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El presidente Alí
Abdullah Saleh se
trasladó ayer rumbo
a Estados Unidos,
tras obtener la
inmunidad del
Parlamento. Terminó
así otro largo
dominio autocrático
en Medio Oriente.
Saleh gobernó Yemen
con mano de hierro
desde 1978. Saleh no
dimitió de su cargo,
pero aceptó
renunciar a sus
poderes hasta las
elecciones
presidenciales
previstas para
febrero. El pasado
mes de diciembre,
Saleh dio el brazo a
torcer después de
casi un año de
levantamientos
populares en su
contra.
Un día después de
que el Parlamento
declarara su
inmunidad y pocas
horas después de que
su familia hubiese
abandonado el país,
Saleh partió en un
avión privado hacia
Estados Unidos,
donde, según dicen
los norteamericanos,
pretende someterse a
un tratamiento
médico. En
Washington, un
funcionario de alto
rango dijo que Saleh
recibió autorización
para entrar en
Estados Unidos a fin
de que pueda recibir
atención médica. El
funcionario subrayó
que Estados Unidos
espera que Saleh
permanezca en suelo
norteamericano por
un tiempo limitado,
aunque la
autorización de
entrada es por un
tiempo indefinido.
La inmunidad formaba
parte de una
propuesta trazada
laboriosamente
durante meses por
los países del Golfo
con la participación
de Naciones Unidas
para poner fin a
casi un año de
masivas
manifestaciones
contra el régimen.
De esa manera, y
después de varios
amagues, Saleh
aceptó dimitir de
hecho, aunque
mantiene el cargo en
términos
"honoríficos". Sin
embargo la cadena Al
Arabiya citó
declaraciones de uno
de sus colaboradores
que destacó que el
mandatario saliente
prevé regresar a
Yemen antes de que
se celebren las
próximas elecciones
presidenciales. La
cita electoral
tendrá lugar el 21
de febrero.
Antes de partir
hacia el aeropuerto,
Saleh grabó un
mensaje en el que
pide a la población
perdón por
"cualquier error"
cometido durante los
largos 33 años de su
dictadura e insta a
los yemeníes a la
unidad. En el
mensaje subraya
además su propio
papel en la
reunificación del
país. El presidente
saliente señaló que
la inmunidad
aprobada por el
Parlamento rige
tanto para él y su
familia como para
cualquier yemení que
haya trabajado con
él durante su
régimen. No
obstante, la ley
aprobada contempla
inmunidad absoluta
para Saleh, pero
según las últimas
enmiendas no para
sus asesores. El
enviado especial de
la ONU a Yemen,
Jamal Benomar, que
abandonó la capital
Saná tras diez días,
saludó las enmiendas
para limitar la
inmunidad.
Siguen las
manifestaciones
contra la inmunidad
Los manifestantes
han exigido durante
este fin de semana
en las calles de
Yemen que Saleh sea
llevado ante la
Justicia por cargos
de corrupción y por
la muerte de cientos
de manifestantes
durante las
protestas contra su
gobierno. "Si Saleh
y el gobierno
quieren inmunidad,
deberían pedírsela a
quienes perdieron a
sus familiares al
intentar defender
sus derechos durante
las protestas contra
el gobierno el año
pasado", señaló
Numan Al Amiri, un
joven de 28 años.
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