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"Acudimos al Consejo de Seguridad a reclamar nuestros derechos legítimos. Vamos con la gran esperanza que nuestro Estado sea aceptado como miembro de pleno derecho. El Estado independiente y libre debe tener su capital en Jerusalén Oriental y basarse en las fronteras de 1967, según establece la legalidad internacional. Vamos a la ONU armados con el sacrificio de nuestros ciudadanos", ha anunciado el presidente palestino en Ramala confirmando la opción que menos deseaban Israel y Estados Unidos.
Abu Mazen ha acusado a Israel de "imponer hechos consumados en el terreno con su política de construcción de colonias y negociaciones para perder el tiempo". Según el presidente, si Palestina es reconocida como Estado de pleno derecho, habrá consecuencias como, por ejemplo, "nuestros presos políticos en Israel no serán considerados terroristas sino presos de guerra".
"Somos el único pueblo en el mundo que sigue viviendo bajo ocupación generación tras generación. Yo pregunto al mundo, ¿Por qué?", ha declarado tras aclarar que no desea aislar "el Estado reconocido de Israel sino sus políticas coloniales". "El mundo simpatiza con nuestros derechos. Han sido 63 años de sufrimiento y humillación", concluyó.
Abu Mazen es consciente que su propuesta, si consigue la mayoría en el Consejo de Seguridad -15 miembros-, será vetada por Estados Unidos que expresa su apoyo a un Estado palestino, pero siempre a la medida que desea Israel, es decir un Estado sin soberanía real, sin Jerusalén Oriental y sin el derecho de los refugiados a retornar a sus hogares. Tras el esperado veto norteamericano, Abu Mazen se conformaría con la Asamblea General de la ONU, donde están representados todos los estados miembros de Naciones Unidas y donde tiene una aplastante mayoría para el reconocimiento del Estado de Palestina, a pesar de que el veto estadounidense en el Consejo de Seguridad dejará la decisión de la mayoría de la Asamblea General sin efecto.
Los emisarios de EEUU y la UE, llegados de urgencia a la zona para ayudar a Israel y evitar el paso que quieren dar los palestinos, se hicieron a la idea de que Palestina acudirá a la ONU y no renovaría el diálogo directo con Israel sin garantías y calendario claros. De ahí que EEUU y la UE busquen ahora una fórmula de compromiso que podría ser el reconocimiento de un Estado con las fronteras de 1967 pero sin ser miembro de pleno derecho en la ONU. Al estilo del Vaticano.
En cualquier caso y pese a que en el terreno no hará cambios, Abu Mazen conseguiría un gran éxito diplomático internacional poniendo en aprietos a Israel y a Estados Unidos. El dirigente de la OLP y asesor de Abu Mazen, Mohamed Shtaye, no tiene miedo a una posible represalia de Washington como por ejemplo reducir la ayuda económica a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). "No será el fin del mundo".
Antes del discurso de Abu Mazen, Israel -que lleva tres años sin interesarse por las negociaciones y otros 20 años dando largas a los palestinos- pidió la vuelta a las negociaciones y amenazó con graves y duras consecuencias a los palestinos si siguen con su intención de acudir a Naciones Unidas".
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