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Hace apenas una
semana, los guardias
revolucionarios
iraníes mostraban un
video en el que se
podía contemplar con
todo detalle la joya
del arsenal
estadounidense, el
avión no tripulado
RQ170 Sentinel. El
aeroplano es una de
las mejores
plataformas de
inteligencia
electrónica que
ahora mismo posee el
ejército
norteamericano y fue
capturado por
hackers iraní al
violar el espacio
aéreo del país
persa.
El pasado día
cuatro, la
televisión iraní
mostraba uno de
estos pájaros,
mientras el general
de división Amir Ali
Hajizadeh de la
Guardia
Revolucionaria
explicaba cómo
habían localizado el
aparato y lo habían
derribado unos 220
kilómetros dentro de
territorio iraní
mediante un ataque
relámpago de
contrainteligencia
electrónica. Los
publicistas del
Pentágono no han
estado demasiado
finos en esta
ocasión. En un
primer momento
filtraron a la
prensa que no podía
tratarse de un avión
real, que había una
pequeña diferencia
en la forma de las
puntas de las alas.
Que podría tratarse
de una maqueta.
Además, afirmaban
que los iraníes
carecen de
tecnología
suficiente como para
derribar una de esas
aeronaves, creadas
para llevar a cabo
tareas de espionaje
sin ser detectadas.
Poco después se
vieron obligados a
reconocer que habían
perdido un RQ170
Sentinel sobre
territorio afgano,
pero que su avión
había perdido el
control y había
caído desde mucha
altura. No podía
tratarse del mismo,
porque el ejemplar
que exhibía la
televisión iraní no
presentaba ningún
tipo de daños.
Un ataque
informático
Poco después, el
boletín de
inteligencia israelí
DebkaFile ha
enmendado la plana a
los analistas de
inteligencia de la
prensa
estadounidense, que
al parecer estaban a
dos velas. El
boletín ha explicado
que el avión es
básicamente correcto
según las
especificaciones del
fabricante, Lockheed
Martin; el hecho de
que no presente
ningún tipo de daños
no hace más que
confirmar la versión
iraní que da a
entender que tomaron
control del avión
mediante un ataque
informático,
desactivaron el
sistema de
autodestrucción y lo
hicieron aterrizar
indemne. El avión,
por cierto, estaba
sobrevolando
territorio iraní.
Los estadounidenses
llevan meses
espiando sobre el
territorio iraní con
estos equipos,
porque permite
mantener la
vigilancia durante
horas a la caza de
patrones de
movimiento, en lugar
de los escasos
minutos que se
obtienen con una
pasada de satélite.
La coartada
estadounidense se ha
venido abajo el día
ocho cuando una
fuente de
inteligencia ha
filtrado al The
New York Times y
al Wall Street
Journal que la
administración Obama
había estado
estudiando la
posibilidad de un
ataque de comandos
militares para
destruir el avión no
tripulado, o
marcarlo para su
destrucción mediante
un ataque aéreo,
pero fue descartado
por ser
excesivamente
arriesgado. La
recuperación del
avión resulta
imposible desde el
momento en que el
aparato mide 26
metros entre las
puntas de las alas,
con un cuerpo de 4
metros y medio.
Ahora, los
estadounidenses,
renunciando a todo
disimulo, están
reclamando al
gobierno iraní la
devolución del
aparato, pero las
autoridades del país
persa se han negado
declarando que
"vamos a investigar
y analizar el avión
de espionaje no
tripulado
estadounidense para
ver en qué puede
mejorar nuestro
'know how' técnico",
conocimientos que en
breve podría acabar
en manos de Rusia y
China, los dos
países más
preocupados por el
creciente
intervencionismo
norteamericano en
Asia. El acto de los
hackers resulta un
magistral golpe
para la
contrainteligencia
iraní y terrible
para el programa de
espionaje de Estados
Unidos, ya que el
RQ170 Sentinel es un
equipo operado sobre
todo por la CIA y
cuya tecnología el
gobierno
norteamericano se ha
negado a transmitir
incluso con sus
aliados más
cercanos, aunque, de
vez en cuando "lo
comparta" para
ciertas tareas de
inteligencia.
La afirmación del
gobierno
estadounidense de
que los iraníes no
tenían tecnología
suficiente para
derribar los aviones
no tripulados de
espionaje, ha
resultado
excesivamente
optimista. Se acaba
de filtrar que los
arsenales iraníes
poseen desde hace
apenas un mes el
sistema Autobaza, un
equipo de defensa
electrónica ruso que
permite interceptar
y tomar el control
de aeronaves y
misiles. Ante esta
perspectiva,
diversos analistas
militares esperan
que los
estadounidenses den
un paso atrás en sus
tareas de injerencia
y espionaje
electrónico
clandestino en la
frontera iraní, algo
que preocupa a los
servicios secretos
israelíes, que
tratan de mantener
la hegemonía militar
de Israel en la zona
y por ello llevan
meses incitando a
Estado Unidos y
Europa para lanzar
ataques contra Iran.

De todas formas el
ejército de Estados
Unidos no está
teniendo demasiada
suerte con sus
aviones no
tripulados. El
primer escándalo
estalló en 2009
cuando se hizo
público que la
insurgencia iraquí
utilizaba simples
receptores de
satélite y el
programa SkyGrebber,
que apenas cuesta 26
dólares, para
interceptar y
descodificar la
señal de vídeo de
los aviones no
tripulados
estadounidenses. El
segundo escándalo se
desencadenó hace
menos de un mes
cuando se conoció
que la red de
ordenadores de
control de los otros
dos protagonistas
del arsenal de
aviones no
tripulados
estadounidenses, los
Predator y los
Reaper, estaba
infectada por un
troyano capturador
de teclado (keylogger)
que permite a un
controlador remoto
registrar cada tecla
que pulsan los
operadores del
sistema. Los
expertos de
seguridad
estadounidenses
todavía no están
seguros del origen
de la infección;
dudan entre piezas
de ordenador
compradas a un
proveedor asiático y
una llave de memoria
USB infectada, pero
lo cierto es que se
sospecha que todavía
no han conseguido
limpiar totalmente
el sistema.
Los ataques y el
espionaje continúan
contra Iran
Desde hace algunos
años, la guerra
encubierta contra
Irán que llevan a
cabo Israel y EEUU
con apoyo de otros
servicios de
inteligencia
occidentales es un
secreto a voces. Las
partes implicadas lo
niegan, pero nadie
lo duda en el
entorno de los
servicios secretos.
En el último año han
sido asesinados tres
importantes
científicos
nucleares, el
último, tiroteado
junto a su casa por
dos pistoleros en
una motocicleta poco
después de que
recogiera a su hija
de la guardería. Y
se han multiplicado
los sabotajes en
gaseoductos y
refinerías de
petróleo. De los
tres que hubo en
gaseoductos a lo
largo del 2009, se
pasó a 17 durante el
año pasado.
Las amenazas
contra Irán y el
espionaje
continúan, las
sanciones
occidentales
infundadas, los
sabotajes y
asesinatos de
científicos
iraníes son parte
de esta
agresividad. El
secretario de
Defensa de EEUU,
Leon Panetta, dijo
la semana pasada
que un ataque a
Irán tendría
«consecuencias
indeseables», pero
también reconoció
que los planes
están en marcha
para desplegar
«una amplia gama
de opciones
militares». El
actual Gobierno de
EEUU ha vendido
además a los
países del Golfo y
a Israel los
misiles capaces de
perforar búnkeres
que les negó la
Administración de
Bush. De momento,
la guerra
encubierta está
comprando tiempo
-con la novedad de
que países como
Francia, Gran
Bretaña y Alemania
ya forman parte de
ella-. La pregunta
es: ¿hasta
cuándo?.
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