Israel sigue
perpetrando,
inmune, sus
crimenes contra
el pueblo
palestino. En la
Cisjordania
ocupada, la
población sufre
a diario de las
operaciones
militares
israelíes de
asesinatos
selectivos,
asesinatos
indiscriminados,
detenciones y
encarcelamientos
arbitrarios,
expulsión de
familias de sus
propias casas,
ocupaciones
ilegales de
casas palestinas
por colonos
israelíes que
aprovechan la
ausencia
momentánea de
sus moradores,
derribo de
viviendas con
buldóceres
militares,
destrucción de
cultivos,
humillaciones
interminables en
los cientos de "chek
points" del
ejército de
ocupación
sembrados por
todo el
territorio,
sufrimientos
insoportables y
pérdidas de
terrenos y
propiedades a
causa del
abominable muro
de la vergüenza,
de 8 metros de
altura,
construido por
Israel alrededor
de toda
Cisjordania,
ataques diarios
de las manadas
de colonos
israelíes
fuertemente
armados y
bárbaramente
radicalizados,
incesantes
operaciones de
judeización de
Jerusalén Este
-ocupada por
Israel desde
1967 y
reconocida por
todos los países
del mundo y
reiteradamente
por la legalidad
internacional
como ciudad
ocupada- y un
largo etcétera
de prácticas
criminales que
lleva a cabo el
Estado
terrorista
israelí ante la
impasibilidad de
Estados Unidos y
el silencio
aprobatorio de
la UE y de cada
uno de sus
gobiernos.
Mientras tanto,
el otro
territorio
palestino, la
franja de Gaza,
es víctima de
intermitentes
ataques aéreos,
marítimos y
terrestres desde
que finalizaron
aquellas
horripilantes
matanzas
cometidas por
Israel en
diciembre de
2008 y enero de
2009 en lo que
Israel llamó
Operación Plomo
Fundido.
Desde el final
de aquellas
matanzas,
decenas de
palestinos,
incluidos niños,
fueron
asesinados por
la aviación y
las tropas
israelíes
marítimas y
terrestres en
sucesivas
operaciones
contra la
población de
Gaza, y cientos
de viviendas,
instalaciones y
edificios fueron
destruidos. Esto
sin contar el
execrable asedio
que la franja de
Gaza viene
sufriendo por
Israel desde
hace más de 5
años y en el que
Egipto (El nuevo
gobierno de El
Cairo mantiene
cerrado el paso
de Rafah) y la
Unión Europea
colaboran
activamente, la
última con sus
50 observadores
en el paso de
Rafah, tal como
establece en el
acuerdo
internacional
del 15 de
noviembre 2005.
No olvidemos que
este embargo,
que se aplica
más férreamente
desde que HAMAS
tomó el poder en
Gaza en el 2007,
ya estaba en
vigor desde que
las tropas
israelíes
evacuaran la
franja de Gaza
en
agosto-septiembre
del mismo año, a
consecuencia de
la vigorosa
resistencia
palestina contra
la ocupación.
Ese acuerdo,
diseñado sólo en
beneficio de
Israel y en
detrimento del
pueblo
palestino, fue
organizado por
el Cuarteto para
Oriente Próximo,
formado por la
ONU, UE, Estados
Unidos y Rusia.
Incursiones
aéreas contra
medicamentos
En este contexto
tuvo ugar el
pasado 9 de
febrero, a
primera hora de
la madrugada, el
ataque realizado
por varios
cazabombarderos
F-16, de
fabricación
estadounidense,
contra objetivos
civiles en
Jabalya, Jan
Yunes, Zaytoon y
Rafah. Israel
realizó sus
ataques a altas
horas de la
noche
destruyendo
fabricas,
depósitos de
mercancías y
viviendas, con
el resultado de
un niño muerto y
otras 10
personas
heridas.
El objetivo más
importante de
esta "gran
hazaña bélica"
de uno de los
ejércitos más
poderosos del
mundo ha sido un
depósito de
suministros
médicos en
Jabalya, al
norte de Gaza,
donde se
almacenaban,
entre otros
cargamentos
sanitarios,
aquél que estuvo
inlcuido en las
ayudas
humanitarias
llevadas por los
voluntarios
internacionales
de la Flotilla
de la Libertad
que en junio del
año pasado fue
atacada en alta
mar por la
marina y la
aviación
israelí, con el
resultado de 9
voluntarios
turcos muertos y
otros muchos
heridos, de
varias
nacionalidades,
en uno de los
actos de
piratería
marítima más
escandalosos y
graves de
nuestro tiempo.
El depósito en
cuestión, el
segundo en
importancia de
la Franja de
Gaza, se
encuentra bajo
la supervisión y
control directos
de la
Organización
Mundial de Salud
(OMS)
perteneciente a
la ONU.
Precisamente
tres días antes
del bombardeo
representantes
de este
organismo
interacional, de
la Cruz Roja
Internacional y
de la Media Luna
Palestina
estuvieron
visitando e
inspeccionando
este depósito de
medicamentos,
consumibles y
utensilios
clínicos.
El director de
suministros
sanitarios y
farmacológicos
en la franja de
Gaza, el doctor
Munir Alborch,
comentaba al
respecto, ante
las cámaras de
distintas
televisiones
árabes, desde
las ruinas aun
humeantes del
almacén, que el
ataque parecía
venir a modo de
desafío frontal
a la OMS y por
lo tanto a la
ONU y a la
comunidad
internacional, y
con el claro
objetivo de
mermar aun más
la ya muy
deteriorada
situación
sanitaria en la
que se encuentra
la población de
Gaza a causa del
prolongado
asedio .
La penuria que
embarga la
población de
Gaza a todos los
niveles,
especialmente a
lo que a
medicamentos y
accesorios
médicos se
refiere, se ha
visto agravada
hasta límites
insoportables a
causa de estas
incursiones
aéreas, máxime
cuando entre las
tonelads de
fármacos y
material clínico
que han quedado
completamente
destruidos
figuran 180
medicinas
esenciales y que
formaban parte
de las reservas
estratégicas del
ministerio de
Sanidad
palestino en
Gaza.
Según el doctor
Alborch el
bombardeo
israelí ha
dejado en cero
las reservas del
ministerio de
estos 180
medicamentos
imprescindibles,
entre ellos
soluciones
intravenosas y
para diálisis,
fármacos para
combatir la
diabetes y otras
enfermedades
graves,
consumibles y
productos de uso
exclusivo en
quirófanos, etc.
La OMS había
transmitido a
las autoridades
israelíes
competentes, ya
en el 2007, las
coordinadas
geográficas
exactas del
objetivo
sanitario
bombardeado,
además de otros
muchas
instalaciones
sanitarias en la
franja de Gaza
que están bajo
la protección y
supervisión de
este organismo
internacional,
con lo que ni
Israel ni
ninguna otra
entidad sionista
pueden alegar
que el
mencionado
bombardeo se
había producido
por error.
El bombardeo
israelí de este
depósito
sanitario supone
una nueva y
escandalosa
violación de
todas las líneas
rojas
establecidas por
la legalidad
internacional,
como es la
Cuarta
Convención de
Ginebra de 1949.
Sin embargo,
Israel tiene
acostumbrada a
la pasiva
comunidad
internacional a
no respetar
línea roja
alguna
relacionada con
la legalidad
universal, y en
cuanto a las
instalaciones y
personal
sanitario, los
destructivos y
letales ataques
israelíes contra
hospitales,
ambulancias,
médicos y demás
personal
sanitario, han
sido una de las
señas de
identidad de
esta gigantesca
organización
terrorista
camuflada en
forma de un
llamado Estado
de Israel,
creado,
financiado,
armado y
protegido por
Occidente.
Efectivamente,
el múltiple
bombardeo del
pasado día 9 de
febrero ha sido
oficialmente
silenciado por
Estados Unidos y
Europa así como
por sus grandes
medios de
comunicación que
por su condición
de sionistas o
de mercenarios
sionizados
actuan de un
modo muy
hipócrita en lo
que al conflicto
israelo-árabe se
refiere.
Para alcanzar a
comprender
tamaña
hipocresía,
complicidad y
connivencia con
Israel de los
grandes medios
occidentales
solo bastaría
con detenernos
por un momento a
pensar e
imaginar el
universal
escándalo
mediático que
habrían
organizado estos
medios de
comunicación,
desde Washington
hasta Madrid, si
un depósito de
fármacos en Tel
Aviv, por
ejemplo, hubiera
sido destruido
por cohetes de
Siria. En ese
caso hipotético,
y tomando en
cuenta sus
actuaciones
sistemáticas e
invariables a lo
largo de muchos
años,
vociferantes
energúmenos como
Cesar Vidal,
Martín Prieto,
Herman Terchst,
Federico Jiménez
Losantos, y
demás "comandos"
mediáticos
sionistas en
España, habrían
dedicado horas y
días
radiofónicos y
televisivos,
además de
interminables
páginas, para
magnificar el
suceso,
justificar y
preparar el
terreno para las
matanzas de
palestinos y
sirios que la
aviación
israelí,
utilizando sus
poderosos
cazabombarderos
pagados por el
bolsillo del
contribuyente
estadounidense
(sin haberle
nunca consultado
al respecto) se
habría
apresurado a
llevar a cabo a
modo de
venganza.
Decenas de
palestinos y
sirios habrían
muerto en los
ataques
israelíes en
represalia a
esta hipotética
destrucción de
un almacén de
fármacos
israelí.
Pero al
tratarse de
unas
instalaciones
sanitarias
pertenecientes
al desarmado,
pobre y asediado
pueblo
palestino, todos
los crimenes de
Israel les
suenan a música
celestial a
estos
mercenarios
mediáticos y a
esos medios de
comunicación que
forman parte
esencial de la
continuada e
inmune barbarie
israelí.