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El presidente de
Yemen, Alí Abdulá
Saleh, ha rechazado
una vez más el
acuerdo de
transición destinado
a facilitar su
salida del poder y
poner fin a la
crisis política en
el país pese a que
todo apuntaba a que
había un acuerdo
para una transición
pacífica y que el
mandatario plasmaría
su firma en el texto
este mismo domingo
en una ceremonia
oficial.
"No va a firmar", ha
señalado un
diplomático de uno
de los países del
Consejo de
Cooperación del
Golfo (GCC), el
organismo regional
impulsor de la
iniciativa política.
La fuente ha
señalado que la
insistente actitud
de Saleh ha llevado
al GCC a contemplar
la posibilidad de
abandonar sus
esfuerzos de
mediación para poner
fin a los tres meses
de crisis política
yemení.
Se trata de la
tercera ocasión en
la que Saleh se echa
atrás en el último
minuto y rechaza
firmar de un acuerdo
que supondría su
salida del poder, su
inmunidad judicial y
una transición
pacífica como la que
demanda la
oposición, que ha
sublevado al país en
contra del
presidente.
Mientras,
partidarios de Saleh
armados han cortado
las principales
carreteras de Saná y
mantuvieron
bloqueada la
Embajada de Emiratos
Árabes Unidos en la
ciudad, en la que se
encontraban durante
el fin de semana los
embajadores de
Estados Unidos y de
cinco miembros del
CCG.
El propio mediador
jefe del CCG para
Yemen se había
quedado atrapado en
esta Embajada pese a
que tenía previsto
desplazarse este
domingo mismo al
Palacio Presidencial
para asistir a la
ceremonia de firma
del acuerdo.
La cadena
estadounidense CNN
ha informado citando
fuentes de los
propios países del
golfo Pérsico de que
los diplomáticos
habrían sido sacados
de la Embajada en
helicóptero ante la
inacción de las
fuerzas de
seguridad, presentes
en el lugar, pero
que no han
intervenido para
disolver la
protesta.
A pesar del juego
que trata de imponer
Saleh y la pasividad
de sus amigos en
EE.UU. y en los
países del gofo
Pérsico, el
movimiento de
protesta contra el
régimen sigue siendo
fuerte y capaz de
movilizar a
centenares de miles
de persona. De
hecho, dentro de una
semana las protestas
en las calles de
Yemen entrarán en su
quinto mes
consecutivo con la
misma intensidad con
que empezaron y no
parece que la gente
vaya a renunciar a
sus
reivindicaciones.
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