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Egipto volvió a
echarse ayer a la
calle para protestar
contra las maniobras
del Ejército para
prolongar su
permanencia al
frente del país. Los
militares han ido
dejando caer la
máscara de
salvadores que los
propios egipcios les
colocaron durante la
revuelta cuando se
negaron a disparar a
los ciudadanos y
pararon la represión
y la violencia que
la policía había
estado empleando
para aplastar las
protestas. Lo que
los ciudadanos
entendieron como el
apoyo incondicional
del Ejército que
protegía a su pueblo
parece, nueve meses
después, haberse
convertido en una
maniobra para
perpetuarse en el
poder.
La capital egipcia,
El Cairo, es
nuevamente escenario
de enfrentamientos
entre la policía y
los manifestantes,
según indicaron
varios testigos,
mientras que también
se han producido
altercados en otras
partes del país.
Con la primera
vuelta de las
elecciones
parlamentarias
prevista para el
próximo 28 de
noviembre y sin
fecha para las
presidenciales (la
única que se ha oído
apunta a finales de
2013), lo que
algunos sospechaban
empieza a
transformarse en
certeza. Los
militares no parecen
tener intención de
ceder el poder ni de
renunciar a sus
privilegios. Desde
el comienzo del
proceso democrático
los egipcios han
reclamado que la
autoridad pasara
cuanto antes a los
civiles, sin éxito.
Las denuncias de
tortura a detenidos
en manifestaciones,
las detenciones
arbitrarias y la
mano dura para
disolver protestas
se han excusado con
alegatos por parte
de la Junta Militar
a favor de la unidad
nacional y de la
necesidad de no
sucumbir a
“influencias
extranjeras”, a las
que culpan los
militares de
intentar sembrar la
discordia.
Con las elecciones
legislativas a punto
de celebrarse, las
primeras después de
la caída del régimen
del presidente Hosni
Mubarak, que
permaneció en el
poder más de 30
años, la fuerzas de
seguridad dispararon
gas lacrimógeno
contra los
manifestantes en la
capital que
intentaban llegar a
la sede del
Ministerio del
Interior, próxima a
la emblemática plaza
Tahrir. Los
manifestantes
respondieron
lanzando piedras.
Según fuentes de
seguridad recogidas
por la agencia Efe,
hay al menos 15
heridos, entre
manifestantes y
policías. Uno de los
médicos señaló que
principalmente han
atendido a personas
heridas por balines,
síntomas de asfixia,
picor en los ojos
por los gases y
traumatismos
derivados de golpes.
A primera hora del
domingo las
autoridades habían
desplegado fuerzas
de seguridad para
proteger el
ministerio del
Interior y el
tráfico había sido
desviado de la
plaza. Además, las
autoridades han
reforzado la
seguridad en los
edificios policiales
de todo el país para
impedir intentos de
manifestantes de
asaltar alguna
comisaría, según los
medios locales.
El sábado un
manifestante murió
en El Cairo y otro
en la ciudad costera
de Alejandría, donde
también hubo
enfrentamientos
entre manifestantes
y fuerzas leales a
la Junta Militar
según la televisión
egipcia.
El sábado por la
noche, el gobierno
se reunió de
emergencia en medio
de los llamamientos
de los grupos de la
oposición para que
dimitan el primer
ministro y el
titular de la
cartera de Interior.
El Consejo Supremo
de las Fuerzas
Armadas controla
Egipto desde que una
revuelta popular
derrocara a Mubarak
en febrero.
Los enfrentamientos
estallaron el sábado
cuando las fuerzas
de seguridad
impidieron a los
manifestantes llegar
a la plaza Tahrir
para expresar su
rechazo a la cúpula
militar que gobierna
el país haciendo una
sentada.
Tercer día de
protestas
El domingo se
reanudaron las
protestas tanto en
el Cairo como en
Alejandría. Los
choques entre
manifestantes
contrarios al
régimen militar y
las fuerzas
militares al
servicio de la Junta
Militar en la Plaza
Tahrir, en el Cairo,
en el que es ya el
tercer día de
protestas en las
calles de la capital
egipcia y que se ha
saldado con 15
muertos.
La policía arroja
gases lacrimógenos
sobre los cientos de
personas repartidas
en pequeños grupos
en la plaza y
alrededores. Los
manifestantes, a su
vez, responden con
piedras, según se
puede observar con
claridad en las
imágenes
retransmitidas en
directo por la
televisión pública
egipcia.
Quince personas han
perdido la vida por
los enfrentamientos:
13 domingo en El
Cairo y dos en la
noche del sábado
(una de ellas en la
capital y otra en la
ciudad de
Alejandría).
Debido a esta nueva
ola de
enfrentamientos, el
ministro de Cultura
egipcio, Emad Abu
Ghazi, ha presentado
su dimisión en
protesta por los
acontecimientos en
Tahrir.
Estos choques tienen
lugar cuando sólo
queda una semana
para el inicio -el
próximo lunes 28 de
noviembre- de las
primeras elecciones
legislativas tras la
caída, el pasado
febrero, del régimen
del presidente Hosni
Mubarak, como
consecuencia de las
revueltas de la
Primavera Árabe.
Los manifestantes
reclaman el fin del
poder militar que se
instaló tras la
caída de Mubarak.
Los eslóganes que
corean se centran en
denostar en especial
a Hussein Tantaui,
jefe del Consejo
Supremo de las
Fuerzas Armadas y
quien lleva las
riendas del país.
La Junta Militar
dice que entregará
el poder
Por su parte, la
Junta Militar
egipcia insistió el
domingo en que
transferirá el poder
a una autoridad
civil elegida
democráticamente,
pero no especificó
la fecha en que
piensa hacerlo, como
le exigen los miles
de manifestantes que
han tomado de nuevo
la plaza Tahrir de
El Cairo.
En un comunicado, la
cúpula castrense
dice que está
"comprometida con la
hoja de ruta para
entregar el poder a
una autoridad civil"
y que las próximas
elecciones
parlamentarias
previstas para la
semana que viene "se
consideran la
primera etapa de
esta operación".
También asegura que
"no pretende
extender la etapa de
transición" y que
"no permitirá a
ninguna parte
bloquear el proceso
hacia la democracia
y la construcción de
las instituciones".
El Consejo Supremo
de las Fuerzas
Armadas pide en su
nota a "todas las
fuerzas y corrientes
políticas y a las
coaliciones de los
jóvenes" que actúen
para contener estos
sucesos "que pueden
impactar
negativamente sobre
la seguridad y la
estabilidad".
De la misma forma,
la Junta Militar ha
encargado al Consejo
de Ministros que
tome las "medidas
urgentes necesarias"
para conocer los
motivos de la
protesta.
Los comandantes
instan al Ejecutivo
del primer ministro,
Esam Sharaf, a que
trabe "un diálogo
positivo" con todas
las fuerzas
políticas y
coaliciones de los
jóvenes para evitar
que se repitan estos
sucesos, y que,
recuerdan "este
diálogo termine lo
antes posible".
Las elecciones:
- Los militares
egipcios han
distribuido las
elecciones por
motivos de seguridad
en tres grandes
fases a las que
concurren distintas
zonas del país: el
28 de noviembre, 14
de diciembre y 10 de
enero.
- Número de
candidatos
inscritos: 13.800.
- Número de partidos
que concurren: 57.
- Distritos
electorales: 46.
- Escaños en
disputa: 498. Hay
otros 10 de libre
designación.
- Sistema: mixto, en
listas de partidos
cerradas y abiertas
para candidatos
independientes (se
les reservan un
tercio de los
escaños).
- Está prohibido el
uso de eslóganes
religiosos.
- Principales
bloques de partidos:
alianza democrática
(incluye La Libertad
y la Justicia, brazo
político de los
Hermanos
Musulmanes). El
bloque egipcio
(agrupa a los
partidos liberales y
de izquierda). La
tercera vía
(centristas y
jóvenes ex
militantes de los
Hermanos
Musulmanes).
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