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_____________________________________________________________________ Hamás consigue la liberación de 19 mujeres palestinas Israel pone en libertad a 19 presas palestinas a cambio de un video que demuestra que un soldado israelí capturado sigue vivo. En las cárceles israelíes permanecen presas por motivos políticos otras 74 mujeres palestinas Israel ha puesto en libertad 19 mujeres palestinas previo acuerdo de recibir pruebas de vida del soldado Gilad Shalit, capturado en 2006 por un comando palestino en la frontera de la Franja de Gaza.
Tel Aviv puso en libertad a una joven de 15 años como parte de ese proceso, pero hoy fue divulgado que por error de procedimiento la misma cumplió su sentencia el miércoles y ahora deberá ser incluida otra mujer en el listado de las 20. El canje de la cinta por las mujeres es sólo el primer paso para poner fin a un cautiverio del que depende que el Gobierno israelí alivie el bloqueo económico que devasta Gaza y libre a presos palestinos. La recepción de la grabación y la excarcelación de las prisioneras -una de ellas vecina de Gaza que dio a luz en prisión- es síntoma de que las negociaciones entre el movimiento islamista y el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu han entrado en una nueva fase. En las cárceles israelíes permanecen presas por motivos políticos 74 mujeres palestinas, que son sometidas a vejaciones y torturas de forma habitual, según un informe realizado por la Plataforma de Mujeres Artistas que estos viajó Palestina para pedir su liberación. Las detenciones se rigen por disposiciones militares que pueden modificarse de forma arbitraria desde la Comandancia Militar israelí y una vez encarceladas, las mujeres son aisladas y sometidas a distintos abusos, que van desde cacheos, insultos, vejaciones, maltrato físico y psicológico. La violencia física hacia las presas palestinas es utilizada como castigo personal y colectivo. Les causan daños o sufrimientos en el cuerpo, son amenazadas, sufren acoso sexual y las prácticas vejatorias forman parte de la rutina. A veces no les dejan dormir; para ello, son encadenadas a sillas en posiciones dolorosas, con las esposas apretadas, y en ocasiones las golpean. Además, denuncian la exposición continua y prolongada a la luz artificial, a temperaturas extremas, y el lanzamiento de gases lacrimógenos dentro de las celdas.
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