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"Hemos entrado en
Afganistán con esta
coalición (liderada
por EEUU) y nos
iremos con ella",
declaró el ministro
francés de Defensa,
Gerard Longuet al
diario Le Figaro al
explicar la
diferencia entre la
presencia francesa
en Afganistán y en
Libia, donde la
intervención militar
es aérea.
Francia reafirmó el
martes su posición
en los tres frentes
externos en los que
está en primera
línea: retirará a
parte de su tropa de
Afganistán a finales
de 2012, prolongará
la intervención
militar en Libia y
seguirá intentando
intervenir en Siria
– ex colonia
francesa- vía
Consejo de Seguridad
de la ONU.
Durante una visita
sorpresa a
Afganistán el
presidente
conservador francés
Nicolas Sarkozy
confirmó la retirada
de un cuarto de los
4.000 soldados
franceses
desplegados desde
hace diez años.
"Retiraremos a un
cuarto de nuestra
tropa, es decir
1.000 hombres, de
aquí a fines de
2012", anunció
Sarkozy en la base
de Tora, este de
Kabul, tras precisar
que "nunca se
planteó mantener
indefinidamente
tropas en
Afganistán", donde
están presentes
140.000 soldados de
una fuerza
internacional
dirigida por la
Organización del
Tratado del
Atlántico Norte
(OTAN), de los
cuales más de dos
tercios son
estadounidenses.
La decisión francesa
de empezar a retirar
su tropa de
Afganistán fue
anunciada casi al
mismo tiempo que
Estados Unidos. El
presidente
estadounidense
Barack Obama anunció
el 23 de junio que
antes del verano de
2012, retirará a
33.000 hombres.
"En 2014 todos los
soldados franceses
habrán partido",
dijo Sarkozy en Tora
en el marco de lo
que aparecía como
una "ofensiva
diplomática"
desplegada también
desde París por los
principales miembros
de su gobierno.
"Hemos entrado en
Afganistán con esta
coalición (liderada
por EEUU) y nos
iremos con ella",
declaró el ministro
francés de Defensa,
Gerard Longuet al
diario Le Figaro al
explicar la
diferencia entre la
presencia francesa
en Afganistán y en
Libia, donde la
operación militar es
aérea.
"Libia es una prueba
de la verdad para la
determinación de los
europeos en la
construcción de un
espacio de paz" en
sus inmediaciones,
justificó Longuet,
antes de afirmar que
el costo de esa
operación -que según
Le Figaro se eleva a
un millón de euros
por día- "está al
alcance de los
ejércitos de la
coalición y de sus
socios". Francia
puede aguantar este
coste militar porque
espera conseguir
importantes
contratos en la
industria
petrolífera de Libia
tras la caída de
Gadafi.
Expertos y militares
no comparten esa
posición y se
interrogan sobre el
riesgo de
"recalentamiento" de
los ejércitos, según
el diario Le Monde.
"A pesar de las
dificultades,
Francia sigue
queriendo 'boxear
por encima de su
categoría'", afirmó
el investigador
francés Bastien
Irondelle.
Sarkozy viajó a
Afganistán horas
antes de que el
Parlamento francés
inicie un debate
sobre la continuidad
de la intervención
militar
internacional en
Libia como exige una
reforma de 2008 para
las misiones que
superan los cuatro
meses.
Diputados y
senadores franceses
autorizarán con toda
probabilidad la
continuidad de la
operación lanzada el
19 de marzo en el
marco de la
resolución 1973 del
Consejo de Seguridad
de la ONU destinada
“a proteger a la
población civil”
de la ofensiva
militar del régimen
de Muamar Gadafi.
La oposición
socialista, que
también respalda la
expulsión del poder
de Gadafi, votará a
favor pero reclama
una "salida
política".
"Hay contactos (con
el régimen libio)
pero no es una
verdadera
negociación",
reafirmaba el martes
el ministro francés
de Relaciones
Exteriores, Alain
Juppé, en
declaraciones a la
radio France.
Casi al mismo tiempo
en la radio privada
Europe 1 el primer
ministro Francois
Fillon criticaba el
"silencio del
Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas
sobre Siria (pues)
se está volviendo
insoportable".
Francia trata de
aprovechar la oleada
de revoluciones en
el Mundo Árabe para
recuperar influencia
en el sur del
Mediterráneo. Por
ello, sigue
promoviendo una
resolución que
condene la represión
de manifestaciones
de protesta contra
el del régimen de
Bashar al Asad, que
desde mediados de
marzo causó la
muerte de 1.300
civiles, según ONGs
locales.
Juppé volvió a
"llamar" a las
autoridades sirias a
"cumplir con su
deber" de proteger
las embajadas tras
los supuestos
ataques contra la
legación diplomática
francesa -y
estadounidense- en
Damasco.
Mientras, a miles de
km, el presidente
Sarkozy, que ya está
en campaña para su
reelección en 2012
aseguraba a los
soldados franceses
en la base afgana de
Tora, dos días antes
de la fiesta
nacional francesa,
que "hay que saber
terminar una
guerra". |
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