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La figura de
Muammar Gadafi era
lo único que
mantenía unida
contra una causa
común a sectores tan
dispares como los
rebeldes de Bengasi,
los bereberes de las
montañas de Nafusa,
los Hermanos
Musulmanes, los
intelectuales en el
exilio, las figuras
liberales y
progresistas y los
sublevados de
Misrata.
El escenario, tras
su muerte, por ahora
es una incógnita. La
situación puede
mejorar o empeorar
de acuerdo a cómo se
comporten los
herederos del poder
en la vapuleada
Libia, coinciden los
analistas de
política
internacional.
"Entre los seis
millones de libios
hay miles de
personas que en
seguida han
aprendido a
expresarse sin miedo
después de 42 años
de dictadura... Pero
hay también miles de
personas que nunca
han ejercido su
derecho al voto,
nunca han aceptado
la derrota frente a
un rival en las
urnas y nunca han
formado un Gobierno
de coalición. Tienen
armas, han aprendido
a usarlas y no
querrán deshacerse
de ellas", escribió
Francisco Peregil,
desde Libia.
Las rivalidades
quedaron expuestas
tras la caída de
Sirte y Bani Walid.
La población de
Misrata siente que,
sin su aporte, no se
hubiera derrotado a
Gadafi.
Cientos de personas
murieron en Misrata
mientras defendían
la ciudad, durante
dos meses, contra
18.000 soldados
gadafistas, mientras
la ofensiva contra
Bengasi fue frenada
por los bombardeados
de la OTAN. En
Trípoli, la capital,
muchos ciudadanos
sienten como una
afrenta la presencia
apabullante de
milicianos de
Misrata, añade el
periodista.
Por ahora, el
gobierno está a
cargo del Consejo
Nacional de
Transición, pero a
partir de que se
declare la
"liberación total"
del país, se deberá
formar un Gobierno
provisional en el
plazo de 30 días,
una tarea que hasta
ahora ha sido
imposible de pactar.
Además, los
vencedores de la
guerra tendrán que
aprender a respetar
a quienes sigan
expresándose a favor
de Gadafi. Hasta
ahora, la victoria
ha ido acompañada de
represalias y
venganzas.
"Tahuerga, a media
hora en coche de
Misrata, es un
ejemplo claro de
eso. La mayoría de
sus 30.000
habitantes eran
negros descendientes
de esclavos. La
mayoría, también,
eran partidarios de
Gadafi. Muchos
trabajaban en
Misrata, conocían a
sus vecinos. Pero en
Misrata aseguran que
los de Tahuerga
violaron a las
mujeres de Misrata.
Ahora, en Tahuerga
solo se ven casas
quemadas y
saqueadas. Sus
habitantes tuvieron
que huir y no se les
permite el regreso",
consigna el
periodista.
El ensayista y
escritor español
Santiago Alba, autor
de "Túnez, la
revolución",
consignó que Libia
sufrió un proceso de
destrucción mucho
mayor que el de
Egipto y Túnez,
donde también fueron
derrocados sus
gobernantes. "En
Libia no existen
instituciones ni
sociedad civil
articulada y la
transición empieza
después de una
guerra civil", dijo
en un artículo
publicado por Página
12.
Según dijo, no hay
que descartar que
haya divisiones
internas en el
Consejo Nacional de
Transición. La más
inmediata puede ser
la tensión, ya
declarada, entre el
sector más político
y liberal y el
sector islamista. "A
su vez, habría
pugnas entre los
islamistas de la
Hermandad Musulmana
y los salafistas.
Esto puede ser una
fuente de
inestabilidad",
opinó.
Alba está convencido
de que Libia se
incorpora a una ola
de "islamismo
democrático", como
lo están haciendo en
Túnez y Egipto. "Son
partidos con
discursos
equivalentes a los
demócrata-cristianos
europeos y que por
tanto se ubican
dentro de un marco
financiero global
capitalista. Aunque
ganen, no podrán
responder a las
demandas sociales
frente a los
problemas de
desempleo y
desigualdad", dijo.
Con esta postura
coincide en parte el
analista Ignacio
Gutiérrez de Terán,
del Taller de
Estudios
Internacionales
Mediterráneos de la
Universidad Autónoma
de Madrid, también
citado por Página
12. "El sistema que
estableció Gadafi
era el de un ’no
Estado’. Con el
ejército
desmantelado y las
instituciones
extinguidas se
deberá crear un
nuevo sistema
político", dijo.
A esta situación
interna, que todos
modos no parece ser
de difícil arreglo
mediante el
consenso, habría que
añadir la injerencia
extranjera que
podrían ejercer
países occidentales
como Francia y Gran
Bretaña, además de
la organización
militar atlántica
que no tardó en
declarar que su
misión en Libia no
había terminado
todavía. Los
gobiernos inglés y
francés esperan
sacar tajada por su
apoyo a la
revolución libia
contra la dictadura
de Gadafi.
Gadafi fue
ejecutado
El depuesto
dictador libio,
Muamar Gadafi,
recibió sendos
disparos de bala en
la cabeza y el
abdomen y fue
golpeado por sus
captores cuando
estaba bajo
custodia, antes de
morir por la
gravedad de las
heridas sufridas,
según han informado
fuentes sanitarias y
del Consejo Nacional
de Transición.
Este relato
concuerda con el
hecho de que un
vídeo grabado por
los rebeldes y
difundido en
Internet muestra al
coronel todavía vivo
en manos de los
combatientes que le
capturaron. De
hecho, una fuente
del Consejo Nacional
de Transición Libio
ha llegado a
reconocer que Gadafi
murió cuando estaba
bajo custodia de los
sublevados.
El primer ministro
del Gobierno
interino, Mahmud
Jibril, se ha
limitado a confirmar
en rueda de prensa
la muerte de Gadafi
y ha anunciado que
se investigará cómo
se produjo.
"Confirmamos que
todos, además de
Gadafi, han
desaparecido de este
querido país", ha
afirmado Jibril,
mientras el cadáver
de quien gobernó el
país durante 42 años
era trasladado a
Misrata, tercera
ciudad del país y
quizá la que más
animadversión siente
por el coronel por
el asedio al que
sometieron sus
fuerzas esta
localidad durante
meses.
Un portavoz del
Consejo Nacional de
Transición (CNT) en
Bengazi, Jalal al
Galal, ha informado
de que el médico que
ha examinado en
Misrata el cuerpo
del coronel ha
observado que
presenta sendas
heridas de bala en
el abdomen y en la
cabeza.
El vídeo en el que
aparece Gadafi
muestra al dictador
herido, con la ropa
ensangrentada
mientras le
trasladan los
combatientes desde
una camioneta al
suelo. En un
determinado momento,
en el vídeo se
escucha el grito de
"dejadle vivo" y,
cuando Gadafi no
aparece en imagen,
se escuchan varios
disparos de bala.
"Le capturaron vivo
y, mientras estaba
siendo trasladado,
le golpearon y le
mataron", ha
asegurado un
responsable del CNT
consultado por
Reuters. "Podría
haber estado
resistiéndose", ha
añadido.
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