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31 de Enero una fecha clave para el futuro del
Sáhara  Occidental

José María Díaz

            Antes del próximo 31 de enero del 2004  el Gobierno de Marruecos y el Frente Polisario tendrán que manifestar su disponibilidad o no a cumplir la resolución 1495/2003 del Consejo de Seguridad de la ONU, el llamado Plan Baker II. Dicho Plan establece un período de autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos de entre cuatro y cinco años, tras el cual se celebraría un Referéndum de Autodeterminación por el que el pueblo saharaui decidiría el estatuto final de este territorio: país independiente o provincia integrada a Marruecos.

            El Frente Polisario (movimiento de liberación saharaui), representante legítimo ante la ONU del pueblo saharaui, ya ha manifestado su voluntad de respetar dicho Plan, sin olvidar el Plan de Paz firmado con Marruecos en 1991 y que dio lugar al alto el fuego vigente desde entonces. En cambio Marruecos ha reiterado ante la Comunidad Internacional que no está dispuesto a respetar los mandatos de dicha resolución por considerarlo un riesgo para su integridad territorial.

            Recordemos que el conflicto del Sáhara se remonta a 1975, fecha en la que el Ejército español abandonó la colonia del Sáhara Occidental (conocido entonces como Sáhara Español) cediendo el control del territorio a Marruecos y Mauritania en contra de las resoluciones de la ONU. Esto provocó el exilio de gran parte de la población saharaui hacia la zona argelina de Tindouf donde se instalaron los campamentos de refugiados que aún están en pie desde hace 28 años. Este hecho además marcó el inicio de una confrontación armada entre el Ejército Nacional Saharaui (brazo armado del Frente Polisario) y las tropas marroquíes y mauritanas que se prolongó durante 2 años en el caso de Mauritania y hasta 1991 en el caso de Marruecos. La firma de los Acuerdos de Paz de 1991 marcaron el camino hacia la celebración de un Referéndum de Autodeterminación del pueblo saharaui solicitado reiteradamente por la ONU y la Organización para la Unidad Africana.

            Desde entonces las sucesivos problemas que ha planteado Marruecos a la acción de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para un Referéndum en el Sáhara Occidental) y, en los últimos años, la negativa a la celebración de dicho referéndum, han mantenido el proceso de paz en un constante estado de desactivación.

            El Plan Baker II viene a establecer un nuevo camino para llegar a una solución pacífica del conflicto del Sáhara. Dicho plan establece un periodo de autonomía del Sáhara Occidental dentro del Reino de Marruecos de entre cuatro y cinco años, tras el cual se celebraría el Referéndum de Autodeterminación. A dicho Plan tienen que dar respuesta las partes implicadas: Marruecos y el Frente Polisario, antes del 31 de Enero de 2004. El Frente Polisario ya ha manifestado su determinación de continuar valorando dicho plan sin desestimar el genuino Plan de Paz de 1991, mientras Marruecos, aún sin una respuesta oficial, ya ha reiterado en sucesivos mensajes a los medios y a la comunidad internacional, que ve dicho plan como "una amenaza a su integridad territorial".

            El no seguimiento de dicho plan dejaría el panorama tremendamente difícil para encontrar una solución pacífica al conflicto, con lo que la amenaza de la vuelta a la confrontación armada cobraría más fuerza. 

            La clave de la resolución de este conflicto habría que buscarla no sólo en la postura del Frente Polisario y del Reino de Marruecos, sino también en la de otros actores con interese y directamente implicados en el conflicto: Argelia, España y Francia.

            El papel de Argelia es importante en el sentido que su rivalidad con Marruecos por el control político y económico de la zona además de su apoyo incondicional al Frente Polisario, le hacen adversario directo de Marruecos en esta cuestión. A esto se une el peso estratégico que Argelia está adquiriendo para los países occidentales, al ser un importante suministrador de fuentes energéticas. Tanto España como Estados Unidos, otros dos de los actores internacionales implicados de manera más o menos directa en este conflicto, han firmado cuantiosos e importantes acuerdos comerciales con este país, lo cual hace pensar que a la hora de apoyar o hacer cumplir una solución a dicho conflicto, van a tener en cuenta sus intereses comerciales.

            En cuanto al papel de Francia, históricamente este país ha mostrado su apoyo a Marruecos con un talante tremendamente económico y geoestratégico en el sentido de que Marruecos es el principal puente para la influencia y el control de la zona del Magreb para Francia.

            El papel de España, aún es ambiguo, mostrando siempre una voluntad de encontrar una solución que contente a las dos partes aún a sabiendas de que esta pretensión es algo prácticamente imposible. Mientras la resolución 1495/2003, conocida como Plan Baker II, se debatió y aprobó en el Consejo de Seguridad de la ONU con España como presidenta del mismo. Además en dicho Plan se habla de imposición a las partes si es necesario. Los acuerdos comerciales con Argelia y con Marruecos hacen dudar cada vez más de cuál será la postura del Gobierno español durante el proceso de paz y en una hipotética resolución del conflicto. De facto España continúa siendo la potencia colonizadora administradora del territorio en tanto en cuanto no se garantice la ejecución del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Si bien es cierto que hay que tener muy en cuenta la reciente cumbre entre España y Marruecos a la cual España ha ido con la mayor ayuda monetaria otorgada a un país: casi 400 millones de euros, además de importantes tratados económicos y en materia de inmigración, algo que a España le preocupa profundamente.

            En conclusión, queda menos de un mes para que ambas partes: Frente Polisario y Marruecos den su visto bueno al nuevo proceso que se abre con el Plan Baker II y muchas son las preguntas que aún se mantienen en el aire de lo que sucederá antes del 31 de enero: ¿se manifestarán las partes en ese periodo o renovará la MINURSO su estancia allí? ¿Si Marruecos se niega a seguir dicho proceso, optará la ONU por imponer el Plan Baker al país alauí, se volverá al Plan de Paz del 91 o se planteará una retirada de dicho conflicto? ¿En caso de que Marruecos aceptase acatar el Plan Baker II, permitirá el Frente Polisario el periodo de autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos? y, en tal caso, ¿qué condiciones exigiría para garantizar las libertades y la seguridad de los saharauis en los territorios saharauis y si Marruecos y la ONU garantizarán su cumplimiento?, y tantas y tantas preguntas, para llegar a la más importante... si el Plan Baker II en cualquiera de sus momentos a partir de ahora, fracasa o es desestimado por las partes: ¿cuántas opciones cobra la vuelta a las armas por parte del Frente Polisario y el fin del cese del alto el fuego decretado desde el 91? ¿cuál sería entonces el papel de los actores internacionales, principalmente España, que han eludido la responsabilidad de encontrar una solución definitiva al conflicto del Sáhara Occidental?

En el mundo de hoy en día, cada vez más, parece como si el hilo que mueve las relaciones entre los actores internacionales no fuese otra cosa que la cuestión económica y el beneficio monetario, relegando a un segundo plano, los derechos de los pueblos, la legalidad internacional, la necesidad de democracia, la urgencia de la paz. Es un camino tomado hace muchos años por los seguidores del liberalismo y más tarde del neoliberalismo, en el caso del Sáhara Occidental podemos apreciarlo claramente pero, ¿los mismos creadores y los actuales seguidores de estas doctrinas llegaron a pensar que esto puede suponer sufrimiento, dolor, pérdida de vidas humanas? y lo que es más importante ¿aún a sabiendas de este alto precio para la humanidad, están dispuestos a continuar con esta filosofía? Confiemos en que esta forma de ordenar el mundo, de subordinar los intereses de la humanidad a los intereses del mercado, tenga unos límites, aunque todo parece indicar que no.

Editor Ahmed Hijazi
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