En un funeral de Estado organizado por el gobierno de Gaza, cientos de palestinos han participado en el último adiós al internacionalista italiano Vittorio Arrigoni, asesinado la semana pasada por un grupo afín a los terroristas de Al Qaeda.
"Vittorio, Vittorio", corearon los congregados al paso del ataúd con los restos del activista italiano, cubierto por una bandera palestina. El cuerpo ha sido trasladado desde un depósito de cadáveres hasta una ambulancia que llevará el cadáver hasta la frontera con Egipto, desde donde será repatriado a Italia.
El domingo el primer ministro de Hamás, Ismail Haniyeh, anunció una recompensa en metálico para los miembros de las fuerzas de seguridad que detengan a los responsables. Además, Haniyeh había anunciado un funeral de Estado para Arrigoni.
Arrigoni fue secuestrado en la Ciudad de Gaza y mostrado poco después en un vídeo en el que se exige la liberación de varios terroristas yihadistas en un plazo de 30 horas que comenzaría a las 11.00 horas del jueves.
El activista italiano fue localizado muerto, ahorcado, en una casa abandonada a las afueras de la ciudad el viernes por la mañana, horas antes de que se cumpliera el plazo dado por los propios secuestradores.
Este mismo lunes la Fuerza Ejecutiva, la policía del gobierno de Gaza, ha divulgado las fotografías de cuatro hombres, presuntos responsables del secuestro y asesinato del activista. "Contamos con mucha información. Creo que no estamos lejos de atrapar a los asesinos en plazo corto (...). Tenemos toda la información", ha explicado el portavoz del gobierno, Ghazi Hamad.
La madre del pacifista, Egidia Beretta, ha rechazado que el cuerpo de Arrigoni sea repatriado a través de Israel a pesar de las apelaciones de los políticos israelíes. "Israel no le quería cuando estaba vivo y no lo tendrá ahora que está muerto", ha afirmado Beretta en declaraciones a la agencia de noticias italiana AGI.
Arrigoni llegó a Gaza en el verano de 2008 en el primer barco que llegó al enclave palestino con ayuda internacional a pesar del severo bloqueo israelí y vivía en la zona desde entonces. Tras conocerse su secuestro y asesinato destacados políticos israelíes quería aprovechar este crimen y pescar en aguas revueltas, abogando por repatriar su cuerpo a través de Israel como gesto de “reconciliación” para no convertir "su último viaje en un símbolo de odio y rechazo hacia quienes -el pacifista italiano- consideraba sus enemigos" en palabras del literato israelí Etgar Keret.