INICIO | PALESTINA | MUNDO √ĀRABE | ART√ćCULOS | MUJER | CULTURA | CURSOS | CONTACTO

Siria ante la revuelta: el blindaje del régimen
Ignacio √Ālvarez-Ossorio

MUNDO ARABE.ORG 23/04/2011  Publicado en el Real Instituto Elcano

Consulta el blog del autor:  http://www.proximooriente.blogspot.com

El movimiento del 18 de marzo
Tras la ca√≠da de Ben Ali, los dirigentes √°rabes se apresuraron a destacar las especificidades de cada uno de sus pa√≠ses para alejar la hip√≥tesis de un efecto contagio. Mubarak consider√≥ que Egipto no era T√ļnez y que las movilizaciones populares no derribar√≠an su r√©gimen. Otro tanto ocurri√≥ en Siria, que consideraba que otros pa√≠ses como Libia, Yemen o Bahr√©in eran mucho m√°s vulnerables a la ola democratizadora √°rabe.

Los males que aquejan al mundo √°rabe tienen un mismo diagn√≥stico: el malestar popular por el deterioro de la situaci√≥n econ√≥mica y la perpetuaci√≥n de reg√≠menes autocr√°ticos. Seg√ļn el PNUD, una tercera parte de los 22 millones de sirios vive bajo el umbral de la pobreza. El 65% de la poblaci√≥n siria tiene menos de 35 a√Īos y el 40% menos de 15. Cada a√Īo tratan de incorporarse al mercado laboral 200.000 personas y el sector p√ļblico tan s√≥lo es capaz de absorber a una tercera parte de ellos. Los j√≥venes, adem√°s, deben hacer el servicio militar obligatorio debido al estado de guerra todav√≠a vigente (aunque su duraci√≥n se ha limitado notablemente, pasando de dos a√Īos y medio a un a√Īo y medio en los √ļltimos 10 a√Īos).

Casi cinco d√©cadas despu√©s del golpe de 1963, el Baaz sigue siendo el partido √ļnico. El r√©gimen sirio no s√≥lo es represivo (se estima que hay unos 2.500 presos pol√≠ticos), sino que adem√°s ha intensificado su deriva autoritaria desde la llegada de Bashar al-Asad. Al abrigo de la liberalizaci√≥n econ√≥mica, los prohombres del r√©gimen han acumulado inmensas fortunas. La ‚Äúmafia gobernante‚ÄĚ, como suele denominarse popularmente la alianza cl√°nico-familiar que rige los destinos del pa√≠s, act√ļa con absoluta impunidad debido a su control de los principales resortes del Estado.

La convocatoria de un ‚ÄúD√≠a de la Ira‚ÄĚ para el 18 de marzo por parte de la desconocida plataforma Revoluci√≥n Siria contra Bashar al-Asad moviliz√≥ a miles de sirios en buena parte del pa√≠s. La ciudad sure√Īa de Deraa asumi√≥ desde un principio el protagonismo y las manifestaciones fueron reprimidas con extrema dureza por las fuerzas de seguridad. Si bien es cierto que el motivo inicial de la protesta fue la detenci√≥n de unos escolares que hab√≠an hecho pintadas antigubernamentales, tambi√©n lo es que la crisis econ√≥mica, acentuada por una sequ√≠a que se prolonga desde hace cuatro a√Īos, ha tenido efectos devastadores sobre la agricultura, principal fuente de riqueza de la regi√≥n sure√Īa de Hawran, multiplicando el descontento entre su poblaci√≥n.

La mayor parte de las 121 v√≠ctimas contabilizadas hasta el momento proceden de Deraa. Otras ciudades se han sumado a la contestaci√≥n, entre ellas Homs, Alepo, Hama y Qamishle, aunque es en Latakia (una zona predominantemente alaw√≠) y en Duma (un suburbio de Damasco) donde la represi√≥n ha sido m√°s cruenta. Las manifestaciones, que apenas han movilizado a unos pocos miles de personas, representan un desaf√≠o sin precedentes para el r√©gimen sirio. Las sedes del Baaz, las comisarias y las tiendas de de la compa√Ī√≠a Syriatel han sufrido la ira de los manifestantes que demandan mayores libertades y critican la corrupci√≥n end√©mica del r√©gimen.

En un primer momento, el gobierno acus√≥ de la violencia a islamistas for√°neos que buscaban desestabilizar el pa√≠s. La televisi√≥n estatal lleg√≥ a mostrar un arsenal de armas supuestamente hallado en el interior de la mezquita de Omari en Deraa. Seg√ļn la versi√≥n oficial, los disturbios formaban parte de la guerra que el r√©gimen libraba contra elementos yihadistas vinculados a los grupos Fatah al-Islam o Yund Allah, a los que se responsabiliza de una serie de acciones terroristas como el ataque a la embajada estadounidense de Damasco (2006) y el coche bomba contra una sede de los servicios de inteligencia en Sayda Zaynab (2008). El hecho de que previamente Ben Ali, Mubarak y Gadafi tambi√©n hubieran descrito las movilizaciones populares como obra de al-Qaeda rest√≥ credibilidad a este argumento.

¬ŅEs posible una guerra sectaria?
En su comparecencia ante el Parlamento el 30 de marzo, Bashar al-Asad volvi√≥ a reafirmarse en la teor√≠a conspirativa. En su discurso, el presidente denunci√≥ que Siria hac√≠a frente a una conspiraci√≥n (mu‚Äôamara) destinada a provocar una guerra sectaria (fitna), acabar con el √ļltimo basti√≥n del arabismo y obligarle a deponer su resistencia. Adem√°s de Israel, tambi√©n culp√≥ a Qatar que, a trav√©s de al-Yazira, enviar√≠a consignas a los manifestantes.

Aunque la posibilidad de que las revueltas provoquen una lucha sectaria es difícil de imaginar, la alusión presidencial a la fitna generó desasosiego entre buena parte de la población. Debe tenerse en cuenta que Siria es un país con una gran diversidad confesional. Si bien es cierto que los musulmanes son cerca del 90% de la población, también lo es que están fuertemente segmentados. Junto a una abrumadora mayoría suní (74% de la población) existen diferentes sectas chiíes que representan otro 16% (el 12% alawíes y el resto drusos e ismailíes). A ellos deben sumarse, al menos, un 10% de cristianos, en su mayor parte greco-ortodoxos y, en menor medida, católicos.

Las minorías confesionales han sido tradicionalmente leales al proyecto secular baazista, no sólo porque representaba un muro de contención frente a quienes demandaban la instauración de un Estado islámico, sino también porque les permitía asumir un mayor protagonismo sociopolítico. En el inconsciente colectivo todavía pesa el recuerdo de la guerra a vida o muerte que el régimen libró, entre 1979 y 1982, contra los insurrectos islamistas, que tachaban al régimen de apóstata. Debe recordarse, en este punto, que los alawíes son una secta minoritaria chií que deifica al imam Ali y cree en la trasmigración de las almas, doctrinas que chocan de lleno con la ortodoxia islámica y que a menudo han sido tachadas de heréticas. Por eso nadie (ni el régimen ni tampoco la oposición) quiere volver a esa etapa donde la lucha por el control del Estado provocó miles de víctimas.

La otra idea repetida por Bashar al-Asad en su discurso parlamentario fue la existencia de una mu‚Äôamara o conspiraci√≥n destinada a sembrar la inestabilidad y provocar una guerra sectaria. Detr√°s de esta supuesta conspiraci√≥n no s√≥lo estar√≠a, como cabr√≠a esperar, el archienemigo israel√≠, sino tambi√©n algunos pa√≠ses √°rabes como Qatar, cuyo emir es propietario de la cadena al-Yazira. Altos responsables del r√©gimen acusaron a dicho canal por sat√©lite de movilizar a la poblaci√≥n contra el r√©gimen y, en particular, al influyente telepredicador Yusuf al-Qaradawi (el mismo que se dirigi√≥ a centenares de miles de personas desde la plaza cairota de Tahrir tras la ca√≠da de Mubarak) de azuzar a los sun√≠es contra los alaw√≠es desde su programa Al-shari‚Äėa wa-l-hayat (La sharia y la vida), que cuenta con 40 millones de telespectadores. La consejera presidencial Buzaina Shaaban lleg√≥ a decir: ‚ÄúLas palabras de Qaradawi representan una clara y directa invitaci√≥n a la lucha sectaria‚ÄĚ.

El blindaje del régimen
Bashar al-Asad parece haber optado por blindar al r√©gimen al percibir que su propia supervivencia podr√≠a encontrarse en peligro. En su intervenci√≥n ante el Parlamento, el presidente sirio dej√≥ claro que las reformas no ser√≠an resultado de la presi√≥n popular y que el proceso de liberalizaci√≥n pol√≠tica no era urgente: ‚ÄúNos acusan de prometer reformas y no realizarlas, pero nos hemos visto obligados a modificar nuestras prioridades a causa de las reiteradas crisis regionales y de cuatro a√Īos de sequ√≠a‚ÄĚ.

Estas palabras parecen confirmar que Bashar no est√° dispuesto a presentar una enmienda a la totalidad y se conforma con reformas menores como el aumento del sueldo de los funcionarios (entre un 20% y 30%), medida destinada a ganarse el respaldo de un segmento significativo de la poblaci√≥n dado que uno de cada tres trabajadores son empleados en el sector p√ļblico. La dimisi√≥n del primer ministro Muhammad Nayi Otri y su sustituci√≥n por Adel Safar, hasta ahora titular de Agricultura, es otra reforma cosm√©tica en esta misma direcci√≥n.

En el Parlamento, el presidente al-Asad no hizo ninguna referencia a la bater√≠a de reformas anunciada previamente por Buzaina Shaaban, su principal consejera. Entre ellas se contemplaba la aprobaci√≥n de leyes y mecanismos para combatir la corrupci√≥n, la inminente derogaci√≥n de las leyes de emergencia vigentes desde 1963, la creaci√≥n de una nueva legislaci√≥n para acabar con el sistema del partido √ļnico, una nueva ley de prensa acorde con las aspiraciones de libertad y transparencia y, por √ļltimo, el final de los arrestos arbitrarios y el fortalecimiento de las libertades p√ļblicas.

La puesta en marcha de una reforma tan ambiciosa pondr√≠a en peligro el control del Estado por la alianza cl√°nico-familiar que dirige los destinos de Siria y que est√° cimentada en la asabiya o solidaridad tribal que une al clan alaw√≠ de los kalbiya. Debe tenerse en cuenta que cuando muri√≥ Hafez al-Asad en junio de 2000, el tri√°ngulo de acomodaci√≥n integrado por las Fuerzas Armadas (incluidos los poderosos servicios de inteligencia o mujabarat), el Mando Regional del Partido Baaz y la oligarqu√≠a damascena consider√≥ que la mejor manera de preservar sus privilegios ser√≠a precisamente elegir a Bashar como sucesor instaurando una rep√ļblica hereditaria.

Las Fuerzas Armadas y los Servicios de Inteligencia mantienen una posici√≥n dominante sobre los otros dos actores del tri√°ngulo de acomodaci√≥n. No en vano Bashar ha designado a dos personas de su absoluta confianza y de su entorno familiar para controlar, a su vez, a dos de sus cuerpos m√°s influyentes: su hermano Maher al-Asad es el responsable de la Guardia Republicana y su primo Hafez Majluf es el jefe de la Inteligencia Militar. Los Asad, los Majluf (hijos de los hermanos de la madre de Bashar) y los Shalish (hijos de la t√≠a paterna del presidente) conforman la triada que dirige la vida pol√≠tica, militar y econ√≥mica del pa√≠s. Todos ellos se han enriquecido notablemente en las √ļltimas d√©cadas y son los principales beneficiados de la liberalizaci√≥n econ√≥mica registrada en el pa√≠s. Probablemente el caso m√°s conocido, aunque no el √ļnico, sea el de Rami Majluf, el primo de Bashar que controla la compa√Ī√≠a de telefon√≠a m√≥vil Syriatel, las tiendas libres de impuestos de los aeropuertos, un importante conglomerado de medios de comunicaci√≥n y la principal cementera del pa√≠s.

El Baaz, que es el ‚Äúpartido l√≠der en el Estado y la sociedad‚ÄĚ seg√ļn el art√≠culo 8 de la Constituci√≥n, ha perdido buena parte de su influencia, aunque sigue siendo la columna vertebral del Frente Nacional Progresista, el partido √ļnico en el que tambi√©n tienen una presencia residual elementos comunistas y naseristas. El FNP controla dos terceras partes del Parlamento, quedando el tercio restante en manos de independientes (sobre todo hombres de negocios, pero tambi√©n algunos islamistas moderados denigrados por la oposici√≥n islamista que los considera ‚Äėulemas de palacio‚Äô). Una nueva ley de partidos, como la prometida por Shaaban, permitir√≠a la instauraci√≥n de un sistema pluripartidista y pondr√≠a fin al anacr√≥nico sistema monopartidista vigente en la actualidad.

Aunque tras llegar a la presidencia Bashar auspici√≥ una modernizaci√≥n de las estructuras administrativas y gubernamentales, reemplazando a la vieja guardia por una nueva guardia m√°s tecnocr√°tica y menos ideologizada, pronto dej√≥ claro que entre sus prioridades no figuraba la de introducir reformas en el √°mbito pol√≠tico. En su reciente discurso parlamentario, el presidente volvi√≥ a insistir en la misma cuesti√≥n: ‚ÄúDecimos a quienes piden reformas que nos retrasamos en su aplicaci√≥n, pero pronto las comenzaremos. Las prioridades son la estabilidad y la mejora de las condiciones econ√≥micas‚ÄĚ.

Las Fuerzas Armadas y los Servicios de Inteligencia han quedado al margen de esta renovaci√≥n generacional y han conservado su tradicional funci√≥n de guardianes de la revoluci√≥n baazista. Por eso no nos debe extra√Īar que este n√ļcleo duro del r√©gimen haya conseguido imponer sus concepciones a la hora de sofocar las revueltas. En Siria debe descartarse por completo un escenario similar al tunecino o al egipcio en el que las tropas se negaron a reprimir las manifestaciones, hecho que precipit√≥ la ca√≠da de Ben Ali y Mubarak. El Baaz conquist√≥ el poder en Siria gracias a un golpe militar y, desde entonces, los militares han gobernado el pa√≠s con mano de hierro. En estas cinco d√©cadas, las Fuerzas Armadas han acumulado un poder pr√°cticamente ilimitado al que no renunciar√°n f√°cilmente.

¬ŅTriunfar√° la revoluci√≥n popular siria?
Al rechazar de plano las demandas de reforma, el r√©gimen sirio se arriesga a exacerbar el malestar popular. Por ahora la revuelta tiene tres focos ‚ÄďDeraa, Latakia y Duma‚Äď, pero podr√≠a extenderse al conjunto del territorio en el caso de que el r√©gimen se niegue a hacer frente a las demandas populares y siga recurriendo a la violencia para frenar las manifestaciones.

Una de las principales incógnitas por despejar es saber quién está detrás de la revuelta y si existe un mando unificado que la dirija. Hasta el momento todo lo que rodea a las manifestaciones populares está rodeado de una densa nebulosa. Las informaciones llegan con cuentagotas y, en ocasiones, son contradictorias. La plataforma Revolución Siria contra Bashar al-Asad, radicada en el exilio, difunde informaciones, llamamientos y videos a través de la red social Facebook, a la vez que convoca días de la ira, la dignidad o los mártires cada viernes. También la cadena qatarí al-Yazira despliega una importante actividad al cubrir los acontecimientos y servir de amplificador frente a las peticiones de la oposición al régimen.

Desde que se iniciara la revuelta, la sociedad civil siria ha cobrado un especial protagonismo y, de manera particular, algunas de sus principales organizaciones como el Foro Cultural para los Derechos Humanos, el Foro Yamal al-Atassi para el Di√°logo Democr√°tico, el Comit√© para el Resurgimiento de la Sociedad Civil y el Foro para el Di√°logo Nacional. Las reivindicaciones de la sociedad civil fueron recogidas en su d√≠a en el Manifiesto de los 99 (2000): la derogaci√≥n del estado de emergencia y la ley marcial vigentes desde 1963, una amnist√≠a general para todos los presos pol√≠ticos, el retorno de los exiliados, el imperio de la ley, el pluralismo pol√≠tico y la libertad de asociaci√≥n, de prensa y de expresi√≥n. La Declaraci√≥n de Damasco (2005) reclam√≥, por su parte, el establecimiento de un gobierno plenamente democr√°tico, la supresi√≥n de la ley marcial y la plena igualdad de todos los ciudadanos independientemente de su etnia (en una clara alusi√≥n a la minor√≠a kurda). M√°s importante a√ļn: unific√≥ a las principales fuerzas opositoras (incluidos los Hermanos Musulmanes), en torno a un programa basado en la no violencia, la democracia y el cambio pol√≠tico.

Otro de los actores que podr√≠a desempe√Īar un papel central en el caso de que se sume a las protestas contra el r√©gimen es el kurdo, aunque la decisi√≥n de naturalizar a 250.000 kurdos, adoptada el 5 de abril, podr√≠a diluir dicha posibilidad. El hecho de que una d√©cima parte de la poblaci√≥n de la Rep√ļblica √Ārabe Siria, como oficialmente se la denomina desde 1961, sea precisamente no √°rabe representa una evidente paradoja. La minor√≠a kurda en Siria cuenta con una larga historia de persecuciones y de ostracismo pol√≠tico, social y econ√≥mico, debido a que es la √ļnica comunidad √©tnica no √°rabe que podr√≠a representar una amenaza para el proyecto panarabista baazista. Hasta ahora, 175.000 kurdos carec√≠an de nacionalidad y, por lo tanto, eran considerados extranjeros en su propio pa√≠s sin poder tener propiedades o desempe√Īar aquellas labores que exigieran la pertenencia a un colegio profesional (abogado, periodista, ingeniero o m√©dico). Otros 75.000 kurdos figuraban como no registrados, por lo que no ten√≠an siquiera acceso a la educaci√≥n o a la sanidad. Ahora la situaci√≥n ha cambiado. Esta primavera, por primera vez, los kurdos del Hasake han podido celebrar la llegada del a√Īo nuevo kurdo ‚Äďel Niruz‚Äď sin ning√ļn tipo de trabas (lo que contrasta con lo ocurrido en 2004 cuando m√°s de 40 kurdos perdieron la vida por la represi√≥n policial).

Un tercer elemento a tener en cuenta es el movimiento islamista. No debe pasarse por alto que las manifestaciones se celebran los viernes, arrancan en las mezquitas y tienen como lema ‚ÄúDios, Siria y libertad‚ÄĚ. El hecho de que un pa√≠s como Siria tenga presidentes alaw√≠es desde hace m√°s de cuatro d√©cadas ha generado un profundo malestar entre la mayor√≠a sun√≠, tradicional depositaria de la autoridad desde la √©poca omeya, y tambi√©n entre los sectores islamistas, enemigos del Estado secular. De hecho, durante la insurrecci√≥n islamista registrada en los 80, los alzados convocaron una yihad contra los ap√≥statas. El bombardeo de Hama puso fin a la presencia de los Hermanos Musulmanes en el pa√≠s y, desde entonces, la militancia en dicha organizaci√≥n est√° estrictamente prohibida. La Ley 49/1980 se√Īala: ‚ÄúTodo aquel que pertenezca a los Hermanos Musulmanes es considerado un criminal que recibir√° como castigo la pena de muerte‚ÄĚ. Debido a esta situaci√≥n, la mayor parte de los dirigentes islamistas viven en el exilio desde hace m√°s de tres d√©cadas y, por lo tanto, tienen una limitada capacidad de influir en los actuales acontecimientos.

¬ŅQuiere decir ello que los islamistas est√°n neutralizados? No necesariamente. Como en el resto de pa√≠ses √°rabes, Siria ha experimentado un intenso proceso de islamizaci√≥n tanto del espacio p√ļblico como del privado en las √ļltimas d√©cadas. Como recuerda Paulo Pinto, tras la represi√≥n de Hama se registr√≥ ‚Äúun claro giro de la poblaci√≥n sun√≠ desde un proyecto socio-pol√≠tico articulado, centrado en la conquista del estado, hasta la intensificaci√≥n de la exposici√≥n p√ļblica de los signos individuales de piedad y religiosidad, como las visitas a la mezquita o el empleo del velo, como pr√°ctica individual‚ÄĚ.

Para tratar de frenar el proceso de islamizaci√≥n de la sociedad, el r√©gimen baazista ha tratado de imponer un riguroso control sobre el islam oficial fomentando, al mismo tiempo, el islam popular. Bashar, como hiciera su padre, ha cooptado a las asociaciones suf√≠es o yama‚Äėat, y en particular la Naqsabandiya. Aunque es cierto que esta esponsorizaci√≥n ha impedido la penetraci√≥n del salafismo, no ha logrado detener la islamizaci√≥n. Al menos el r√©gimen puede felicitarse de que los cl√©rigos m√°s importantes del pa√≠s, entre ellos el gran muft√≠, Ahmad Hassun, y el imam de la mezquita de los Omeyas, Said Ramadan al-Buti, hayan condenado de manera en√©rgica las manifestaciones. Para tratar de apaciguar a los sectores islamistas, el r√©gimen tambi√©n ha realizado una serie de gestos en las √ļltimas semanas entre los que destaca la derogaci√≥n del decreto que prohib√≠a el empleo del niqab o velo integral entre las profesoras y alumnas de las instituciones educativas sirias.

El gran juego sirio
La comunidad internacional se ha inclinado por esperar y ver en lugar de actuar. Debe tenerse en cuenta que Siria es un r√©gimen herm√©tico con escasas relaciones con los pa√≠ses occidentales. Las relaciones con EEUU distan de ser ejemplares y, aunque se ha registrado una ligera mejor√≠a en el curso de los √ļltimos a√Īos al reconocer Washington el peso espec√≠fico de Damasco en la regi√≥n, la Administraci√≥n Obama se sigue guiando en gran medida por la Doctrina Bush recogida en la Ley de Responsabilidad Siria. Por lo que respecta a la UE es Francia, como ex potencia mandataria, la que ha marcado la pol√≠tica a seguir hacia Siria, decretando su aislamiento tras el asesinato de Hariri y rehabilit√°ndola con su entrada en la Uni√≥n para el Mediterr√°neo.

Ni Washington ni Bruselas tienen, por lo tanto, capacidad para presionar al r√©gimen ni tampoco pueden adoptar la estrategia del palo y la zanahoria, que tan escasos resultados les ha dado en el pasado. Adem√°s, Damasco sigue conservando la capacidad para interferir en los asuntos libaneses y, en consecuencia, desestabilizar el pa√≠s vecino a trav√©s del patronazgo que ejerce sobre Hezbol√°, algo que preocupa a Francia y a EEUU. En este sentido, es probablemente Teher√°n el actor que m√°s capacidad tiene para influir en las decisiones del r√©gimen debido a la alianza estrat√©gica vigente desde hace tres d√©cadas. Ir√°n no es partidario de una apertura pol√≠tica en Siria, ya que considera que las reformas podr√≠an alejarlo de la esfera iran√≠. No deber√≠a subestimarse, por √ļltimo, el efecto que puedan ejercer las presiones del primer ministro turco Erdogan para que Bashar ponga en marcha reformas de calado, dado que Ankara ha multiplicado sus relaciones comerciales y econ√≥micas con Siria en el curso de la √ļltima d√©cada.

Si bien es cierto que Turqu√≠a ha ganado peso entre los sectores reformistas sirios, tambi√©n lo es que Ir√°n mantiene una relaci√≥n mucho m√°s estrecha con el n√ļcleo duro del r√©gimen y, de manera particular, con las Fuerzas Armadas. No debe extra√Īar, pues, que los consejos de Erdogan en torno a la necesidad de reformas profundas hayan ca√≠do, al menos por el momento, en saco roto. No en vano, tambi√©n la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, anim√≥ a Bashar a emprender reformas, lo que gener√≥ la alarma de Ir√°n, puesto que Siria es su principal aliado estrat√©gico y un actor esencial para mantener su influencia sobre L√≠bano a trav√©s de Hezbol√°. No menos parad√≥jico es que Israel observe tambi√©n con alarma las movilizaciones populares y que las considere una amenaza para sus propios intereses, dado que un cambio de r√©gimen podr√≠a obligar a replantear las relaciones bilaterales y acabar con la situaci√≥n de ni paz ni guerra vigente desde hace cuatro d√©cadas.

Conclusi√≥n: Pese a haber aludido a la existencia de una conspiraci√≥n extranjera destinada a provocar una guerra sectaria, Bashar al-Asad es plenamente consciente que debe introducir reformas de calado si quiere garantizar la supervivencia del r√©gimen sirio. La ola democratizadora √°rabe, que por ahora ha tenido m√°s √©xito en los pa√≠ses norteafricanos √°rabes que en el Oriente Pr√≥ximo, llegar√° tarde o temprano a Siria. Ante ella, el r√©gimen sirio s√≥lo tiene dos opciones: librar una lucha a vida o muerte contra los manifestantes o, por el contrario, tratar de reformarse desde dentro asumiendo las demandas de la poblaci√≥n (derogaci√≥n de las leyes de emergencia, fin del sistema de partido √ļnico, liberaci√≥n de los presos pol√≠ticos y libertad de expresi√≥n). El futuro del r√©gimen sirio depender√°, de una parte, de qui√©n gane el pulso que libran los sectores inmovilistas y reformistas y, de otra parte, de que surja un liderazgo capaz de canalizar el descontento popular y extender la revuelta al conjunto del territorio.

Ignacio √Ālvarez-Ossorio
Profesor de Estudios √Ārabes e Isl√°micos de la Universidad de Alicante y autor de ‚ÄúSiria contempor√°nea‚ÄĚ (S√≠ntesis, 2009) y del blog ‚ÄúPr√≥ximo Oriente‚ÄĚ

 

 

 

 

M√ĀS INFORMACI√ďN

* Siguen las muertes bajo custodia policial en Bahréin
*
Cientos de arrestados en Siria tras las protestas contra el régimen de Asad
*
Buteflika anuncia reformas de la Constitución argelina


ARRIBA

CURSO MUJER Y MUNDO ARABE

CURSO ISLAM Y MUNDO ARABE

CURSO DE LENGUA √ĀRABE

CURSO SOBRE PALESTINA

Suscríbete al Boletín de Noticias
Nombre
E-mail



Mundo √Ārabe Madrid-Espa√Īa
Contacto: mundoarabe@mundoarabe.org
Secciones
Palestina
Iraq
Sahara
Espa√Īa
Artículos
Economía
Cine
Cultura
Islam
Libros
Archivo
Temas de interés
Mujer en el mundo √°rabe
Islam y el mundo √°rabe
Derechos Humanos

Israel y armas nucleares
Cursos
Curso de √°rabe
Curso sobre Palestina
Verano en Egipto y Líbano
Lengua √Ārabe
Mujer en el Mundo √Ārabe
Formación
Lengua √Ārabe
Cine √Ārabe