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_____________________________________________________________ ¿Puede darse una discusión sobre el Islam que no sea tonta? Farish Ahmad-Noor Traducido por Vicente Romano*
En uno de estos encuentros se me dijo lo siguiente: “El Islam es una ideología fascista, misógina, que mata cristianos, odia a los homosexuales y machista, basada desde hace 14 siglos en las conquistas, el derramamiento de sangre, el asesinato y la violación. No creen en la razón ni en la ilustración y la civilización musulmana no ha producido nada científico, racional o humano”. Intente sustituir la palabra “musulmán” por negro y se verá lo anticuadas y racistas que son estas afirmaciones. ¿Por qué hoy, cada vez que se habla del Islam y de los musulmanes, algunos piensan que tienen licencia para reducir su nivel de IQ en cien puntos? ¿Supone hablar del Islam una licencia para decir algo tonto, ofensivo, provocador, o enervar a las masas para conseguir un par de titulares? En Holanda, un político exigió incluso prohibir la lectura del Corán porque éste puede compararse con “Mein Kampf” de Hitler. Otros afirman que todos los musulmanes están marcados en primer lugar por su fe, que es irracional, acientífica y va contra la ilustración. Quedé impresionado por la ceguera voluntaria de los europeos “liberales” y “racionales”, por su incapacidad tanto para colocar las cosas bajo una perspectiva relativa como para cuestionarse sus hipótesis. En mi trabajo como activista académico he intentado desmontar estos grandes cuentos de la historia oficial, ya sea a nivel del Estado o de la religión. Soy consciente del hecho de que la historiografía es un proceso discutible que, por lo general, llevan a cabo los ganadores de una comunidad y no los vencidos o marginados. ¿Es, pues, sorprendente que la historia de Occidente sea solamente la historia de voces blancas, masculinas, de clase media? ¿Dónde está la historia de las mujeres y de su participación en la política, la economía y la formación nacional? Hasta últimamente, gracias a la historiografía feminista y la historia reconstructiva, como la de Simón Schama y otros como él, no hemos visto una historiografía que sea inclusiva, plural y solicitada. Los historiadores conscientes informarán ahora que siempre hay y hubo contracorrientes a la historiografía dominante, tanto en Occidente como en el mundo musulmán (lo mismo que también hay contracorrientes liberalprogresistas ante la ortodoxia conservadora del hinduismo, budismo, cristianismo y judaísmo). Además, todas las civilizaciones y culturas existen en conceptualidades racionales y se desarrollan en relación con otras: sería ridículo afirmar que la Ilustración europea es un caso autogenerado de un genio aislado, cuando sabemos que la civilización europea surgió en interacción con la civilización musulmana y se ha desarrollado con la civilización china, india y persa. Claro que los musulmanes son hoy rehenes de una historia determinada por las elites dominantes o por sus lacayos conservadores como los wahabitas de Arabia Saudita. De los creadores de estos sectarios conservadores sólo recibimos una descripción estadística de la historia musulmana, la de la visión de los reyes, sultanes y dictadores, como la historia de Iraq que se escribió bajo Saddam Hussein, o la tergiversada historia de los árabes escrita por el establishment próximo a los wahabitas. Pero aquí hay que volver a plantear la cuestión: ¿cómo fue posible esta eliminación histórica y quién estaba tras ella? Desgraciadamente también aquí hay que dirigir el índice al Occidente ilustrado que vio aliados estratégicos en dictadores como Sadam Hussein y en la familia real saudí. El ascenso del Islam conservador, fundamentalista, sectario y violento fue apoyado por los Estados occidentales durante la guerra fría, lo que condujo al ascenso de hombres como Saddam Hussein, los muyaidines antisoviéticos y luego los talibanes. Ellos destruyeron el legado plural del mundo musulmán. No obstante, hoy día los liberales occidentales culpan a los musulmanes de carecer de historia y de que la suya es una historia de violencia. ¿Dónde está el espíritu ilustrado de la autocrítica y del autoconocimiento? A decir verdad, los liberales de Occidente no deberían sorprenderse del ascenso de los regímenes musulmanes fundamentalistas en el mundo, puesto que fueron sus propios gobiernos los que apoyaron en primer lugar a estos regímenes anticristianos, antifemeninos y antihomosexuales, supuestamente por alianzas estratégicas, pero en realidad para asegurarse el abastecimiento del consumo de petróleo. En absoluto disculpo aquí a los musulmanes conservadores fundamentalistas, puesto que existen musulmanes de derechas que sólo pueden calificarse de fascistas en el verdadero sentido del término. Pero lo mismo que hoy los musulmanes tienen que salir de su envoltura y mirar cara a cara a la realidad, también tienen que hacerlo los europeos que afirman ser tan ilustrados y liberales. El proyecto europeo de Ilustración no sólo tiene sus propias insatisfacciones, sino también sus propias anomalías. Afirmar que cada europeo es hoy producto de este proceso histórico sería tan simplificador como si se mendigase la fe. Si así fuese, podríamos tal vez preguntar hasta qué punto eran ilustrados los europeos cuando colonizaron Asia y África. Miren el mapamundi y vean los numerosos parches que hoy constituyen en el mundo, desde Norteamérica hasta Australia, recuerdos de la expansión colonial, inducida por una codicia irracional, por un racismo irracional y por un odio irracional, y no conducido por los valores de la razón o del humanismo universal. Díganme, ¿acaso fue Kant o Descartes quien dijo a los colonialistas que invadieran y ocuparan Australia, exterminaran a los aborígenes de Tasmania y colgaran sus cabezas como trofeos? ¿O despellejaran a los indígenas norteamericanos para hacerse botas y tabaqueras con sus pieles? ¿Dónde estaba entonces la Ilustración europea? ¿Durmiendo?
Fuente:
http://www.othermalaysia.org/content/view/116/55/
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