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_______________________________________________ El
botín iraquí según los invasores
Mundoarabe.org* Reconstruir
Irak se ha convertido en una atractiva misión muy disputada por las grandes
empresas estadounidenses. Los expertos calculan que está en juego un pastel
de hasta 600.000 millones de dólares. Sin embargo, no todas las entidades
parten con la misma ventaja. Halliburton, la petrolera que antes dirigía el
vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, logró la pasada primavera un contrato sin
pasar por licitación. La otra gran concesión corresponde a Bechtel, de la que
es consejero el ex secretario de Estado George Shultz. El negocio no ha
suscitado, todavía, el mismo interés en España, donde sólo han trascendido
los contratos de Repsol y Cepsa para comprar petróleo a Irak, esto aunque el
ministerio de Defensa español coloca en primer puesto (en su pagina web sobre
la misión de las tropas españolas en Irak) sus anuncio sobre las oportunidades
comerciales en Irak. La
reconstrucción de Irak es un negocio muy lucrativo. En juego hay cientos de
miles de millones de dólares, una inmensa tarta de contratos a la que
aspiran miles de empresas del mundo, fundamentalmente estadounidenses y de países
súbditos de EE.UU. El
reparto, que deciden desde Washington el Pentágono y la Agencia Internacional
para el Desarrollo, ha estado empañado desde el principio por una nube de
favoritismo hacia Halliburton, la corporación que dirigía el vicepresidente
del Gobierno de EE UU, Dick Cheney, antes de llegar al poder, que obtuvo la
pasada primavera las obras de infraestructura petrolera para su subsidiaria
Kellogg Brown & Root (KBR) sin pasar por una licitación (véase el libro
“Irak: un mar de mentiras”, Ediciones Olivum 2003). Las
denuncias de los competidores han forzado al Cuerpo de Ingenieros del Pentágono
a reabrir el concurso para que participen otras empresas, pero KBR les lleva
varios meses de delantera en las obras. El plazo de presentación de solicitudes
acabó el pasado jueves, y las licitaciones se otorgarán a mediados de octubre,
para un proyecto cuyas tres primeras fases deben estar finalizadas el 31 de
diciembre. Es decir, para cuando los ganadores de la licitación hayan logrado
trasladarse e instalarse en Irak para hacer su trabajo de explotación y robo en
nombre de la reconstrucción, les quedarían apenas unos días para poder
realizar las reparaciones. Del contrato de 1.143 millones de dólares, sólo
faltaría por hacer la última fase de 176 millones de dólares, cuyas obras
deben finalizar el próximo marzo. Por esa última fase compiten, entre otras
corporaciones, Parsons, Fluor, y Foster Wheeler. No
obstante, se trata de contratos abiertos (aunque sean ilegales ya que el
país está ocupado por fuerzas militares extranjeras), que pueden acabar
en sumas muy superiores, al igual que ocurre con el resto de las licitaciones
para la reconstrucción de Irak. Entre las obras de infraestructura general y
las de infraestructura petrolera, la cifra total puede ser astronómica. Varias
instituciones no gubernamentales y think tanks yanquis (grupos de reflexión
norteamericanos) la sitúan entre 300.000 y 600.000 millones de dólares
(incluyendo los gastos de “seguridad” militar). Pero el Gobierno
estadounidense se ha negado a dar un presupuesto al Congreso -con el que
mantiene una batalla campal al respecto- por temor a la reacción de la opinión
pública en momentos en que el país se enfrenta a un déficit de más de
500.000 millones de dólares. Michael
O'Hanlon, analista de Brookings Institution, cifra la factura "entre
300.000 y 450.000 millones de dólares", mientras que la Academia de Artes
y Ciencias cree que podría ascender a 615.000 millones de dólares a lo largo
de la próxima década. Por su parte, la asociación nacional que aboga por el
buen uso del dinero de los contribuyentes, Taxpayers for Common Sense, calcula
que puede oscilar entre 114.000 y 465.000 millones de dólares. Datos
contradictorios Las
cifras contrastan con las que ha dado el responsable de la colonización
estadounidense en Irak, Paul Bremer, la única voz oficial que se ha pronunciado
al respecto, que de forma imprecisa las situó en "50.000, 60.000, 100.000
millones de dólares... mucho dinero", hace dos semanas. Las cuentas, sin
embargo, no parecen cuadrar aún con las propias cifras estimadas por Bremer, ya
que éste afirmó que "sólo el tendido eléctrico costaría 13.000
millones de dólares, y el sistema de aguas, 16.000 millones". La
ventaja con que cuenta la subsidiaria de Halliburton, KBR, ha desplazado incluso
a Bechtel Group, la mayor empresa de ingeniería y construcción de Estados
Unidos y una de las mayores del mundo, que ha decidido retirarse de la licitación
para las instalaciones petroleras. Claro que Bechtel ya se había asegurado la
mayor contrata para la reparación de toda la infraestructura no petrolera de
Irak, que le representa, de entrada, 680 millones de dólares. Y además ha
dicho que se trata de una retirada táctica, a la espera de hacerse con la
contrata cuando entre en funciones el nuevo Gobierno de Irak. Se da la
circunstancia de que el ex secretario de Estado George Shultz es miembro del
Consejo de Administración de Bechtel. Halliburton
ya ha ganado ilegalmente más de 600 millones de dólares en trabajos en
Afganistán e Irak. Su subsidiaria KBR es la única que provee servicios de
apoyo a las tropas norteamericanas alrededor del mundo, a través de un contrato
ilimitado en gastos por 10 años que ya le ha reportado 529 millones de dólares.
Las dos guerras han sido una bonanza para Halliburton. Ha pasado de tener 498
millones de dólares en números rojos el año pasado a ganar 26 millones
en los dos primeros trimestres de este año. Para
las obras de infraestructura no petrolera -desde carreteras, tendido eléctrico
o conductos de agua hasta la reforma de la economía, la educación o la
sanidad-, la Agencia Internacional para el Desarrollo ya ha otorgado 10 grandes
contratos (incluido el de Bechtel) y 70 subcontratos. Quedan
por entregar los de telecomunicaciones y banca. Para los primeros hay alineadas
más de 300 empresas, pero sólo tres obtendrán ese pedazo de la tarta, que
oscila entre 80 y 200 millones de dólares para las redes móviles, según David
Leech, consejero estadounidense del Ministerio de Comunicaciones de Irak. Las
empresas seleccionadas tendrán que depositar una fianza de 30 millones de dólares
antes de iniciar las labores, lo cual les dará licencia para operar en las
redes durante dos años. El próximo 5 de septiembre se dará a conocer el
resultado de la licitación, y los trabajos deberán comenzar el 25 de
septiembre. En
cuestiones de banca, un consorcio internacional gestionará el recién creado
Banco de Comercio de Irak. La idea de que se haga cargo un consorcio pretende
evitar que una institución monopolice el sector, señalan fuentes del
Departamento del Tesoro. El administrador Bremer ha solicitado propuestas y
decidirá el ganador en las próximas semanas, pero ya ha sugerido que se dará
prioridad a bancos que operen en Oriente Próximo (hay varios bancos
estadounidenses que operen en esta región). El contrato es inicialmente por un
año, y excluye la financiación de ventas de petróleo. La función inmediata
del consorcio es gestionar letras de crédito de miles de millones de dólares
para empresas iraquíes, aunque esto significaría privatizar algunos sectores
estratégicos de la economía para que existan dichas empresas iraquíes en un
país donde los sectores estratégicos fueron nacionalizado desde los años
cincuenta. Varios
bancos de distintos países están formando alianzas para concursar. Entre
ellos, JP Morgan Chase & Co., que ha unido fuerzas con el británico
Standard Chartered, el Banco Nacional de Kuwait, los Grupos Bancarios de
Australia y Nueva Zelanda y el Millennium Bank de Polonia. Por parte
norteamericana, además de JP Morgan, aspira Citigroup; y de Europa, Deutsche
Bank podría aliarse con uno de los grandes bancos de EE UU, según una
información publicada por The Wall Street Journal. La capitalización
inicial del banco iraquí será de 100 millones de dólares. El
potencial bancario de Irak es inmenso. Los analistas lo ilustran con dos datos:
el producto nacional bruto antes de la guerra era de 29.000 millones de dólares
y los ingresos derivados del petróleo ascienden a alrededor de 20.000 millones
al año. El
contrato para reformar la economía de Irak (evaluar las políticas del país y
encargarse de su integración regional y mundial) lo ha obtenido BearingPoint,
una firma de informática y servicios de consultoría de Virginia. La cantidad
inicial es de nueve millones de dólares por año, aunque el contrato puede
llegar hasta 80 millones. BearingPoint ha subcontratado a su vez parte de las
labores con otras empresas, entre ellas Chemonics International, J. E. Austin
Associates y Services Group. Un
enorme potencial petrolero Con
la puesta a punto de la infraestructura petrolera, Irak, que tiene las segundas
mayores reservas de crudo del mundo, prevé vender entre 725.000 y 750.000
barriles al día a refinerías inernacionales, entre otras Valero Energy,
ChevronTexaco, BP y Shell, según Philip Carroll, consejero principal nombrado
por Washington para la reconstrucción del Ministerio de Petróleo iraquí.
Carroll espera elevar las exportaciones a 1,4 millones de barriles diarios en
los próximos seis meses. Para llegar a los niveles de exportación previos a la
guerra tendrían que extraerse 2,5 millones diarios y exportar dos millones. Irak
anunció hace unos días que había reanudado el abastecimiento en el oleoducto
de 1.000 kilómetros que une el norte iraquí con el puerto mediterráneo turco
de Ceyhan. De esta forma, el oleoducto, que sufrió varios sabotajes, volvía a
la actividad por primera vez después del fin de la guerra, hace seis meses.
Ceyhan, principal punto de partida hacia los mercados occidentales, tiene
capacidad para 10 millones de barriles. Los
países productores de crudo temen el regreso de Irak a este negocio, ya que su
enorme potencial productor -asciende a seis millones de barriles diarios- puede
inundar el mercado y bajar los precios. Pocos días antes de invasión de Irak,
George W. Bush dijo: “ El trabajo se crea con el cricimiento económico; la
economía crece cuando los americanos tengan más dinero para invertir”. Y
para eso hacen la guerra. *Inforamción
publicada por El País y La Vanguardia. Redacción:
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