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El
espíritu de la
revolución egipcia
se ha vuelto a
adueñar de la plaza
cairota de Tahrir.
Los partidos laicos
de la oposición al
presidente Mohamed
Mursi organizaron
una manifestación
contra el decretazo
del mandatario a la
que han respondido
decenas de miles de
personas.
En la protesta se
han producido
enfrentamientos
entre la Policía y
los manifestantes
que se han saldado
con la muerte de un
joven de 28 años al
sufrir
complicaciones
respiratorias tras
inhalar gases
lacrimógenos
lanzados por las
fuerzas de
seguridad. El
manifestante fue
trasladado a un
hospital cercano
para recibir
tratamiento médico,
pero los
facultativos no
pudieron hacer nada
para salvar su vida.
Los choques entre
manifestantes y
fuerzas de seguridad
se desarrollan desde
hace días en la
plaza Simón Bolivar,
próxima a Tahrir. En
estas protestas se
registró un segundo
fallecido, un
miembro de la
izquierdista
Corriente Popular
Egipcia -liderada
por el excandidato
presidencial Hamdin
Sabahi-, que sufrió
un infarto durante
la marcha.
Pese a los citados
enfrentamientos, el
ambiente en Tahrir
se mantuvo pacífico
aunque
reivindicativo, con
una gran multitud
pidiendo que Mursi
rectifique y retire
su controvertida
acta constitucional.
El pasado jueves, el
presidente declaró
que todas sus
decisiones son
definitivas e
inapelables ante la
Justicia hasta la
entrada en vigor de
una nueva
Constitución y que
las actuales Cámara
alta del Parlamento
y Asamblea
Constituyente son
indisolubles.
Desde entonces, la
tensión entre las
distintas fuerzas
egipcias ha
aumentado desde que
Mursi blindara sus
poderes ante la
Justicia hace dos
semanas y convocara
un referéndum sobre
la nueva
Constitución para el
próximo día 15.
Anoche, tres
consejeros del
presidente
anunciaron su
dimisión por sus
discrepancias con
sus últimas
decisiones del
mandatario, así como
el secretario
general del Comité
Supremo del
Referéndum
Constitucional,
Zaglul al Balshi,
encargado de
supervisar el
plebiscito.
Al menos cinco
personas han muerto
y 446 han resultado
heridas en los
choques que
comenzaron el
miércoles entre
partidarios y
detractores del
mandatario egipcio,
Mohamed Mursi, en
las inmediaciones
del palacio
presidencial en El
Cairo, donde ahora
reina una calma
precaria.
El jefe del
departamento de
Ambulancias del
Ministerio de
Sanidad, Mohamed
Sultán, citado por
la televisión
egipcia, precisó que
los fallecidos
murieron por
disparos de arma de
fuego.
Por su parte,
fuentes de los
servicios de
seguridad elevaron
la cifra de víctimas
mortales a seis,
cinco opositores y
un seguidor del
presidente.
Una fuente del
Ministerio del
Interior agregó que
35 policías
sufrieron heridas
durante los sucesos,
según la televisión.
La agencia de
noticias estatal
Mena apuntó que los
manifestantes pro
Mursi han formado
comités populares
para proteger los
accesos al palacio y
evitar que se
acerquen los
detractores del
presidente, que se
concentran en la
plaza Rosy, en las
proximidades.
Asimismo, los
Hermanos Musulmanes
informaron en su
página web de que
varios tanques de la
Guardia Presidencial
han vuelto a los
alrededores del
palacio para velar
por su seguridad.
Los enfrentamientos
se iniciaron ayer
cuando partidarios
de los Hermanos
Musulmanes, grupo en
el que militaba
Mursi antes de
convertirse en jefe
de Estado, acudieron
a manifestarse al
palacio presidencial
para expresar su
apoyo al mandatario,
donde estaba
instalada una
acampada de la
oposición.
La Hermandad
solicitó anoche a
sus seguidores que
se retiraran de los
alrededores del
palacio.
A principios de
semanas, varios
grupos y formaciones
políticas, entre las
que se encuentran el
Partido Egipcios
Libres, el Partido
Socialdemócrata
Egipcio y los
movimientos 6 de
Abril, Kifaya y
Jóvenes de Maspero,
solicitaron en un
comunicado que las
marchas sean
pacíficas. Bajo el
nombre de El último
aviso, las
manifestaciones
tienen como objetivo
pedir a Mursi que
anule su polémica
declaración
constitucional con
la que blindó su
poder antes los
tribunales y que
retire también la
convocatoria para
celebrar un
referéndum sobre la
nueva constitución
el 15 de diciembre.
"¿Quién va a
controlar al
presidente?", se
preguntó uno de los
participantes en la
concentración, Amr
Kamel, que también
criticó que la
asamblea que redactó
el texto
constitucional lo
haya sacado adelante
pese al boicot de un
cuarto de sus
miembros.
Los manifestantes
llegaron desde
distintos puntos de
la capital hasta las
inmediaciones del
palacio, ubicado en
el barrio cairota de
Heliópolis, coreando
lemas que exigían la
salida del
presidente y
ondeando banderas de
Egipto. Mientras
tanto, la céntrica
plaza Tahrir volvió
a llenarse de
manifestantes que
también se oponen a
las últimas
decisiones del
presidente.
Esta mañana, el
palacio
presidencial ha
amanecido custodiado
por tanques, en una
imagen que recuerda
a los días en que la
calle acosaba al
dictador Hosni
Mubarak, hace casi
dos años. El
Ejército ha
comunicado, según la
agencia oficial,
Mena, que va a
"proteger" el
edificio.
El jefe de la
Guardia Republicana
egipcia, el general
Mohamed Zaki, ha
declarado a la
agencia estatal que
"las fuerzas
armadas, no van a
ser utilizadas como
instrumento de
opresión de los
manifestantes".
Según ha constatado
la agencia Reuters
en el lugar, por la
mañana han comenzado
nuevos
enfrentamientos a
pedradas entra
algunos seguidores
de uno y otro bando
que continuaban en
el lugar. El
Ejército, según la
misma fuente, ha
intentado imponer la
calma y ha pedido a
los Hermanos
Musulmanes que se
retiren y a la
oposición que cese
las manifestaciones.
Hasta el pasado
miércoles estas
refriegas eran
inéditas en la
capital, durante los
últimos días, las
tensiones entre
partidarios y
detractores de Mursi
se habían desbordado
en varias ciudades
del Delta del Nilo,
como Damanhur y
Majala, provocando
al menos un muerto y
docenas de heridos.
Este miércoles han
sido incendiados dos
locales de los
Hermanos Musulmanes
en Ismailiya y Suez.
A falta de diez días
para la celebración
del referéndum
constitucional,
entre los egipcios
existe un miedo
general sobre la
deriva totalitaria
de Mursi. |