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Los marroquíes están
llamados este
viernes a las urnas
para elegir el nuevo
Parlamento en la
última etapa del
proceso de reformas
iniciado el pasado
mes de marzo por el
rey Mohamed VI que
tuvo su punto álgido
en la aprobación de
la nueva
Constitución el
pasado 1 de julio en
referéndum. La nueva
Carta Magna, que
limita los poderes
del monarca, amplía
el papel del
Parlamento y
estipula que el
primer ministro será
el líder del partido
más votado.
Así las cosas, 13,6
millones de
marroquíes están
llamados a votar
para elegir a los
395 miembros de la
Cámara de
Representantes de
entre las 7.102
candidaturas
repartidas en 1.546
listas y 92
circunscripciones.
Para estos comicios
anticipados, los 31
partidos que
concurren han optado
por una amplia
renovación de sus
listas, acercándose
algunos de los
principales
partidos, como el
Istiqlal, el Partido
Justicia y
Desarrollo (PJD) o
la Unión Socialista
de Fuerzas Populares
(USPF) al 50 por
ciento.
Por otra parte, en
el marco de la
renovación que los
partidos marroquíes
parecen querer hacer
de la vida política
del país, más de la
mitad de los
candidatos son
menores de 45 años.
Así, los que tienen
entre 35 y 45 años
representan el 30,15
por ciento, y los
que tienen menos de
35 años suponen el
27,09 por ciento.
Los mayores de 55
años solo
representan ahora el
15,16 por ciento,
mientras que los que
están entre los 45 y
los 55 años suponen
el 27,6 por ciento.
COALICIONES Y
ALIANZAS
Dado que en
Marruecos está
prohibido por ley
realizar sondeos de
opinión, resulta
difícil vaticinar
qué partido será el
más votado en estos
comicios, algo
especialmente
importante en esta
ocasión, ya que de
sus filas saldrá
quien reciba el
encargo del rey de
formar el nuevo
gobierno, y que no
necesariamente
debería ser su
líder, ya que la
Constitución
estipula que
procederá "del
partido en cabeza en
las elecciones (...)
y teniendo en cuenta
sus resultados".
Esto parece dar a
entender que además
de proceder del
partido más votado,
el candidato a
primer ministro
debería contar con
el respaldo
necesario en la
Cámara, de ahí el
que las principales
formaciones hayan
optado por mantener
sus coaliciones
tradicionales o
formar otras nuevas.
Frente a estas, "el
PJD –islamista de
centro- está
presentando la
'tercera vía' entre
la revolución y la
incertidumbre del
sistema actual",
defiende uno de sus
dirigentes, Mustapha
Jalfi, en
declaraciones a la
BBC. "Presentamos la
vía de la reforma
sin perder la
estabilidad, la
unidad del país,
pero al mismo tiempo
promoviendo la
agenda democrática
de Marruecos",
asegura.
En todo caso, el
secretario general
del partido,
Abdelilá Benkirane,
ha dejado la puerta
abierta a un posible
acercamiento a la
Koutla, la coalición
histórica que
conforman el
Istiqlal
(conservador), la
USPF y el Partido
del Progreso y Unión
Socialista,
actualmente en el
Gobierno, pero "sin
descartar la
posibilidad de
iniciar contactos
con el conjunto de
los protagonistas".
No obstante,
Benkirane ha
considerado que las
alianzas que se han
formado para estas
elecciones son
"contra natura", con
la excepción de
Koutla. El líder del
PJD se refería así a
la nueva Alianza
para la Democracia
(APD), creada el mes
pasado y que
aglutina a ocho
formaciones de
distintas corrientes
políticas.
El actual ministro
de Economía y líder
de la Agrupación
Nacional de
Independientes (RNI),
Salahedine Mezouar,
se ha erigido en su
cara más visible y
son muchos los que
le ven como el
futuro primer
ministro, si bien
una de sus bazas es
el Partido
Autenticidad y
Modernidad (PAM).
Esta formación,
creada en 2008 por
Fouad el Himma,
amigo personal de
Mohamed VI, ha
cosechado buenos
resultados en las
elecciones
municipales y sería
uno de los motivos
por los que el
monarca, al parecer,
ve con buenos ojos a
esta coalición.
También forman parte
de esta coalición
Movimiento Popular (MP),
partido que
actualmente
participa en el
Gobierno del primer
ministro Abbas el
Fassi (Istiqlal),
así como el Partido
Socialista (PS),
Partido de la
Izquierda Verde (PGV),
Partido Laborista (PT),
Partido del
Renacimiento y la
Virtud (PRV) y la
Unión Constitucional
(UC).
La formación de la
APD, según ha
explicado el
secretario general
del PAM, Mohamed
Cheij Biadilá, ha
venido motivada por
el deseo de hacer
llegar a los
electores "nuestra
visión común desde
del punto de vista
tanto del discurso
como del programa" y
para favorecer "la
polarización de la
escena política". No
obstante, las ocho
formaciones han
presentado listas
separadas para la
votación de mañana.
En cuanto al
Istiqlal, la otra
principal fuerza en
Marruecos, todo
apunta a que Abbas
el Fassi no
repetiría como
primer ministro.
Así, en caso de una
victoria de este
partido se habla ya
de otros nombres
como el ministro de
Transportes, Karim
Ghellab, el ministro
de Asuntos
Económicos, Nizar
Baraka, o el
exministro de
Turismo Adil Douiri.
ABSTENCIÓN Y BOICOT
Pero las elecciones
de este viernes
podrían contar con
un invitado
inesperado: la
abstención. Esta es
quizá la mayor
sombra que planea,
puesto que una
elevada tasa de
abstención podría
interpretarse como
un rechazo a las
reformas formuladas
por el rey Mohamed
VI.
En todo caso, los
marroquíes,
aparentemente
desencantados con
sus políticos,
también se
abstuvieron de forma
masiva en los
comicios de 2007, en
los que solo votó el
37 por ciento de los
censados.
Sin embargo, en esta
ocasión hay otro
factor a tener en
cuenta, el
llamamiento al
boicot que ha
realizado el
Movimiento 20 de
Febrero, creado
emulando los grupos
de protesta que
derrocaron a los
regímenes de Egipto
y Túnez el pasado
invierno, pero que
en Marruecos no ha
tenido tantos
seguidores,
congregando a
algunos miles de
personas en sus
manifestaciones.
"Pedimos el boicot
porque la
Constitución no es
democrática y (...)
permite a la Casa
Real dominar a las
autoridades
militares,
ejecutivas,
religiosas y
judiciales", explica
Najib Chawki,
activista de este
movimiento, a
Reuters. "El
Ministerio del
Interior sigue
controlando estas
elecciones, hemos
visto el regreso de
políticos infames
por su implicación
en casos de
corrupción como
candidatos",
denuncia.
A este llamamiento
se ha unido el
principal partido
islamista marroquí,
Justicia y Caridad,
prohibido por las
autoridades. "¿Qué
objetivo tienen
estas elecciones?
¿Son realmente un
mecanismo para la
devolución del
poder?", considera
esta formación en un
comunicado. "Los
contextos político,
constitucional y
legal vacían los
comicios de
cualquier esencia
democrática",
denuncia.
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