Las fuerzas de
seguridad sirias
asaltaron el
pasado martes
una población
cerca de la
ciudad costera
de Banias, según
varios
activistas, en
una operación
que busca
sofocar las
protestas que se
extendieron por
todo el país
desafiando al
presidente
Bashar Asad.
Los activistas
dijeron que la
policía secreta
y soldados
rodearon la
población de
Baida, a unos 10
kilómetros al
sur de Banias,
sitiada desde el
domingo tras
varias protestas
y un ataque de
fuerzas
irregulares
leales a Asad
contra personas
que se
concentraban
cerca de una
mezquita.
Centenas de
personas han
sido arrestadas
en Baida donde
las fuerzas del
orden han
llevado a cabo
investigaciones.
Además, varias
personas fueron
detenidas
también en
Banias, una
ciudad vecina,
ha afirmado este
miércoles un
militante de una
organización de
Derechos Humanos
siria.
Rami Abdel
Rahmane,
presidente del
Observatorio
sirio para los
Derechos del
Hombre, ha
declarado que
"centenares" de
personas habían
sido arrestadas
ayer "tras las
investigaciones
realizadas por
las fuerzas de
seguridad en
Baida".
"Más de 5.000
mujeres se
concentraron
este miércoles
en la ruta
costera que va
de Tartus a
Banias con el
fin de exigir su
liberación", ha
añadido este
militante que se
encuentra en
Londres. También
ha precisado que
las fuerzas
policiales
abrieron fuego
contra los
habitantes de
Baida y Banias.
Según él, el
objetivo de la
policía era
"probablemente
el arresto de
Anas al- Chuhri",
uno de los jefes
del movimiento
de protesta.
Chuhri declaró
que las fuerzas
del orden y los
militares
asediaban Banias.
Allí se
produjeron
numerosas
detenciones.
"Decenas de
individuos
fueron
arrestados en
Banias, una
ciudad que sufre
la penuria de la
falta de
alimentos", ya
que los
comercios se han
cerrado, ha
indicado Rahmane.
Según él, "una
delegación de
dirigentes
sirios se
presentará esta
semana en Banias
para escuchar
las peticiones
de los
habitantes de
esta ciudad".
Siria vive un
momento difícil
desde el pasado
15 de marzo. La
represión de los
manifestantes ha
producido una
treintena de
muertos entre el
pasado viernes 8
de abril y el
domingo 10 de
ese mismo mes.
Siria es el
último país
árabe sacudido
por
levantamientos
contra los
gobiernos
autoritarios,
pero la
dimensión de las
protestas no ha
alcanzado los
niveles vistos
en Túnez y
Egipto, donde
los presidentes
fueron
derrocados.
En la capital
Damasco y en
Aleppo, la
segunda ciudad
del país, no se
han registrado
protestas
masivas hasta el
momento.
El principal
movimiento sirio
de Derechos
Humanos dijo que
la cifra de
muertes desde el
inicio de las
protestas llegó
a 200 e instó a
la Liga Árabe a
imponer
sanciones contra
Asad.
"El
levantamiento en
Siria está
llorando 200
mártires,
cientos de
heridos y un
número similar
de arrestos",
dijo el grupo
Declaración de
Damasco en una
carta enviada el
lunes al
secretario
general de la
Liga Árabe.
"Le pedimos que
(...) imponga
sanciones
políticas,
diplomáticas y
económicas al
régimen sirio,
que sigue siendo
el leal garante
del legado de
Asad", añadió la
carta en
referencia al
autoritario
Gobierno del
padre del actual
presidente, que
gobernó durante
30 años hasta su
muerte en el
2000.
Human Rights
Watch informa
que 27 personas
murieron en
Deraá en la
última semana y
acusó a las
fuerzas de
seguridad sirias
de impedir el
traslado de
manifestantes
heridos a
hospitales o el
acceso de
equipos médicos
a las víctimas
en dos
localidades.
El portavoz de
la Casa Blanca,
Jay Carney, dijo
que Estados
Unidos está
profundamente
preocupado por
los reportes de
que se les está
negando atención
médica a los
heridos.
"La represión en
ascenso del
Gobierno sirio
es atroz y
Estados Unidos
condena
fuertemente los
continuados
esfuerzos por
suprimir a los
manifestantes
pacíficos", dijo
Carney. El
Gobierno de
Estados Unidos
no ha realizado
las mismas
críticas hacia
sus aliados que
gobiernan en
Bahréin y Yemen,
y que están
reprimiendo de
igual manera a
los
manifestantes y
donde el
seguimiento y la
participación en
las
manifestaciones
contra las
dictaduras son
considerablemente
superiores a las
de Siria.