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Miles de
manifestantes
yemenÃes respaldados
por militares
desertores tomaron
ayer una base de la
Guardia Presidencial
del régimen en la
capital yemenÃ,
mientras estallaba
la represión en gran
parte de Saná, con
un saldo en dos dÃas
de más de 50
muertos.
Los manifestantes,
acompañados por
soldados de la
rebelde Primera
División Blindada,
irrumpieron en la
base de la Guardia
Presidencial sin
disparar una sola
vez y se apoderaron
de la base, según
testigos y
funcionarios de
seguridad.
La fuerza
antigubernamental,
que apoya a los
manifestantes y
exige la marcha del
dictador Ali Abdalá
Saleh, usó sacos de
arena para erigir
barricadas en su
avance,
proporcionando a sus
tropas aliadas un
refugio en caso de
que fueran atacados
desde el interior de
la base. Las tropas
de la Guardia
Republicana no
dispararon contra
los manifestantes y
al final prefirieron
huir, dejando sus
armas atrás.
Entretanto, fuerzas
leales al régimen
Saleh -entre ellos
francotiradores que
dispararon desde
azoteas contra el
campamento de
protesta de la Plaza
del Cambio- mataron
el lunes al menos 28
personas, en el
segundo dÃa de
represión en la
capital, dijeron
médicos y
autoridades.
En Taiz, otras
cuatro personas
murieron y decenas
resultaron heridas a
manos de las fuerzas
de Saleh, que
emplearon munición
real y gas
lacrimógeno contra
los manifestantes.
Los dos dÃas de
represión que ha
ejercido el régimen
apoyado por Estados
Unidos y Arabia
SaudÃ, en los que
han muerto más 50
personas, son el
oleada de represión
más grave en los
últimos meses, a
medida que se
intensifica la
frustración por el
rechazo del dictador
a dimitir tras 33
años en el poder. La
semana pasada, el
régimen de Saleh
recibió de Arabia
SaudÃ, con la
complicidad de EEUU,
blindados militares
y material
“antidisturbiosâ€. El
material recibido es
de fabricación
estadounidense y
europea.
Además de los
muertos, numerosas
personas heridas de
bala fueron llevadas
a hospitales en Saná,
según Mohammed al-Maqtari,
médico de un
hospital de campo
que instalaron lo
manifestantes. Entre
los heridos hay
soldados de la
Primera División
Blindada, que, junto
con su comandante,
se sumaron a los
manifestantes hace
más de seis meses
para exigir la
marcha del dictador.
En este marco, los
soldados que se
oponen al presidente
yemenà pactaron un
cese al fuego con
las fuerzas del
gobierno, dijo una
fuente de la
oposición, después
de feroces combates
en los que la 1ª
División Blindada
trató de proteger a
los manifestantes
prodemocráticos de
los ataques de las
tropas del régimen
contra los acampados
en la Plaza del
Cambio, en pleno
centro de la
capital.
Una propuesta trampa
para frenar el
cambio en Yemen
La semana pasada, el
Consejo de
Cooperación del
Golfo (CCG) presentó
una propuesta que,
según la oposición, busca
reducir el impacto
de las protestas
populares contra el
régimen de Saleh y
garantizarle
impunidad cuando
salga del poder.
El partido
gobernante de Yemen
aprobó la
propuesta del
Consejo de
Cooperación del
Golfo – acordada en
la sombra con
Estados Unidos- para una
transición polÃtica
"light" en el paÃs e
introdujo algunos
cambios como
retrasar la salida
del poder de su
presidente, Ali Abdalá Saleh.
Estados Unidos y la
UE en colaboración
con el CCG, siendo
conscientes de la
importancia que
representa la
localización
estratégica de Yemen
a la entrada del mar
Rojo y enfrente del
Cuerno Africano,
ruta obligada de los
barcos petrolÃferos
y de mercancÃas en
su camino hacia el
canal Suez, tratan
de contener la
inevitable caÃda de
su fiel aliado
yemenà mediante
propuestas que
pretenden un cambio
estético en el
régimen en lugar de
un cambio de
régimen.
Según informaron
fuentes del Partido
del Congreso Popular
General (PCPG), se
decidió modificar la
propuesta del CGG
para que el traspaso
del poder al actual
vicepresidente, Abdo
Rabu Mansur Hadi, se
realice tres meses
después de que Saleh
firme el plan y no
en el plazo de un
mes, como constaba
en la versión
original.
La iniciativa del
Consejo de
Cooperación del
Golfo (CCG) busca
limitar el impacto
de las protestas
populares dirigidas
por la oposición en
diferentes regiones
del paÃs desde
finales del pasado
enero y que exigen
la dimisión de Saleh.
El objetivo del CCG
es buscar una
solución intermedia,
con la que habrÃa un
cambio únicamente en
la cúpula del
régimen, para evitar
la transición hacia
una plena democracia
que pudiera
contagiar a los
paÃses vecinos
gobernados por
monarquÃas
totalitarias con
fuertes lazos con
Occidente.
No es la primera vez
que el PCPG aprueba
el plan del citado
Consejo: ya lo hizo
con su primera
versión en junio
pasado acompañado de
representantes de la
oposición, pero el
presidente yemenà se
negó a firmarlo
hasta en tres
ocasiones.
Esta vez, y tras dos
dÃas de
deliberaciones, el
Comité Central del
partido introdujo el
nombramiento del
actual
vicepresidente como
presidente interino
durante dos años; la
formación de un
gobierno de
transición
compartido con la
oposición; la
reforma de la
Constitución y la
organización de
elecciones
legislativas.
En la nueva versión
se plantea la
reestructuración del
Ejército en los tres
meses siguientes a
la firma del
acuerdo, lo que
implica la
destitución de los
parientes de Saleh
que ocupan altos
cargos.
Son los casos, por
ejemplo, de Ahmed
Ali Abdalá Saleh,
hijo mayor del
presidente yemenÃ,
que dirige las
fuerzas de la
Guardia Republicana,
y de su sobrino
Yahya, responsable
de la llamada
Seguridad Central.
Según uno de los
asistentes a las
reuniones, que pidió
el anonimato, la
mayorÃa de los
miembros del comité
rechazó el plan
alternativo
propuesto por las
Naciones Unidos, que
preveÃa el traspaso
de poder en tres a
seis meses y la
convocatoria de
elecciones
presidenciales.
En un comunicado, el
partido que dirige
Saleh justificó la
aprobación del plan
del CCG con el fin
de garantizar “una
transición suave y
segura" del poder,
asà como de evitar
que el paÃs caiga en
el caos y la
violencia.
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