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__________________ ¿Quién se atreverá ahora a enviar
tropas a Irak? Robert
Fisk ¿Qué nación
va a considerar, ahora, enviar tropas a Irak? Los hombres que están atacando al
Ejército estadounidense de ocupación podrán ser inescrupulosos, pero no son
ningunos estúpidos. Saben que el presidente George W. Bush está desesperado,
que hará lo que sea, incluso acudir al temido Consejo de Seguridad de la
Organización de Naciones Unidas (ONU), con tal de reducir las cuantiosas pérdidas
militares estadounidenses en Irak. Pero el ataque de este martes contra la sede
de la ONU en Bagdad ha cerrado de golpe la puerta hacia esa posible escapatoria.
Pocas horas
después de la explosión del camión se nos dijo que se trató de un atentado
contra un "blanco débil", es decir, contra la ONU en sí. Cierto; era
un "blanco débil" aunque el nido de ametralladoras que fue instalado
en el techo de las instalaciones de Naciones Unidas pudo dar la impresión de
que el organismo internacional se está militarizando. También es cierto que se
trató de un devastador asalto contra la ONU como institución; pero en realidad
el ataque fue contra Estados Unidos. Esto comprueba
que ninguna organización extranjera -ninguna organización no gubernamental,
ninguna organización humanitaria, ningún inversionista ni hombre de negocios-
puede esperar seguridad bajo el régimen de ocupación estadounidense. Se suponía
que el procónsul de Washington, J. Paul Bremer, era un experto en
"antiterrorismo". Sin embargo, y desde que llegó a Irak, el
funcionario ha visto más "terrorismo" del que jamás presenciará en
sus peores pesadillas. Sabotaje de oleoductos, de la red eléctrica, del
suministro de agua, ataques contra las tropas británicas y la policía iraquí,
y ahora una bomba contra la ONU ¿Qué sigue? Los oficiales estadounidenses
pueden reconstruir los rostros de los cadáveres de los hijos de Sadam Husein,
pero no pueden reconstruir Irak. Por supuesto,
éste no es el primer indicio de que el movimiento de resistencia iraquí
pretende "internacionalizarse". El mes pasado un empleado de la ONU
fue muerto a tiros en el sur de Bagdad. Posteriormente dos trabajadores de la
Cruz Roja Internacional fueron asesinados. Uno de ellos, originario de Sri
Lanka, fue ultimado en su ambulancia claramente identificable en la carretera número
8 al norte de Hilla. Cuando fue hallado, su sangre todavía escurría por la
portezuela del vehículo. El jefe de la delegación de la Cruz Roja en Irak -que
envió a este hombre hacia su muerte- está a punto de salir del país. La
organización ya no puede viajar a través del país y se limita a funcionar
desde sus oficinas regionales. Un contratista
estadounidense murió en Tikrit hace unas semanas. Un periodista británico fue
asesinado en Bagdad el mes pasado. ¿Quién está a salvo ahora? ¿Quién se va
a sentir a salvo en un hotel capitalino, ahora que fue hecho volar el más
famoso de ellos, el Canal, que alojó a los inspectores de la ONU antes de la
invasión? ¿Contra quién será el próximo atentado "espectacular"?
¿Contra las tropas de ocupación? ¿Contra la dirigencia de la ocupación? ¿Contra
el así llamado Consejo Interino Iraquí? ¿Contra los periodistas? La reacción a
la tragedia del martes pudo haber sido escrita con antelación. Los
estadounidenses nos dirán que esto prueba lo "desesperados" que están
los "simpatizantes de Husein", ya sin salida, como si los atacantes
estuvieran más cerca de rendirse ahora que tienen cada vez más éxito en su
intento de destruir al régimen estadounidense en Irak. La verdad es
que, sin importar cuántos del derrocado gobierno de Sadam están involucrados,
la resistencia iraquí cuenta ahora con cientos, si no es con miles, de
musulmanes sunitas, muchos de los cuales no le deben lealtad alguna al viejo régimen.
Asimismo, cada vez más chiítas se unen a las acciones antiestadounidenses. La reacción
futura es igualmente predecible; cuando Estados Unidos no pueda seguirle
achacando su diaria dosis de amargura al séquito de Sadam, se tendrá que
apuntar hacia la intervención extranjera. Los "terroristas" sauditas,
los "terroristas" de Al Qaeda, los "terroristas" pro sirios,
los "terroristas" pro iraníes; cualquier "terrorista" de
origen misterioso servirá si su supuesta existencia logra cubrir una realidad
dolorosa: que nuestra ocupación ha hecho surgir una guerrilla iraquí capaz de
humillar a la mayor potencia sobre la Tierra. En estos
momentos, cuando los estadounidenses aún tratan de que otras naciones se
embarquen en la aventura iraquí (hasta India ha tenido el buen sentido de
declinar la invitación), el ataque del martes apuntó a la yugular de cualquier
futura "misión de mantenimiento de la paz". En el pasado la bandera
de la ONU garantizaba seguridad. Pero en el pasado Naciones Unidas también
garantizaba que nadie iba a hacerse del poder soberano. Y debido a que no existe
un poder legítimo en Irak, era claro que la credibilidad de la ONU iba a
diluirse entre las autoridades de ocupación y, por tanto, la organización es
vista actualmente sólo como una extensión del poder estadounidense. El presidente
Bush hizo alegre ostentación de su desprecio por Naciones Unidas cuando los
inspectores de la organización no hallaron armas de destrucción masiva y el
Consejo de Seguridad no apoyó la invasión anglo-estadounidense. Ahora el
mandatario ni siquiera puede proteger la vida de funcionarios de la ONU en Irak.
¿Quién va a querer invertir en Irak ahora? ¿Quién va a querer apostarle a la
futura "democracia" iraquí? © The
Independent Traducción:
Gabriela Fonseca _______________________
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