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_____________________________________ Estados Unidos e Israel:
Diferentes indicios señalan
que un
grupo de antiguos
interrogadores de habla árabe del ejército y de la inteligencia israelí
fue contratado por el Pentágono bajo un sub-contrato secreto especial para
interrogar a prisioneros iraquíes en la prisión Abu
Ghraib en Bagdad. Las dos principales empresas contratistas de seguridad
carcelaria en Irak mantienen vínculos
estrechos con el gobierno israelí, y se valen para su accionar comercial
de importantes funcionarios del Pentágono relacionados con los intereses del
Estado sionista. Según Wayne Madsen, columnista
de Washington DC, un grupo de antiguos
interrogadores de habla árabe de la Fuerza de Defensa Israelí (ejército
israelí) y del Servicio Secreto de Seguridad Interior israelí (Shin Bet) fue
contratado por el Pentágono bajo un sub-contrato secreto especial para
interrogar brutalmente a prisioneros iraquíes en la prisión Abu
Gharib en Bagdad. Wayne,
ex funcionario de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA)
durante la administración Reagan, señaló que los interrogadores en Abu Gharib
incluían a una serie de israelíes
de habla árabe que también ayudaron a los interrogadores de EE.UU. a
desarrollar las técnicas
"R2I" (siglas en inglés de Resistencia al Interrogatorio). Organizaciones
de Derechos Humanos sostienen que el
uso de la tortura en las prisiones israelíes ha aumentado y se ha vuelto
más sistemática desde marzo del 2002. Las violaciones de la Convención Contra
la Tortura son ahora comunes y habituales desde que el dominio militar en los
territorios palestinos ocupados se ha ido estrechando. Según
esas organizaciones, más de 7.000 prisioneros palestinos permanecen actualmente
en cárceles israelíes, muchos de ellos detenidos sin cargos, acusaciones o
proceso. El
ejército israelí, y también la policía, reciben el apoyo incondicional del
sistema legal del país perpetuando la cultura de la impunidad en las prisiones
israelíes. El
Comité Público Contra la Tortura en Israel [PCATI] ha encontrado que el fiscal
general israelí ha aprobado cada caso de tortura como una medida de seguridad
necesaria. El Tribunal Supremo ha rechazado cada una de las 124 peticiones
remitidas por el PCATI, por los prisioneros a los que se les niega el acceso a
asistencia legal. Gran
parte de esos métodos
de tortura fueron desarrollados por los israelíes durante muchos años
en interrogatorios aplicados prisioneros palestinos en Cisjordania ocupada y en
el propio Israel, y hoy se estarían desarrollando en los centros de detención
iraquíes administrados por el ejército norteamericano. Por esos centros se
estima que pasaron unos 43000 prisioneros, de los cuales unos 8000 todavía
permanecen detenidos. Según
el Sunday
Washington Post en abril de 2003, después de "debates" sobre
el tema, funcionarios del Pentágono aprobaron a "los más altos
niveles" veinte métodos de interrogación "psicológicamente
estresantes", la mayor parte de los cuales podrían ser clasificados como tortura,
incluyendo los que se aplicaron a prisioneros desnudos; y que estos métodos
fueron después aprobados por lo menos para "detenidos de gran
importancia" en Irak. Según
Wayne, las dos contratistas carcelarias mencionadas en el informe del general Antonio
Taguba estuvieron
asociadas con los servicios militares o de inteligencia israelíes. Los
abogados de los soldados estadounidenses implicados sostienen en sus denuncias
que durante los abusos en la prisión de Abu Gharib, en las afueras de Bagdad,
sus clientes recibían
ordenes para actuar y vejar a los prisioneros por parte de mercenarios
"civiles", que se ocupaban de sus largas sesiones de
interrogación por orden del Pentágono, y señalan la nacionalidad israelí de
muchos de ellos. The
Guardian menciona a dos empresas estadounidenses contratadas para servicios de
custodia y de interrogatorios a presos: CACI
International Inc. y Titan
Corporation, ambas involucradas en las denuncias sobre torturas en la ex
prisión de Sadam Husein. Pero
lo más sugestivo es la relación que une a esas dos empresas con funcionarios
de las primeras líneas de mando del Pentágono, incluido su jefe, Donald
Rumsfeld, señalados como integrantes del lobby judío norteamericano muy
influyente en la administración Bush.
Una de esas empresas, Titan
, un ejército de mercenarios privados, tiene base en San Diego y en su
sitio en Internet se describe como "un
proveedor líder de productos de información y comunicación, soluciones y
servicios para la seguridad nacional". CACI, con sus oficinas en Virginia,
sostiene que "ayuda
a la comunidad de inteligencia norteamericana a recolectar análisis y compartir
información global en la guerra contra el terrorismo". Durante
su testimonio ante el Comité
de Servicios Armados del Senado, Donald
Rumsfeld fue interrogado por el senador John McCain sobre el papel de los
contratistas privados en los interrogatorios y abusos. McCain
le formuló a Rumsfeld cuatro preguntas: ¿Quién estaba a cargo? ¿Qué agencia
o contratista privado estuvo a cargo de los interrogatorios? ¿ Tenían
autoridad sobre los guardias? ¿Y cuáles fueron las instrucciones que dieron a
los guardias? Cuando
el jefe del Pentágono, tuvo problemas
para responder las preguntas de McCain, el teniente general Lance Smith,
Comandante Adjunto del Comando Central de EEUU, dijo que había 37
interrogadores contratados en Abu Gharib. Los dos contratistas nombrados, CACI y
Titan, tienen
estrechos vínculos con las comunidades militar y de tecnología israelíes. En
marzo de 2000, un abogado de un prisionero libanés secuestrado en 1994 por los
israelíes en Líbano afirmó que su cliente había sido sometido a torturas y
violado, y su abogado solicitó una compensación millonaria en dólares. El
Comité
Público contra la Tortura
en Israel documentó los tipos de tortura a los que sometieron a
prisioneros árabes y palestinos. Muchas de las metodologías utilizadas
coinciden con las tácticas mencionadas en el informe Taguba: someterlos
a palizas y mantenerlos esposados al mobiliario durante largos períodos. En
1998, en The
Progressive,
el rabino Lynn Gottlieb escribió sobre el tratamiento al que fue sometido un
palestino de 23 años mantenido en "prisión
administrativa". El prisionero fue "esposado detrás de una
silla 17 horas al día durante 120 días. Le cubrieron la cabeza con un saco,
que a menudo fue empapado en orina y heces. Los guardias tocaban música muy
fuerte directamente al lado de sus oídos y a menudo se burlaban de él con
amenazas de violencia física y sexual", señaló el rabino en su artículo. Israel
fue el único país de Oriente Medio que respaldó
la invasión anglo- norteamericana de Irak en marzo del año pasado, y
Paul Findley, congresista republicano durante 22 años, ha declarado
recientemente que Tel Aviv "asesora a las fuerzas estadounidenses sobre la
forma de organizar la ocupación". Según
Associated
Press, "en los meses de enero y febrero del 2003 las fuerzas armadas
israelíes y norteamericanas se entrenaron conjuntamente en el desierto de
Naguev, en el sur de Israel. "Israel, asimismo, ha recibido la visita de
agentes de las fuerzas de seguridad estadounidenses para formarles en técnicas
de contraterrorismo",
señala la agencia internacional. El
misterioso "John Israel" Hasta
que saltó el llamado escándalo con las fotografías de presos torturados nadie
se preocupó de regular y controlar las actividades de los más de 20.000
agentes
civiles de seguridad de las sesenta empresas privadas que ya
estaban funcionando en Irak. Las
empresas militares privadas que están en el centro del escándalo dado a
conocer internacionalmente por el informe clasificado de 53 páginas del general
Antonio Taguba son fundamentalmente dos: CACI
International, Inc., con sede en Arlington, Virginia, y Titan,
de San Diego, California. En
ese informe se citan un total de cuatro nombres: Steven Stephanowicz, John
Israel, Torin Nelson y Adel Nakhla. Todos ellos trabajaban con la Brigada
Militar de Inteligencia 205. Los
mercenarios de los ejércitos privados actúan con total impunidad, y muchos de
ellos han sido contratados a través de una mera llamada telefónica, como
informó Torin Nelson, un antiguo oficial militar de inteligencia que sirvió en
Bosnia y Guantánamo antes de unirse a la empresa CACI
y que proporcionó pruebas para el denominado Informe
Taguba sobre las torturas en Abu Gharib. El
general Taguba menciona en su informe a Steven
Stafanovic y John
Israel , de quienes afirma que se hallaban implicados en los malos tratos
en la cárcel de Abu Gharib. Stafanovic, quien había trabajado para la citada
empresa CACI -denominada "Khaki" en el seno de las fuerzas armadas
estadounidenses- "autorizó y/o dio instrucciones”. Uno
de los contratistas nombrados en el informe del general Antonio Taguba , John
Israel, señalado en el informe como empleado tanto de CACI International
de Arlington, Virginia, y Titan, Inc., de San Diego, puede haber sido un nombre
simulado sin existencia real en EEUU. El
informe Taguba señala que Israel no poseía licencia de seguridad, un
requerimiento básico para desempeñarse como interrogador para CACI. Según el
sitio Web de CACI, una "Aprobación de Máxima Seguridad [TS por sus siglas
en inglés] que sea válida y la ciudadanía de EE.UU." son requeridos para
los interrogadores de CACI que trabajan en Irak. Además,
CACI requiere que sus interrogadores "tengan por lo menos dos años de
experiencia como policía militar o un tipo similar de agencia de mantenimiento
del orden o de inteligencia, en la que el individuo haya utilizado técnicas de
interrogatorio". Según
Wayne Madsen la posibilidad de que "John
Israel" pueda ser un pseudónimo de los servicios de inteligencia ha
provocado especulación sobre si este individuo puede haber sido uno de una
serie de interrogadores israelíes contratados bajo un contrato secreto en Abu
Gharib u otros centros de detención. El
Pentágono y las autoridades de ocupación en Irak reiteran que únicamente los
ciudadanos estadounidenses han contado con autorización para interrogar a
prisioneros en la cárcel de Abu Gharib, pero tal afirmación no tiene en
consideración a los norteamericanos que asimismo
pueden ser poseedores de pasaporte israelí. CACI,
por su lado, afirmó que uno de los hombres mencionados en el informe "no
es y nunca será un empleado de CACI", sin suministrar más detalles. CACI publica habitualmente diversos
anuncios en su página de Internet solicitando interrogadores para enviarlos a
Afganistán, Irak y Kosovo. El empleo necesita una "acreditación
muy secreta y la ciudadanía estadounidense", según la página de CACI,
y los candidatos deben "tener por lo menos dos años de experiencia como
policía militar o haber trabajado en alguna agencia de inteligencia donde los
individuos utilizaran técnicas de entrevistar". En
cuanto a Israel, negó que hubiera sido testigo de cualquier conducta indebida.
El informe dice que
Israel podía incluso no haber estado allí, "porque no tenía
acreditación de seguridad". No está claro si Israel trabaja para CACI
o Titan, pero los funcionarios de CACI
negaron que le hayan empleado. El
lobby israelí El
informe Taguba se refiere a la presencia de interrogadores
no-estadounidenses y no-iraquíes en Abu Gharib. El documento señala:
"En general, personal contratado civil de EEUU ( (Titan Corporation, CACI,
etc.), nacionales de terceros país, y contratistas locales no parecen ser
adecuadamente supervisados dentro de la instalación de detención de Abu Gharib."
Según Wayne
Madzen la referencia a "nacionales
de terceros países" en un informe que restringe su difusión a
socios de la coalición de invasores liderada por EEUU (Gran Bretaña, Polonia,
Italia, etc.) y es otra indicación de la posible participación de israelíes
en los interrogatorios de prisioneros iraquíes. La
filtración Taguba fue tan radioactiva -dice Madzen- que Daniel R. Dunn,
Funcionario de Control de la Información para la Oficina de Douglas
Feith de Secretario Adjunto de Defensa, Política (Equipo de Seguridad de
los Servicios de Automación de la Política), envió el 6 de mayo de 2004 un
correo electrónico marcado "Sólo para uso oficial - urgente" al
personal del Pentágono, diciendo:
"la información contenida en este informe es confidencial; no vaya a Fox
News para leer u obtener una copia". En
vista de los estrechos
vínculos de Feith con los israelíes, una semejante reacción de su
principal oficial de seguridad de informática, profesional con Certificado de
Seguridad de Sistemas de la Información (CISSP, por sus siglas en inglés), es
comprensible, aunque, considerando que se supone que los CISSP actúen en función
del interés público, es lamentable, señala Madzen. Durante
la administración Clinton, sin cargo oficial, Feith preparó un plan estratégico
para el Partido Likud israelí en colaboración con Perle, en el cual se
"recomendaba" al gobierno de Israel que abandonara el proceso de paz
iniciado en Oslo, que recolonizara los territorios y aplastara al Gobierno
palestino mediante el poder militar. Tanto
el secretario adjunto de defensa, Paul
Wolfowitz, como Feith mantienen vinculaciones directas con el lobby
israelí judío-estadounidense que opera tanto en Defensa como en el Complejo
Industrial norteamericano. Wolfowitz
opera como contacto de la administración Bush con el Comité Estadounidense-
Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC,
por sus siglas en inglés). Una foto publicada en el diario El Mundo de España,
en julio de 2003, lo muestra visitando a la prisión Abu Gharib, acompañado por
la directora, general brigadier Jaecé Karpinski, señalada como la principal
responsable de las torturas, ésta ha reconocido recientemente que oficiales
israelíes han participado en las torturas contra presos iraquíes. También es
un integrante destacado del lobby judío , James
Woolsey, ex director de la CIA, autor de la operación que intentó
vincular a Sadam Husein con el 11-S y con las cartas con ántrax en EEUU, y que
al retirarse del a cargo pasó a dirigir la empresa Titan,
una de las empresas vinculadas al escándalo de Abu Gharib. Tras
retirarse de su cargo como director de la CIA, James
Woolsey ocupó la dirección de Titan,
y es uno de los estrategas y principales lobbistas de la política de Washington
en Irak. El ex jefe de la CIA se desempeña como Consejero de la neoconservadora
Fundación por la Defensa de las Democracias, del Instituto Judío de Asuntos de
la Seguridad Nacional, del Proyecto por el Nuevo Siglo Estadounidense, del
Centro de Política de Seguridad, de Freedom House, y del Comité por la
Liberación de Irak. Woolsey
es allegado a Stephen
Cambone, el Subsecretario de Defensa para Inteligencia, quien fue señalado
por el semanario The
New Yorker como una persona clave en la cadena de comando que no sólo
habría sabido de las tácticas de tortura utilizadas por los interrogadores de
EE.UU. e Israel en Irak, sino que también las habría aprobado. Cambone
estuvo asociado con el Proyecto para el Nuevo
Siglo Estadounidense, y es considerado como miembro del círculo íntimo
neoconservador de Donald Rumsfeld, y del vicepresidente Dick Cheney, el máximo
operador del lobby judío en la Casa Blanca. Las
dos empresas contratistas nombradas en el Informe Taquba, CACI
y Titan
, con estrechos
vínculos con las comunidades militar y de tecnología israelíes, tienen
en sus líneas administrativas y comerciales importantes funcionarios de la
inteligencia y de la defensa estadounidense. Mientras
CACI h, Titán también mantiene estrechas conexiones con intereses israelíes y
ex altos funcionarios vinculados al denominado lobby
judío del Pentágono. Este
último ganó el premio Nóbel en economía en 1990 por sus investigaciones
sobre la diversificación de las especies. Los primeros contratos federales de
la compañía fueron para proporcionar sistemas de ordenador al Pentágono con
los que poder elaborar programas de simulación de batallas. El
pasado 14 de enero, después de que el jefe de la policía militar, general del
ejército, mayor general Donald Ryder, ya había revelado abusos en la cárcel
de Abu Gharib, el actual presidente y director general de CACI, J.P. (Jack)
London, recibió el Premio de Tecnología Albert Einstein del Fondo
Jerusalén de Aish Ha-Torah en el ayuntamiento de Jerusalén. De
ese evento participó el Ministro de Defensa ultraderechista
Shaul Mofaz y el alcalde de Jerusalén, integrante del partido Judaísmo
Unido de la Torah, Uri Lupolians. CACI esperó hasta el 2 de febrero para
anunciar públicamente, en un comunicado de prensa, el premio. |
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Editor Ahmed
Hijazi Teléfono: 915228922 - 637979217 E-mail: mundoarabe@mundoarabe.org Copyright ©Mundo Árabe 2000-2007 Madrid-España Resolución de pantalla recomendada 1024 x 768
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