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Mi Ventana
Israel tiene un plan, preciso y a largo plazo. Said Alami La última matanza
de Gaza, acaecida en el pasado mes de julio, ha provocado
una cohesión sin precedente en las filas de la Resistencia Palestina,
tal como quedó demostrado en los tumultuosos funerales de las 15 victimas
( 9 de ellos niños y bebés) con nada menos de 250 mil palestinos formando
a manifestación mas numerosa de la reciente historia de ese territorio
convertido en un auténtico volcán en ebullición, como resultado de
los repetidos e incesantes crímenes israelíes contra su población y de las extremas condiciones de pobreza a la que se
ve sometida como resultado directo de esa
perpetua ocupación militar israelí que ha convertido a la franja
de Gaza en el mayor campo de concentración jamás conocido. Como resultado de
esta nueva escalada de cohesión ( pues las facciones de la Resistencia
Palestina nunca han estado enfrentados) las organizaciones de Liberación
palestinas han prometido venganza contra Israel al unísono. Y no cabe
duda que así será. Sin embargo, la
pregunta que surge ahora, al cabo de 22 meses de Intifada armada
contra la despiadada ocupación israelí de Gaza y Cisjordania y después
del sinfín de crímenes cometidos por Israel contra los palestinos en este
período de tiempo, es la siguiente: ¿no será que Israel busca la venganza
palestina?. ¿No será que este Estado criminal busca precisamente más atentados palestinos que podrían permitirle ir justificando los
siguientes fases de su plan contra los
palestinos?, plan este que ha sido establecido
desde antes de la llegada de Sharon al poder, llegada esta que forma
parte del este plan. Todos los indicios
apoyan esta tesis. Todas las conversaciones de paz o de entendimiento
que han ido celebrándose entre palestinos e israelíes, siempre por
iniciativa y patrocinio de Estados Unidos, desde el inicio de esta Intifada,
no han pasado de ser mero entretenimiento para distraer la atención
de palestinos y árabes y para confundirlos y seguir falsificando la imagen
de Israel cara a Occidente. Un nuevo episodio
de estas maniobras de distracción y confusión es el anunciado
plan del presidente de estados Unidos, George W. Bush, de levantar un
Estado palestino en un plazo de tres años. La Autoridad Nacional Palestina,
los Gobiernos árabes y Europa se han tragado el anzuelo, por enésima
vez, y han creído la palabra del farsante por antonomasia que es el presidente
Bush, que en esto de mentir, tergiversar y engañar ha superado con
creces a su antecesor en el cargo, Bill Clinton, quien demostró ser, en el
caso Lewinsky, un mentiroso consumado y un farsante sin par. Tres años es el
plazo que Estados Unidos y sus amos, el Sionismo e Israel, habrán
calculado para que Israel consuma su macabro plan en los territorios palestinos
ocupados. Para dentro de tres años pueden haber sucedido tantas cosas,
derivadas de la actual guerra que Estados Unidos lleva a cabo contra el
mundo islámico y árabe (le llegará el turno a Iraq, Siria, Irán, Líbano), siempre al servicio de Israel, además de la
propia actuación de Israel en Cisjordania
y Gaza, que hablar entonces de un Estado palestino independiente podría provocar tanta risa en Tel Aviv y Nueva York como
llanto en los países árabes vecinos de
Palestina. ¿A
donde va Israel con su plan ?. Israel, desde la
llegada de Sharon al poder, no dejó ni un sólo día de humillar
a los palestinos y de empujarlos, muy conscientemente, hacia la desesperación.
Israel quiere que los palestinos estén desesperados, y que esta
desesperación se vaya intensificando con lo que quedan garantizados nuevos
ataques palestinos contra Israel, sean de martirio (suicidas) o no. Estos
ataques palestinos, que siempre han sido en venganza de los incesantes crímenes
israelíes, son proyectados por la propaganda sionista mundial como agresiones
que merecen nuevos castigos masivos contra la población palestina y
nuevas matanzas, con la bendición puntual de Washington, previo lavado de cerebro del pueblo americano, tarea esta que no
ha cesado ni un sólo día desde la
invención del Estado de Israel. Israel ha dividido
ya Cisjordania en 9 cantones, y Gaza en 3 cantones. Estos
cantones están aislados el uno del otro y aislados del resto del mundo.
También ha empezado a construir el monstruoso muro que separa el territorio
de la Palestina del 1948 (llamado desde entonces Israel) del resto
de Palestina del río Jordán (Cisjordania). Israel ha convertido en campos
de concentración no sólo la franja de Gaza, sino los 9 cantones de Cisjordania,
donde el simple traslado de una aldea a otra vecina se ha convertido
en una auténtica aventura en la que el ciudadano palestino puede perder
la vida o la de sus familiares. Los soldados del ejército
bárbaro de Israel han destruido las carreteras y han
abierto enormes zanjas para impedir la salida de la gente de sus aldeas, pueblos
y ciudades, pero además, han impuesto un toque de queda férreo que ya
se prolonga meses, en el que la población no puede salir de sus casas a lo
largo de varios días seguidos, para permitirles la salida durante dos o tres
horas y vuelta a encerrarles en sus casas. Y en medio de este
infierno, no cesan los crimines israelíes, los bombardeos, los asesinatos, la destrucción de viviendas, de
instalaciones públicas, de
infraestructura y de cultivos, las detenciones masivas, y el registro
sistemático de las casas donde las familias palestinas son humillados
hasta la exasperación. ¿Que gana Israel
con todo esto?. ¿Y que gana con ensañarse con los palestinos
a sabiendas de que estos responderán con ataques en el interior de
Israel?. El plan israelí está cargado de
osadía y de desprecio, tanto a los palestinos
como a la nación árabe. Es un plan basado en el desprecio a toda la
comunidad internacional y a sus leyes. Es un plan basado en conceptos sionistas
venidos de lo más oscuro y vil de la mentalidad de los criminales que
fundaron el sionismo y más tarde el Estado de Israel. Este plan tiene por
objetivo a corto plazo la expulsión de toda la población palestina de Cisjordania,
y tal vez de Gaza. Esto es lo que persigue el Gobierno de Sharon
y Perés. Para lograr este
objetivo la situación en los territorios palestinos y en el propio
Israel debe deteriorarse hasta límites insoportables para ambos pueblos.
Con ello se logra el apoyo de la población israelí, un pueblo en su origen
usurpador e invasor, a cualquier medida criminal que adopte su Gobierno,
incluida la tan largamente esperada expulsión masiva de los palestinos. La expulsión
masiva de los palestinos es considerada por el Sionismo como medida
vital para la continuación del Estado de Israel, para su supervivencia,
y para dar cabida en el nuevo Israel, que incluiría ya definitivamente
la Cisjordania, a los 10 millones de judíos que Sharon ha anunciado
desde su llegada al poder que deben ser trasladados a Israel en los
próximos 10 años, especialmente desde Rusia, Argentina, otros países de la ex-Unión Soviética y America Latina., Europa
y Estados Unidos. La deportación
masiva de los palestinos es, además, piedra angular del plan sionista
de construcción del Gran Israel. Israel está impaciente por completar,
de una vez por todas, la ocupación de Palestina, incluida la tarea de la limpieza étnica que aun está pendiente de ser ejecutada,
para dar el salto a nuevas fronteras que
llevan, antes de acabar este siglo, a ocupar
todo el territorio existente entre los ríos Eufrates y El Nilo. ¨Tu tierra
Israel es desde el Eufrates hasta El Nilo” reza el conocido lema sionista,
repetido hasta la saciedad por políticos, intelectuales, y paridos políticos
y medios de comunicación israelíes. Lema este que ha quedado perfectamente
reflejado en las dos franjas azules de la bandera de Israel, que
representan a los dos ríos. A nadie se le escapa los orígenes de este demencial
proyecto, que se encuentran en el Antiguo Testamento, auténtica constitución
del Estado de Israel, un Estado carente de Carta Magna, por el simple
hecho de que su Carta Magna está en sus sagradas escrituras que son las
únicas que guían el comportamiento sionista e israelí. No olvidemos que Israel es un Estado fundamentalista hasta la médula. Por lo tanto,
Israel no está interesada, ni lo ha estado jamás, en apaciguar la
situación en Oriente Próximo, ni en nada que huela a paz y estabilidad, porque estabilidad significaría el fin del
proyecto sionista del gran Israel. Por
ello, Israel sigue fustigando al pueblo palestino, provocándole de
todas las maneras habidas y por haber, humillándole y aplastándole. Con ello cree conseguir que el pueblo palestino esté
deseando liberarse de todo esta muerte,
destrucción y sufrimiento, a cualquier precio, incluido el exilio.
Cree Israel, que con sus métodos criminales, respaldados totalmente por
Estados Unidos, el pueblo palestino preferirá vivir en campos de refugiados,
en algún país árabe vecino, que seguir padeciendo, sin esperanza,
las embestidas del monstruo israelí.
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