Irak
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EE.UU.
empieza a repartir el pastel de la reconstrucción
posbélica de Irak
Un banco americano cita a ACS,
Ferrovial y Dragados
como posibles beneficiadas
La
Agencia de Desarrollo estadounidense ha remitido a varias empresas un documento
con propuestas de contratos de obras en Irak. En EE.UU. creen que sus empresas
se llevarán la parte del león. Pero, también, apuestan que las firmas de los
países amigos de Bush obtendrán una parte.
Nada más declarada la guerra,
EE.UU. empezará a adjudicar contratos por un valor de entre 600 y 1.500
millones de dólares para la reconstrucción de la infraestructura de Irak. A
diferencia de otros proyectos de reconstrucción, por ejemplo tras las guerras
del Golfo o la de Afganistán, Estados Unidos –siguiendo su nuevo instinto
unilateralista– pretende dejar de lado a las Naciones Unidas en las tareas de
reconstrucción y todo indica que las empresas estadounidenses se harán con la
parte de león de los contratos.
Los analistas financieros, sin embargo, no descartan que empresas españolas
–gracias a su participación en el “triunvirato” de guerra– se vean
beneficiados, aunque sea indirectamente en bolsa, por la invasión y las
oportunidades de negocio a las que dará lugar. “Es lógico pensar que los
inversores percibirán que las firmas de los países que forman parte de la
coalición con Estados Unidos estén mejor posicionadas”, dijo Ken Rumph,
analista de Merrill Lynch en Londres. En este sentido, Ken Rumph recomienda
inversiones en ACS, Dragados y Ferrovial, así como en las constructoras británicas
Balfour Beatty y Amec. “Las francesas no están idealmente colocadas”, añadió.
Estas empresas afirmaron ayer a preguntas de este diario que no tienen
previsiones de contratos en Irak.
“En realidad no creemos que vaya a haber contratos muy rentables en Irak pero
los mercados suelen pensar que determinadas empresas se verán beneficiadas y la
presencia de España en la coalición tiene que ayudar ¿no?”, concluye Rumph.
Pero la reconstrucción –al igual que la destrucción de Irak– será
principalmente “made in USA”. Ya en el pasado mes de febrero –mientras
supuestamente aún quedaban posibilidades de evitar la guerra–, la Agencia de
Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID) remitió a varias empresas un
contrato de 100 páginas –del cual el diario catalán “La Vanguardia” ha
obtenido una copia – en el que se propone “realizar diseño, rehabilitación,
reconstrucción y construcción en Irak de un puerto, cinco aeropuertos,
sistemas de alumbrado, redes de carreteras y ferrocarriles, servicios de
depuración de agua, servicios de salud y educación, determinados edificios
gubernamentales y sistemas de regadío”. El presupuesto incluido en este
contrato se eleva a 600 millones de dólares, cifra confirmada ayer por una
portavoz de USAID.
Sin embargo, “The Wall Street Journal” publicó ayer que el USAID adjudicará
contratos por valor de más de 1.500 millones de dólares a empresas
estadounidenses mediante “una creciente red de contratos entre el Pentágono y
USAID”.
Chris Patten, responsable de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, dijo
la semana pasada que la UE no participará en la reconstrucción si no se
gestiona bajo el mando de la ONU.
El cuerpo de ingenieros del Ejército norteamericano, por su parte, ha abierto
un concurso para adjudicar las obras de construcción de carreteras y cuarteles
militares. Por su parte, la Administración estadounidense calcula que el coste
total de la reconstrucción de Irak será de casi 2.000 millones de dólares,
aunque el programa de desarrollo de la ONU eleva esta cifra a unos 10.000
millones de dólares.
Varios analistas políticos y financieros de Washington calculan que las obras
de reconstrucción de Irak supondrán un coste de alrededor 100.000 millones de
dólares. Se trata de una operación del calibre del plan de Marshall, adoptado
tras la Segunda Guerra Mundial para contribuir fundamentalmente a la
reconstrucción de Alemania y de Japón. Una estrategia citada en más de una
ocasión por los principales defensores de la ocupación de Irak. Todas las
empresas que han participado en la adjudicación hasta la fecha son
estadounidenses aunque esas pueden subcontratar con empresas extranjeras, dijo
la portavoz de USAID.
Las empresas seleccionadas –confirmaron ayer fuentes de USAID– incluyen
entre otras muchas la histórica proveedora californiana del Pentágono Bechtel
–cuyas obras de privatización de agua en Bolivia provocaron una insurrección
popular–, la Kellog Brown & Root, una filial de la empresa Halliburton
–antes presidida por el actual vicepresidente de la Administración Bush, Dick
Cheney–, Parson Corporation y Fluor Corporation. A todo ello hay que añadir
que el día 21 de febrero ya se adjudicó un contrato al grupo de consultoría
International Resources Group.
En este documento confidencial de USAID, sus autores advierten que “un
esfuerzo de reconstrucción en la posguerra será un símbolo de alta
visibilidad de la buena fe…” de EE.UU. “Pero lo que no se ha mencionado es
que la destrucción de Irak se llevará acabo con los impuestos que pagan los
ciudadanos de los países invasores, mientras la reconstrucción la pagará el
pueblo iraquí que será atado con deudas por parte de estas empresas de
“reconstrucción”, la garantía de que los costos de dicha reconstrucción
serán pagados es el control permanente que tendrán los invasores
angloamericanos sobre el petróleo iraquí”, mientras el pueblo de Irak seguirá
viviendo en la pobreza y bajo un nuevo régimen militar.
*
La vanguardia.

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