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Arabia Saudí intenta sabotear la Cumbre Árabe de Damasco
La
XX Cumbre de la Liga Árabe que se celebrará en Damasco, entre los de 29 y 30 de
marzo, podría ser saboteada por Arabia Saudí y Egipto. Los dos países son
considerados promovedores de las políticas y los intereses norteamericanos en la
región. Ayer, la Cumbre recibió un
golpe anticipado, Arabia Saudí decidió enviar solamente a su embajador ante la
Liga Arabe, una representación de un nivel inusualmente bajo para una reunión de
jefes de Estado.
La reunión de la Cumbre Árabe,
prevista para los días 29 y 30 de este mes, cuenta con respaldo mayoritario
entre los 22 países miembros, pero un grupo reducido -aunque influyente- podría
boicotear o bajar el nivel de participación en la cita. Se trata principalmente
de Arabia Saudí y en menor medida de Jordania y Egipto, los tres gobernados por
regímenes pro estadounidenses.
Si bien los anfitriones sirios
abogarán por la unidad para solucionar viejos y nuevos problemas en la región,
no es secreto que la organización panárabe ha sido sacudida en diversas etapas
por divisiones muchas veces manejadas desde Occidente.
El analista político Helmi
Mousa recuerda que en años recientes un gran número de diferencias y
contradicciones entraron en el espectro común árabe, causando posturas no
siempre coincidentes entre los gobiernos de la zona sobre Palestina, Líbano,
Iraq y otros temas.
Al respecto, Siria acoge la
Cumbre con reconocido prestigio, pues históricamente ha albergado en su
territorio a refugiados palestinos y hoy acoge a 1,5 millones de desplazados
iraquíes tras la invasión de Estados Unidos.
Pero el más reciente y
controversial asunto levantino se ubica en el Líbano, donde desde noviembre de
2007 ha sido imposible elegir a un jefe de Estado y algunos países árabes como
Arabia Saudí, Jordania y Egipto, además de la Unión Europea y Estados Unidos,
acusan a Damasco de tener incidencia en la crisis.
Algunos medios locales
comentan que los gobernantes de países considerados "pesos pesados", como Arabia
Saudita y Egipto, supuestamente objetaron asistir a la reunión ante la ausencia
de una solución satisfactoria en el Líbano.
De acuerdo con un artículo
publicado por la revista Syria Today, el rey wahabita Abdullah y el presidente
egipcio, Hosni Mubarak, acusan a Damasco de bloquear una resolución para zanjar
la crisis, al fracasar en la aprobación de los tres puntos de una iniciativa de
la Liga.
En opinión del observador
independiente Marwan Kabalan, pese a las informaciones de prensa sobre el
todavía hipotético boicot de Riad, El Cairo y otros estados del Golfo Pérsico,
la Cumbre podría producir resultados concretos.
Ello es así, apunta Kabalan,
tomando en cuenta que el trayecto hacia cualquier cumbre árabe está
tradicionalmente anegado de bajas expectativas y muchas controversias.
Lo que avizoran los expertos
es que si la cita es exitosa, como confían las autoridades sirias, ayudará a
aliviar tensiones entre los gobiernos árabes, al menos a nivel oficial.
De lo contrario, alertó
Kabalan, si algunos países optan por no acudir con una representación política
de alto nivel, ello llevará a más complicaciones entre los 22 integrantes de la
agrupación fundada en 1945, en Egipto.
Pero al margen del eventual
éxito o fracaso de la próxima Cumbre, el evento una vez más puso el dedo sobre
el impacto y la efectividad de la Liga Árabe en el Medio Oriento, y hará que sus
miembros se definan ante temas trascendentales e inaplazables como la ocupación
en Iraq y Palestina.
Arabia Saudí y Egipto, ambos aliados cercanos
de Estados Unidos, han visto deteriorarse sus relaciones con Damasco durante los
últimos tres años. Ellos, junto con Washington, se oponen a Siria en
prácticamente todos los asuntos principales de la región.
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