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Un informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), publicado con motivo del Día Mundial del Refugiado, revela un profundo desequilibrio del apoyo internacional a los desplazados forzosos en el mundo, con cuatro quintas partes de los refugiados acogidos por los países en vías de desarrollo -más de 12 millones de personas-, y en un momento en el que está aumentando el sentimiento de hostilidad hacia los refugiados en muchos países occidentales.
"Imposición de visados, intervenciones marítimas, sanciones a transportistas... el primer mundo está cada vez más y mejor blindado", explica María Jesús Vega, responsable de Relaciones Externas en España de ACNUR.
"No hay soluciones humanitarias a problemas políticos, no se pueden alentar procesos democráticos si después no se les ofrecen ayudas", remarca Vega antes de pasar a explicar en cifras la situación humanitaria en Libia. Las estadísticas muestran que tan solo el 2% de las personas que huyen del conflicto libio han llegado a Europa. El resto se han sido acogidos por países árabes, Túnez con 550.000 y Egipto con 350.000, son los países que más refugiados han acogido.
"Existe todavía un discurso basado en el miedo y en la xenofobia que en una coyuntura de crisis resulta muy permeable", explica Vega en referencia a la falsa impresión de que los refugiados tienden a desplazarse hacia el norte.
Pakistán, Irán y Siria tienen las mayores poblaciones de refugiados, con 1,9 millones, 1,1 millones y 1 millón, respectivamente. Pakistán también soporta el mayor impacto económico con 710 refugiados por cada dólar de su renta por habitante, seguido de la República Democrática del Congo (RDC) con 475, y Kenia con 247 refugiados. En comparación, Alemania, el país occidental con la mayor población de desplazados (594.000 personas), cuenta con 17 refugiados por cada dólar de renta por habitante.
"Los países en vías de desarrollo no pueden seguir soportando esta carga por sí solos y el mundo industrializado debe actuar frente a este desequilibrio. Pedimos que se incrementen las cuotas de reasentamiento. Necesitamos iniciativas de paz más rápidas para los conflictos que se eternizan, así los refugiados pueden regresar a sus hogares y no se pasan la vida viviendo en tiendas de campaña, como sucede a menudo", denuncia María Jesús Vega.
La inmigración a Europa se ha convertido en un arma electoral que tanto los partidos tradicionales como los de extrema derecha utilizan para aumentar su poder, sin importarles el efecto xenófobo que tienen sus discursos en la población. El discurso contra los inmigrantes va a menudo camuflado bajo coartadas culturales y la excusa de la protección de la identidad local. En la práctica, la mayoría de los partidos políticos europeos han utilizado la inmigración para recortar derechos y dar marcha atrás en materia de protección de Derechos Humanos.
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