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Las
mujeres, hombres,
niñas y niños
palestinos que cada
semana participan de
la marcha hacia la
"zona de
contención", a 300
metros de la
fronteriza Línea
Verde que limita la
franja de Gaza con
Israel, no se
amilanan pese al
agobiante calor
matutino que se
cierne en esta
época.
Los manifestantes se
juntan todas las
semanas cerca de la
bombardeada Facultad
de Agricultura de
Beit Hanoun para
marchar
pacíficamente en
protesta por la
decisión de las
autoridades
Israelíes de
prohibir la
presencia de
palestinos en el
área ocupada.
Hace una década, los
agricultores
trabajaban las
tierras ubicadas a
50 metros de la
frontera. Pero la
"zona prohibida"
fijada por los
israelíes se amplió
con los años a 150
metros y, luego, a
300, dejando a la
población local sin
sus huertos,
cultivos ni áreas de
pastoreo.
Las excavadoras
israelíes
destruyeron todo y
ahora los campesinos
palestinos tratan de
adentrarse dos
kilómetros en la
zona de contención,
protegida por
soldados del estado
judío.
Más de 30 por ciento
de las tierras
cultivables de Gaza
están dentro del
área prohibida, que
además son las más
fértiles. Allí
florecen olivos,
frutales y cítricos,
trigo, cebada,
centeno y otros
productos que
permiten cubrir gran
parte de las
necesidades de este
territorio ocupado
por Israel.
El norte de la
franja de Gaza se
vio particularmente
perjudicado en los
últimos tiempos, lo
que llevó a la
población local a
organizar la primera
manifestación
pacífica contra la
zona de contención
hace tres años.
Mientras el grupo
marcha por el
polvoriento camino
hacia nuestro
destino, a 300
metros de la
frontera donde hay
un par de banderas
palestinas
destruidas dejadas
en otra oportunidad,
Jalil Nassir, de 46
años, explica a IPS
que llevan tres años
realizando esta
actividad en el
norte de Gaza.
La popular canción
de la resistencia
palestina Unadikum
("Os convoco") se
escucha desde el
móvil de Saber
Zaneen a través de
un megáfono desde el
cual en pocos
minutos más, el
activista de 45 años
emitirá un mensaje
alusivo.
Zaneen y Nassir son
dos de los
fundadores de la
Iniciativa Local, el
grupo que organiza
la movilización.
"Somos un pueblo
resistente.
Marchamos por los
agricultores y sus
familias que viven
en la zona
prohibida", explicó
Nassir.
"Les destruyeron sus
casas, derribaron
sus árboles,
arrasaron sus
cultivos y no los
dejan trabajar su
tierra. Muchas
familias que viven
fuera de los 300
metros también se
vieron perjudicadas"
con la medida,
apuntó.
"Es el tercer año
que marchamos todas
las semanas en
diferentes partes
del norte", añadió
Nassir.
Unas 20 personas
caminan en dirección
de Erez, medio
kilómetro al oeste
del camino por el
que circulan los
privilegiados que
pueden cruzar el
control fronterizo
custodiado por los
israelíes.
Derecho se encuentra
una de las tantas
torres construidas a
lo largo de la
frontera desde donde
muchas veces suelen
comenzar los
disparos de los
soldados israelíes.
"Al principio, sólo
llegábamos a 300
metros de la
frontera. Pero de a
poco nos fuimos
acercando a ella. En
algunas zonas
llegamos hasta el
límite mismo",
relató Nassir.
Unas 1.000 personas,
según varios
participantes,
marcharon junto al
grupo de
manifestantes de
Beit Hanoun el 15 de
mayo para conmemorar
la Nakba (expulsión
de más de 750.000
palestinos de sus
territorios para
crear el estado
judío en 1948).
También hubo
protestas en Líbano
y en las Alturas del
Golán sirias.
Más de 100
manifestantes
resultaron heridos
en esa oportunidad y
un adolescente
asesinado por las
bombas lanzadas
desde los tanques
militares y los
disparos efectuados
por soldados
israelíes desde las
torres contra la
gente desarmada.
El 7 de junio, en el
mismo montículo con
las dos banderas
donde se detiene el
grupo para cantar y
realizar un
discurso, Mohammad
Kafarna, de 19 años,
fue herido en el
cuello, la cintura y
el abdomen por
metrallas lanzadas
por los israelíes.
"Abrieron fuego sin
ninguna
advertencia", relató
Nassir. "Mohammad
fue herido
enseguida", apuntó.
Las casas destruidas
que hay cerca de la
frontera proveen de
escombros y metales,
muy valiosos en Gaza,
donde no se
encuentra material
de construcción por
el bloqueo israelí
de los últimos cinco
años. En esos
terrenos destruidos,
los recolectores
escarban pese al
peligro que suponen
los dispositivos sin
explotar y los
disparos de los
soldados israelíes.
Once civiles
palestinos murieron
desde 2010 en la
frontera norte de
Gaza, entre ellos,
un agricultor de 91
años alcanzado por
una bomba a 600
metros de la
frontera, la misma
distancia en que
perdió la vida un
joven de 18 años.
Otro campesino de 64
recibió varios
disparos en el
corazón estando en
su terreno a 550
metros de la Línea
Verde.
Más de 30 personas
resultaron heridas
en la frontera a
manos de soldados
israelíes que les
dispararon en las
piernas. Algunas de
ellas tenían apenas
14 o 15 años.
En la mayoría de las
manifestaciones,
activistas
internacionales
acompañan a los
palestinos
desarmados y son
quienes documentan
los ataques
israelíes.
"Marchamos todas las
semanas con o sin
periodistas o
activistas", remarcó
Nassir.
"Nos vinculamos con
manifestaciones
populares de
Cisjordania, como en
Ni’lin y Bil’in",
añadió.
Después de seis años
de realizar marchas
pacíficas, los
residentes de Bil’in
lograron una mínima
victoria, que
retrocediera un poco
el muro de
separación
construido por los
israelíes.
El megáfono se apaga
y Saber Zaneen urge
al grupo a salir de
la zona de
contención.
Aparecieron soldados
y vehículos
militares israelíes
y los organizadores
no quieren más
víctimas.
"Sabemos que es una
zona peligrosa",
señaló Abu Issa.
"Nos disparan
sistemáticamente. No
queremos más
heridos, pero
seguiremos marchando
en territorio
palestino por las
familias de los
agricultores que no
pueden acceder a sus
tierras", añadió.
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