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___________________________________ Encuestas
nada inocentes
Mundoarabe.org 21 de julio de 2004 La
pregunta hubiera sido socarrona poco tiempo atrás, pero hoy es sangrante. También
lo es el resultado de la encuesta a las 19 horas del día 2 de Julio de 2004:
88% en contra. Como no hay suficientes problemas de xenofobia, de intolerancia y
de discriminación, podemos apretar un poco más las clavijas y poner en duda un
derecho humano y en solfa un derecho constitucional. Lo mejor para acabar cuanto
antes con un proyecto de sociedad plural, solidaria, en paz e ilustrada (léase
de vez en cuando el preámbulo de la Constitución española) es que la
siguiente pregunta sea: "¿le parece bien que los musulmanes accedan al
cuerpo de funcionarios? Y luego terminar con un tiro de gracia así: ¿le
parecebien que su hija se case con un musulmán?" Nadie es tan necio de poner en duda la libertad de culto, basta con plantear si hay que subvencionar el culto para obtener el mismo efecto. Y ¡pum!, diana conseguida: 88%. La típica españolada que un día empuja a la calle a cientos de miles de personas en contra de una guerra contra el moro a 5.000 kilómetros de distancia, pero que al siguiente racanea dos duros para que los hijos de sus vecinos, los que se casarán con sus hijas, tengan problemas para disfrutar de la enseñanza que sus padres quieren para ellos. Desde luego se podría plantear la preguntita de otra manera: si usted desea una sociedad cicatera, excluyente, discriminatoria y ruin, ¿no sería mejor que el Estado pusiera trabas al ejercicio de los derechos de las minorías, por ejemplo, excluyéndoles de las subvenciones de carácter confesional? A un
español y musulmán, ciudadano en clara minoría pero en número creciente, la
pregunta le resultará doblemente fastidiosa. No ve por qué, con la Constitución
española (art. 16.3), se subvenciona otro culto con sus impuestos sin
preguntarle mientras el suyo se pone en cuestión. Si además tiene hijos en
edad de escolarización obligatoria a los que desea educar en la fe islámica,
percibirá la pregunta como claramente discriminatoria. Si se le plantea a un
español que no practica una religión, algo cada vez más frecuente, le parecerá
absurda: el papel del Estado es asegurar el derecho al culto y a la enseñanza
que cada uno quiera para sí pero no subvencionar la práctica y la enseñanza
religiosas, menos aún si se discrimina a las minoritarias. Ahora
bien, si la mayoría de los ciudadanos decide que el Estado, el cual construyen
con su esfuerzo y su bolsillo, subvencione lo que es una opción personal, pues
estupendo, a cada uno lo que le corresponda y a otra cosa, será por dinero...
hay hasta para comprar tanques y aviones de guerra, cómo no va a haber para
levantar un par de mezquitas, una sinagoga y arreglar tres o cuatro capillas y
abadías. Lamentablemente
la pregunta no es para tomar a chacota, es sencillamente un síntoma del estado
de confusión en que se encuentra una gran parte de la sociedad ante los cambios
que se perciben en casa y los acontecimientos que tienen lugar más allá de las
fronteras, unido a un miedo ante lo que se desconoce y a un sentimiento nacional
de superioridad bien difícil de eliminar. ¿Qué tiene que ver el culo con las témporas?
Deje usted de agitar el fantasma de la religión antes de que empiece a dar
miedo de verdad y la cosa tenga peor remedio. El que quiera rezar que rece y si
además hay dinero para repartir pues miel sobre hojuelas. Agustín Velloso:
Es profesor Ciencias de la Educación de la UNED (Madrid) |
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