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Los rebeldes libios se disponen a asestar el golpe definitivo al régimen de Gadafi tras seis meses de combates. Las fuerzas insurgentes se han hecho con el control de Zauiya, a 30 kilómetros al oeste de TrÃpoli y anoche empezó un levantamiento popular en la capital del paÃs.
La pérdida de Zauiya es grave para el régimen, ya que corta la ruta terrestre de TrÃpoli a la frontera con Túnez y deja aisladas y sin suministros a las tropas del régimen que permanecÃan en el frente oeste del paÃs.
La ofensiva insurgente de los últimos dÃas ha conseguido desequilibrar un conflicto en el que ningún bando conseguÃa avances desde hace meses. El objetivo de las tropas opositoras de hacer una pinza sobre TrÃpoli está cada dÃa más cerca de completarse.
Quizá conscientes de ello, residentes de la capital salieron ayer a las calles en improvisadas protestas contra el régimen, según informaron por teléfono a Al Jazeera varios testigos, que también dijeron estar escuchando tiroteos en diversos puntos de la ciudad. Poco antes habÃan retumbado las explosiones de un nuevo bombardeo de la OTAN.
A medianoche, los tiroteos y explosiones se habÃan intensificado, y vecinos de varios barrios de TrÃpoli afirmaban que oponentes de Gadafi se enfrentaban a tiros con las fuerzas de seguridad del régimen. Los tripolitanos recibieron con indiferencia en sus móviles un mensaje del régimen instándoles a "salir a las calles para eliminar a los agentes armados".
El Gobierno alegó después que se trataba de unas docenas de agentes extranjeros infiltrados, que fueron neutralizados. Pero el régimen está al borde del colapso. El disidente libio Abdel Monem Houni, que vive hoy en Egipto, contó al periódico Asharq al-Awsat: "Gadafi está buscando un lugar seguro para su familia en caso de que TrÃpoli acabe en manos de los revolucionarios".
Houni, que ejerció de delegado de Gadafi en la Liga Ãrabe antes de pasarse al bando rebelde, afirmó que el dictador ha enviado mensajes a los dirigentes de Egipto, Marruecos, Túnez y Argelia para que acepten a su familia.
Todas las señales que emite el régimen son de debilidad. Tres hombres de confianza del dictador le han abandonado en los últimos dÃas. El lunes fue un responsable de la seguridad que se quedó en Roma tras un viaje oficial y ayer dos cargos destacados del Gobierno desertaron. Abdel Salam Jalud, exnúmero dos del régimen y mano derecha de Gadafi hasta mediados de los noventa, se pasó a la oposición y se dejó fotografiar sonriente en la base rebelde de Zintan, al sur de TrÃpoli. A última hora de ayer, la agencia tunecina TAP informó de que habÃa partido rumbo a Roma. La tercera baja es el ministro del Petróleo, Omran Abukraa, que decidió quedarse en Túnez y no volver a Libia tras viajar a Italia.
Peor es la situación de las tropas de Gadafi en el oeste. Muchas de ellas, sin suministros y temiendo a los rebeldes, han intentado huir a Túnez cruzando la frontera en todoterrenos sin matrÃcula, provocando tiroteos con los guardafronteras.
Los avances rebeldes también están asfixiando al régimen, al limitar sus recursos energéticos. Con la toma de Zauiya controlan la refinerÃa de la ciudad, igual que cuando se hicieron con el control de Brega en dÃas anteriores.
La refinerÃa de Zauiya produce 120.000 barriles diarios de crudo y era la principal fuente de carburante para TrÃpoli. La televisión Al Jazeera difundió ayer imágenes de insurgentes que dominaban la terminal petrolera de Brega, otro proveedor de energÃa para la capital.
"Controlamos la mayor parte de la ciudad y principalmente la terminal petrolera. Hemos librado duras batallas para llegar allÃ, pero hoy podemos decir que hemos doblegado los focos de resistencia de los gadafistas en la mayor parte del territorio de Brega", indicó el coronel Mohamed el Rojeili.
"Si Gadafi quiere abandonar el poder, queremos que lo anuncie él mismo. Pero creemos que no lo hará", declaró en Bengasi, la capital rebelde, el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafa Abdeljalil. "Cuento con un final catastrófico para él y para los suyos. Y que deje una situación [de caos] en TrÃpoli. Espero equivocarme", concluyó.
En previsión de los combates que se avecinan en TrÃpoli, el presidente del CNT hizo un llamamiento a los habitantes, que tienen ahora "la gran responsabilidad de proteger la vida y los bienes de la población", pero también "de proteger las instituciones y los bienes públicos".
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