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El
presidente yemení,
Alí Abdalá Saleh,
fue recibido a su
regreso al país,
después de tres
meses de ausencia,
con explosiones y
nuevos
enfrentamientos
entre las tropas
progubernamentales y
los partidarios de
un líder opositor.
Los choques
protagonizados por
los partidarios de
Sadeq Abdalá al
Ahmar se
desencadenaron en el
barrio de Al Hasaba,
donde se escuchan
explosiones y
disparos.
Saleh fue trasladado
a Arabia Saudí el
pasado 3 de junio
después de un ataque
contra el palacio
presidencial.
Durante este tiempo
ha sido tratado en
Riad de las severas
quemaduras que
sufrió en todo el
cuerpo.
Está previsto que
los partidarios del
presidente yemení se
congreguen al
mediodía para
continuar con las
celebraciones en la
plaza de los 70 de
la capital,
epicentro de las
concentraciones
progubernamentales.
Por su parte, uno de
los principales
grupos opositores
afirmó en un breve
comunicado que "los
jóvenes de la
revolución van a
intentar juzgar al
asesino que ha
vuelto hoy".
Yemen vive una
revuelta popular con
masivas protestas
para pedir la marcha
de Saleh desde el
pasado 27 de enero y
el regreso del
mandatario coincide
con un aumento de la
violencia. Se
calcula que desde el
pasado domingo han
muerto más de un
centenar de
personas.
Además, la situación
política y de
seguridad en Yemen
tomó hace dos días
un nuevo giro al
fracasar la
mediación de los
países del golfo
Pérsico y romperse
el alto el fuego
entre las tropas
fieles y opositoras
al régimen yemení,
que duró menos de 12
horas.
Saleh fue primero
presidente de Yemen
del Norte en 1978 y
pasó a ocupar la
Presidencia de la
República de Yemen
tras la unificación
entre el norte y el
sur en 1990.
Una propuesta trampa
para frenar el
cambio en Yemen
Días antes de la
vuelta de Saleh, el
Consejo de
Cooperación del
Golfo (CCG) presentó
una propuesta que,
según la oposición,
busca reducir el
impacto de las
protestas populares
contra el régimen y
garantizarle
impunidad cuando
salga del poder.
El partido
gobernante de Yemen
aprobó la propuesta
del Consejo de
Cooperación del
Golfo – acordada en
la sombra con
Estados Unidos- para
una transición
política "light" en
el país e introdujo
algunos cambios como
retrasar la salida
del poder de su
presidente, Ali
Abdalá Saleh.
Estados Unidos y la
UE en colaboración
con el CCG, siendo
conscientes de la
importancia que
representa la
localización
estratégica de Yemen
a la entrada del mar
Rojo y enfrente del
Cuerno Africano,
ruta obligada de los
barcos petrolíferos
y de mercancías en
su camino hacia el
canal Suez, tratan
de contener la
inevitable caída de
su fiel aliado
yemení mediante
propuestas que
pretenden un cambio
estético en el
régimen en lugar de
un cambio de
régimen.
Según informaron
fuentes del Partido
del Congreso Popular
General (PCPG), se
decidió modificar la
propuesta del CGG
para que el traspaso
del poder al actual
vicepresidente, Abdo
Rabu Mansur Hadi, se
realice tres meses
después de que Saleh
firme el plan y no
en el plazo de un
mes, como constaba
en la versión
original.
La iniciativa del
Consejo de
Cooperación del
Golfo (CCG) busca
limitar el impacto
de las protestas
populares dirigidas
por la oposición en
diferentes regiones
del país desde
finales del pasado
enero y que exigen
la dimisión de Saleh.
El objetivo del CCG
es buscar una
solución intermedia,
con la que habría un
cambio únicamente en
la cúpula del
régimen, para evitar
la transición hacia
una plena democracia
que pudiera
contagiar a los
países vecinos
gobernados por
monarquías
totalitarias con
fuertes lazos con
Occidente.
No es la primera vez
que el PCPG aprueba
el plan del citado
Consejo: ya lo hizo
con su primera
versión en junio
pasado acompañado de
representantes de la
oposición, pero el
presidente yemení se
negó a firmarlo
hasta en tres
ocasiones.
Esta vez, y tras dos
días de
deliberaciones, el
Comité Central del
partido introdujo el
nombramiento del
actual
vicepresidente como
presidente interino
durante dos años; la
formación de un
gobierno de
transición
compartido con la
oposición; la
reforma de la
Constitución y la
organización de
elecciones
legislativas.
En la nueva versión
se plantea la
reestructuración del
Ejército en los tres
meses siguientes a
la firma del
acuerdo, lo que
implica la
destitución de los
parientes de Saleh
que ocupan altos
cargos.
Son los casos, por
ejemplo, de Ahmed
Ali Abdalá Saleh,
hijo mayor del
presidente yemení,
que dirige las
fuerzas de la
Guardia Republicana,
y de su sobrino
Yahya, responsable
de la llamada
Seguridad Central.
Según uno de los
asistentes a las
reuniones, que pidió
el anonimato, la
mayoría de los
miembros del comité
rechazó el plan
alternativo
propuesto por las
Naciones Unidos, que
preveía el traspaso
de poder en tres a
seis meses y la
convocatoria de
elecciones
presidenciales.
En un comunicado, el
partido que dirige
Saleh justificó la
aprobación del plan
del CCG con el fin
de garantizar “una
transición suave y
segura" del poder,
así como de evitar
que el país caiga en
el caos y la
violencia.
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