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La concesión del
premio Nobel de la
Paz a la activista
yemení Tawakkul
Karman dará un
impulso al
movimiento de
contestación en
Yemen, cuyo carácter
pacífico se ha
eclipsado por los
combates mortíferos
de los últimos
meses.
Los jóvenes que
acampan en la Plaza
del Cambio,
epicentro de la
contestación en la
capital, Saná,
estallaron en júbilo
al enterarse de que
el prestigioso
galardón fue a parar
por primera vez a
una mujer árabe. Los
medios de
comunicación
oficiales
permanecían en
cambio silenciosos.
Militante a favor de
la libertad de
expresión y de los
derechos de las
mujeres, Tawakkul
Karman desempeñó un
papel destacado en
el arranque, a
finales de enero, de
las manifestaciones
estudiantiles contra
el presidente Alí
Abdalá Saleh,
siguiendo la estela
de las revueltas
tunecina y egipcia.
Esta joven obstinada
lideró las
manifestaciones que
los partidarios del
régimen acababan
dispersando, con
frecuencia a
porrazos. Casi nueve
meses después del
comienzo de la
revuelta, el régimen
sigue en pie.
La unión en febrero
de los partidos de
la oposición
tradicional al
movimiento de
contestación animó a
los jóvenes a
instalar un
campamento en la
plaza situada frente
a la universidad
para reclamar la
renuncia del
presidente, en el
poder desde hace 33
años y que se niega
a irse.
Pero la deserción de
una parte del
ejército y la unión
de poderosas tribus
en marzo hicieron
perder a este
movimiento su
carácter pacífico y
se produjeron
combates en Saná
entre las unidades
rivales del ejército
y las tribus fieles
y hostiles al
régimen.
"La atribución del
Nobel es una
recompensa para el
pueblo yemení cuya
revolución es
pacífica y seguirá
siendo pacífica
hasta la victoria,
pese a los intentos
del régimen por
arrastrarla cada día
hacia la violencia",
declaró Karman desde
su tienda de campaña
en la Plaza del
Cambio.
Pese a los combates
en Saná, los jóvenes
mantuvieron su
sentada en esta
plaza. El sector
está protegido por
la primera división
blindada del
ejército dirigida
por el poderoso
general disidente
Ali Mohsen Al Ahmar.
El resto de la
capital está
controlado por las
unidades leales a
Saleh.
"La atribución del
Nobel de la Paz a
Tawakkul Karman dará
sin duda un impulso
a la revolución
pacífica en Yemen",
afirma Walid al
Amari, uno de los
miembros del
movimiento juvenil.
"Se trata de un
mensaje de apoyo
internacional a
nuestro movimiento,
en el momento en que
algunos se preguntan
si la revolución
tendrá éxito",
añadió. "Esto nos
llevará a
intensificar el
movimiento de
protesta popular
hasta la caída" del
presidente.
Mohamad al Asal,
miembro del comité
de información del
Movimiento de
Jóvenes de la
Revolución, afirmó
por su parte que la
concesión del
galardón a la yemení
dará un empujón a la
revuelta "y animará
a aquellos que
permanecen en sus
casas a unirse a
ella".
Karman estima que el
Nobel es un
"reconocimiento de
la comunidad
internacional a
nuestra revolución y
a su victoria
ineluctable".
Ella lo ha dedicado
a los activistas de
la Primavera Árabe
de Egipto, Túnez y
Libia, países cuyos
jefes de Estado
fueron derrocados,
pero también "a la
revolución en Siria"
que lleva luchando,
al igual que Yemen,
desde hace meses.
Tawakkul Karman, de
profesión
periodista, fue una
de las principales
dirigentes de las
manifestaciones
estudiantiles que en
enero pasado
iniciaron la
sublevación popular
contra el régimen.
Karman, quien había
sido detenida por su
papel en las
manifestaciones,
fundó en 2005 el
movimiento "Mujeres
Periodistas Sin
Cadenas".
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