partes del Corán, junto con diversas plegarias y gestos en número variable según la oración, entre dos, tres y cuatro.
Podríamos simbolizar las posturas de la oración musulmana del modo siguiente: permanecer de pie, luego inclinarse y posteriormente prosternarse, colocando la frente sobre el suelo.

¿No hay tres reinos en la naturaleza: mineral, vegetal y animal? La montaña permanece siempre de pie y así presta servicio a su Creador (para el régimen de los vientos, de las lluvias, de mil cosas más, conocidas o desconocidas por nosotros). El musulmán también comienza su oficio permaneciendo de pie inmóvil, concentrado como un mineral.

Todos los animales cuadrúpedos, los reptiles, los pájaros, los peces, permanecen perfectamente inclinados. La segunda postura del orante musulmán es, precisamente, la de doblarse o inclinarse, para glorificar a Dios como los animales.

Las raíces vienen a cumplir con la función de ser las bocas de las plantas, por las que buscan sus alimentos. Con sus cabezas plantadas en la tierra están, se diría, en perpetua prosternación. La tercera postura de la oración musulmana es la prosternación, en la que se pone la frente sobre el suelo.

Antes de comenzar la oración, hay que cumplir con el requisito de las abluciones y elegir un lugar limpio para hacer la oración, cumpliendo así con el mandato divino: "y que del cielo ha hecho descender el agua sobre vosotros para que os purifiquéis con ella" (Corán 8:11). Lavarse simboliza el arrepentirse de todos los pecados y no volver a cometerlos nunca más.

En realidad, no es necesario acudir a una mezquita para cumplir con el precepto de la oración, aunque sea preferible. La oración colectiva del viernes tiene un especial significado, por ese carácter comunitario tan querido por el Islam. Pero es una oración como otra cualquiera, aunque con el añadido de la predicación. En ese caso, la mezquita sí adquiere la mayor importancia. La oración debe hacerse en dirección a la Ka'aba, el primer templo edificado por Abraham e Ismael sobre la faz de la tierra, dedicado exclusivamente a la adoración de Dios. En cada mezquita esa dirección está señalada por el muro frontal de la "alquibla", adquiriendo una forma particular llamada el "Mihrab".

La oración ofrece al musulmán una fuerza vital, inspirando una moralidad superior en el creyente, le purifica el corazón y suprime las tentaciones que dañan al hombre.

EL AYUNO DE RAMADÁN

El ayuno, tercer pilar, consiste en abstenerse de comer, beber, fumar y realizar todo acto sexual, a lo largo de los treinta días del mes de Ramadán, desde el alba a la puesta del sol. "Desde que se distinguen un hilo blanco y otro negro, hasta que se confunde", como dice metafóricamente el propio Corán. Este precepto esencial tiene, sin embargo, excepciones y facilitaciones, que atañen preferentemente a enfermos, ancianos, niños hasta la pubertad y viajeros.

Ramadán es el noveno mes del calendario islámico, que es el calendario lunar de doce meses de treinta o veintinueve días cada uno. La era musulmana comienza desde el acontecimiento de mayor importancia en la historia del Islam: la "Hégira", la emigración del profeta Muhammad de la Meca a Medina. Por ello, el Ramadán gira en torno a todas las estaciones del año.

La vida espiritual durante este tiempo de culto va acompañada de una actividad social y moral más intensa. Y se recita el Corán por ser el mes en que tuvo lugar el inicio de la gran revelación.
Este tiempo de ayuno enseña al hombre el principio del amor sincero a Dios. Le inculca la paciencia y el altruismo, robustece la fuerza de voluntad, proporcionándole beneficios físicos debido al descanso del aparato digestivo, consiguiendo un estado de paz y felicidad interior y desarrollando un autentico espíritu solidario con los demás.

AZAQUE

La limosna ritual es el cuarto precepto islámico. Tiene un carácter obligatorio. Este precepto está enlazado con la intención personal, pues, consiste en que el rico dé al pobre, al año, una parte de lo que tiene. El 2,5% a partir del valor de 85 gramos de oro sobrante de los gastos. El fin esencial de este culto es hacer efectiva la solidaridad humana, erradicando el hambre y la pobreza de la comunidad humana.

LA PEREGRINACIÓN A LA MECA

Es el quinto pilar. Ha de hacerse en el mes de Du-l-hiyya, el último mes del calendario islámico, dos meses después del mes de Ramadán. Es obligatorio hacerla una vez en la vida para los musulmanes que tienen salud y posibilidades económicas de realizarla. En la ciudad venerable, el peregrino participa en diversas actividades rituales, de profundo sentido social y comunitario, en las que adquieren especial y relevante significado los principios islámicos de Igualdad, Hermandad, Unidad y Tolerancia.

Los musulmanes conmemoran los ritos divinos observados por Abraham e Ismael, reafirmando el compromiso del creyente para con Dios. Todo ello es una demostración de la universalidad del Islam.

______________________________________


SENCILLEZ DOGMÁTICA

Como ya se ha podido apreciar, los pilares del Islam son las cinco manifestaciones o actos que recogen básicamente su contenido dogmático y sus aspectos de culto o rituales. Básicamente, desde un principio se nota la extraordinaria simplicidad de ese contenido dogmático y la evidente dimensión social de estos principios islámicos.

Los pilares de la casa ya están descritos, pero la casa -el Islam- tiene sus sistemas sociales, económicos, políticos y jurídicos que completan su plena construcción. Todo ello lo pueden averiguar conociendo el modo de vida islámico, contemplado en el Corán y llevado a cabo a través de la Sunna.

COMUNIDAD Y MORALIDAD

Se manifiesta claramente en la comunidad musulmana una cohesión social, un elevado grado de intimidad personal y una continuidad en el tiempo. La comunidad musulmana no se fundamenta en razones de interés personal o social, parentesco, nacionalidad o profesión, sino en la pertenencia de sus miembros al Islam. El Corán describe las cualidades de esta comunidad:

"Que constituyáis una comunidad (ummah) que invita al bien, ordena lo justo y destina lo malo" (3:104).
"Hemos hecho de vosotros una comunidad moderada (una comunidad integrada, una comunidad equilibrada), para que seáis testigos de los hombres..." (2:143).

El Corán reza: "Os hemos creado partiendo de un varón y de una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más noble de entre vosotros es el que más le teme" (49:13).

Esta aleya proclama que todos los musulmanes son iguales y se opone a toda discriminación basada en la clase, la inteligencia o la raza. No admite mas que una fuente de distinción: el grado de temor de Dios.

La moralidad "islámica" deriva de la ley divina que es incambiable. Dios ha puesto al servicio de la humanidad todo lo que se encuentra en los cielos y en la tierra para que sea utilizado de una forma moderada y equilibrada.

VIDA SOCIAL

El Islam considera a la humanidad como una unidad. Defiende la fraternidad entre los hombres y entiende que el musulmán "no es verdaderamente creyente, mientras no quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo", como aclara el profeta del Islam.

El Islam considera la familia como el núcleo más importante de la sociedad, regulando los derechos y obligaciones de cada uno de los miembros de la familia y erradicando todos los males que dañan su estructura.

VIDA POLÍTICA

En la vida política de la comunidad musulmana, Dios es el dueño de la soberanía y el poder. El hombre es el administrador de esos bienes.

En el gobierno islámico, que no es teocrático, por no haber categoría religiosa en el Islam, y que es igualitario, donde la ley se aplica de manera intangible, el poder judicial alcanza a todo creyente. El gobernante no es dueño del poder absoluto. Tiene que responder ante Dios y ante los ciudadanos. Y estos últimos tienen el derecho y el deber de participar en la vida pública.

La Sura es una asamblea que, según la legislación islámica, tiene competencias en materia de regulación de la vida social y política. En ella se integran aquellas personas de reconocida capacidad y competencia, con independencia de sus opiniones políticas y sociales.

Es de destacar que el Islam propugna la libertad de creencias y de pensamientos y se opone a toda marginación de las minorías. Todo ello es muy anterior a la promulgación de las distintas cartas internacionales de derechos que tiene vigor en la actualidad.

VIDA ECONÓMICA

Desde la perspectiva de la religión musulmana, sólo Dios es el propietario de todas las cosas que forman la creación. El hombre es un gestor que las administra con toda moderación. En la práctica cotidiana, el Islam no prohíbe la libertad de empresa y mercado, pero sí prohíbe la usura bancaria y el monopolio. Así mismo, el Islam propugna una línea económica que haga hincapié en la salvaguardia de los derechos sociales de los más débiles, permitiendo la existencia de la propiedad privada.

El Islam busca el equilibrio entre hombre y sociedad, de tal forma que ni el hombre sea objeto de una importancia desmesurada, que le permita violar los necesarios derechos de la colectividad, ni ésta última pueda anular al individuo.

El Islam, a diferencia de las doctrinas materialistas, propugna el principio de que la economía está para el servicio del hombre y no viceversa, defendiendo de esta forma la paz social, que conduce a la justicia y, por consiguiente, a la paz total.

 

Curso
 Islam y Mundo Árabe

Presencial y a distancia

Inscripción online

 

Editor Ahmed Hijazi
Red Mundo Árabe . Plaza Callao, Nº 1 - 3º- 2, Madrid 28013, España
Teléfono: 915228922 - 637979217 E-mail: mundoarabe@mundoarabe.org
Copyright ©Mundo Árabe  2000-2008 Madrid-España

Resolución de pantalla recomendada 1024 x 768

 

   
 PUBLICIDAD    Tienda Online